Conciertos

 

25-05-2015

Wand. Sala Boite, Madrid


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Primera visita a España de Wand, cuarteto de jóvenes nerds californianos formados en septiembre de 2013 que, en palabras de su promotora, “suenan como si las canciones de Tame Impala fuesen interpretadas por Ty Segall y su banda”. No va nada desencaminada la comparación, porque a diferencia de la psicodelia multicolor y sofisticada de Tame Impala, estamos ante una banda que no pretende ofrecernos un agradable viaje de ácido lleno de caramelos y gominolas. Su música se restringe a una gama de colores mucho más escueta: la que va del gris “metalizado” al negro oscuro. En ocasiones tan oscuro que abraza sin pudor el “heavy metal”.

Otra peculiaridad de Wand es la de jugar al despiste. La primera impresión al verlos es la de una banda de marcadas influencias pop seducidos por la nueva psicodelia. Pero en el fondo aquí hay más enjundia. Bastante más. Esta misma impresión persiste al escuchar la voz del frontman y guitarrista, Cory Hanson: dulce y aterciopelada cual cervatillo del bosque. Una vez que empezaron a escupir las canciones de “Golem” (In The Red Records, 2015), su segundo álbum tras “Ganglion Reef” (God? Records, 2014), te empiezas a percatar de lo bien que han asimilado los cientos de influencias que hay en su propuesta: actitud punk, unas gotitas de pop, riffs de guitarra pesados como el acero, toneladas de ruido y repentinos cambios de velocidad.

Eran las diez y media de la noche del pasado lunes cuando salieron al escenario ante los escasos cincuenta afortunados presentes en la Sala Boite. Comenzaron exactamente igual a como lo hacen en “Golem”, enlazando “The Unexplored Map” con ese ciclón llamado “Self Hypnosis in 3 Days”. Estos dos temas resumen a la perfección sus cualidades: de un riff de guitarra más denso que un cocido montañés pasan a un torbellino de ruido y virulencia. Dos notas de guitarra, dos de bajo y un sintetizador más sucio que una alcantarilla. A la mitad de la canción, un parón en el que la voz de Cory Hanson y su guitarra pretenden llevarte a un remanso de paz y tranquilidad. Nada más lejos de la realidad. Tan solo unos segundos después vuelven con la apisonadora y con un punteo que parece salir de las entrañas de la guitarra.

Y a continuación “Cave In” que sigue una estructura similar a la anterior canción. Solo que en este caso el cambio es todavía más violento. La voz te lleva lejos de allí pero enseguida compruebas que es una sucia mentirosa, sin previo aviso la batería salta a toda leche como un resorte y, en otro cambio de ritmo, el resto de instrumentos le acompañan en modo martillo neumático mientras el punteo de guitarra vuelve a cabalgar sobre ellos cual jinete del apocalipsis. Esto dejó paso a “Melted Rope”, un medio tiempo perfecto para tomarse un descanso ante tanta densidad. Un nuevo cambio de registro en el que se dan la mano con Tame Impala, con ese sintetizador que pretende llevarte a una galaxia muy lejana y esa melodía robada a Bowie y sus Spiders from Mars.

Un par de canciones muy experimentales que no logro reconocer nos llevan a la parte final del show con “Planet Golem” como colofón. Empieza exactamente igual que la primera del set: nubarrones muy oscuros se ciernen sobre nuestras cabezas. A la mitad de la canción una vorágine de ruido inunda el escenario con la guitarra cargada de distorsión campando a sus anchas y la batería avanzando lentamente con un crescendo que no augura nada bueno. Así sucede, relámpagos de cemento aplastan nuestras cabezas para acabar como había empezado la canción; la batería a punto de desmontarse cada vez que es golpeada y el resto del grupo inmóviles ante la masa de ruido que están generando.

Como decía alguien que andaba por ahí: “la gente está viendo un concierto de Death Metal y no se está enterando”. Pero antes de suscribir al cien por cien este comentario, otro volantazo de los Wand: en el bis salieron para interpretar una cover de “Shot By Both Sides” de Magazine, el grupo que formó Howard Devoto tras los Buzzcocks. Interpretada a mil por hora, aquello pareció más bien una canción de unos Seeds puestos de anfetas hasta el tuétano. Una muestra más de la peculiar personalidad y bagaje de mi nueva banda favorita: Wand.

 

 

Autor: Pablo Borrero Fraile

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