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19-03-2009
Woody Guthrie, con rumbo fijo
La gloria estuvo cerca. Muy cerca. Pudo ser él. Pero una enfermedad lo evitó. Una dura dolencia y el ritmo del tiempo. Que decidió pararse justo en su puerta. Sin pasar del felpudo. Ajeno al éxito. Pero alejado del fracaso. Tuvo que ser un chico de Minessotta el que lo rescatara del olvido. Porque su época no se caracterizó por las radios y la televisión. Y eso no le dio la repercusión que merecía. Hasta que el nuevo profeta lo rescató de la nada. Y lo llevó al lugar que merecía. Un camino de rumbo fijo. Una historia que, por primera vez, puedes leer en castellano de la mano de Global Rhythm Press.
“Bound For Glory” es uno de esos libros eternos. Una de esas obras que continuamente se observaban en las librerías de Nueva York, Londres o Amsterdam y que te llevaban a preguntarte por qué nadie tenía la ocurrencia de traducir un manuscrito de semejante valor en lengua castellana. Debías conformarte con leerlo en inglés arriesgándote a perder un montón de información escondida en frases hechas o jerga campestre ¿Nadie veía que Woody Guthrie es un personaje esencial para entender la evolución de la música americana del siglo pasado? Cuando Bob Dylan decía que su vida cambió cuando escuchó por primera vez a Guthrie no lo decía por casualidad. Hay mucho del viejo Woody en la obra inicial del de Duluth. Y eso debieron pensar en Global Rhythm, dylanitas irredentos, como demuestran sus libros publicados, cuando decidieron otorgarnos el privilegio de leer estas páginas en nuestra lengua.
En tiempos de cambio, alguien debe ser este tipo cuando Pete Seeger y Bruce Springsteen escogieron su “This land is your land” para cantarla en la fiesta de proclamación de Obama. Y una oportunidad de oro para conocerlo es este volumen. Las memorias de un paria, de un vagabundo, de un hombre del pueblo. Desde su infancia hasta su muerte, prácticamente. Una historia llena de tabernas, luchas, revueltas en fábricas, canciones, moteles. Repleta de anécdotas y aventuras dignas de una novela de Kerouac. Pero reales como la vida misma. Sinceras y certeros cuentos de un alma digna. La historia de la América profunda en los ojos de un visionario. Peregrino de una época y de un país. El país de las libertades encadenadas a un sueldo miserable. Más que nunca, la voz de una generación. Recogida en sus propias palabras. En sus propias heridas. En sus propias canciones.
«Algún día la gente advertirá que Woody Guthrie y las diez mil canciones que desprenden las cuerdas de su guitarra pertenecen al patrimonio nacional tanto como Yellowstone o Yosemite, que forman parte de lo mejor que este país puede ofrecer al mundo». Clifford Fadiman. New York Times.
Autor: Eduardo Izquierdo







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