Conciertos

 

09-07-2015

Vida Festival 2015, Vilanova y la Geltrú


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La segunda edición del Vida Festival, primera a la que acudía este reportero, se celebró en la Masía D´En Cabanyes, bonito enclave rural con frondosa abundancia de pinos, olivos, viñas… que solo el abrasador calor reinante entorpeció algo de su disfrute por parte del numeroso público. Pensado como evento musical para el deleite de toda la familia, acceso para menores, amplios espacios de ocio, diversos tenderetes de comida y bebidas (a precios razonables) y variopinta y accesible oferta musical, la parte organizativa merece sin duda alguna todos nuestros parabienes. De la fracción musical realizaré un resumen que solo incluirá las actuaciones que pude presenciar completas, dentro de una obligada preselección debido a mi menguada resistencia física para este tipo de eventos. Haré una única excepción a lo anteriormente expuesto sobre la presentación de Nueva Vulcano, a la que llegue a los postres; sin embargo voces autorizadas y de mi total confianza confirmaron que sonaron de escándalo (cito textualmente). Poco después subieron al Escenario Vida Grupo De Expertos Solynieve, que completaron un concierto alegre y saleroso, solo entorpecido por una mala sonorización que se perpetuó en esta ubicación durante todo el fin de semana. Presentaron “Colinas Bermejas” de su último EP, recuperaron clásicos como “La Reina De Inglaterra” y se apropiaron del cancionero de The Byrds y Vainica Doble, aprovechando un tema de estas últimas para lanzar un visionario mensaje de apoyo a Varufaquis y compañía.

Minutos después se verificó en el Escenario Estrella Damm una de las más brillantes presentaciones que este reportero ha presenciado últimamente: enfundado en elegante terno compuesto por pantalón y levita azul eléctrico, descalzo, Benjamín Clementine repasó al completo su debut “At Least For Now”, confirmándose como aventajado alumno de catedráticos de la talla de Nina Simone y Jacques Brel. Frente al piano de cola, acompañado buena parte del recital solo por violoncelo, pudimos certificar que canciones como “Nemesis”, “London” o “Adios” poseen una emotiva belleza de la que es difícil sustraerse. El nivel de este recital marcó un hito en el Vida, y se coloca en privilegiada posición para futuribles listas de mejor concierto del año.

Seguidamente ocuparon el mismo emplazamiento los norteamericanos War On Drugs. En las pantallas gigantes se pudo apreciar que el pelo empieza a ralearle a su líder Adam Granduciel, y por la megafonía que su inspiración vivió épocas mejores. Para la alopecia se anuncian lociones de efectos mágicos y costosos implantes capilares, sin embargo para la ausencia de ideas no conozco remedio efectivo. La seductora mezcla de música nebulosa y contundente de su debut ha mutado en su reciente “Lost In The Dream” en plomizo arena rock, que puso punto y final a la jornada del viernes.

En la del sábado destacó la actuación de Andrew Bird. Este singular músico de Illinois maneja una espontánea mezcla de folk y jazz, donde no faltan toques exóticos aportados por su violín. Temas como “Give It Away” son sugerentes invitaciones a disfrutar del simple placer de silbar una melodía. Vuelta al escenario principal para lo que se prometía una de las sensaciones del fin de semana, el ex Fleet Foxes Father John Misty. Después de años relegados a la banqueta de la batería, su paso al frente del escenario nos lo presentó como sobreactuada prima donna, pretendiendo dotar de una empalagosa sensibilidad a temas que carecen de la necesaria carga dramática. Lógicamente primaron los temas de su reciente “I Love You, Honeybear”, que nos lo muestra como melodramático rival de Rufus Wainwraight, con el que comparte cierto tono vocal, y poco más. En algunas fases del concierto el nivel de histrionismo alcanzó niveles alarmantes.

Especialistas en estirar el chicle al máximo, aunque este ya no sepa a nada, Primal Scream fueron una de las grandes decepciones del Vida, con un Bobby Gillespie que se presentó en escena en formato muerto viviente. Desganado y apático, repitió su ya conocida tómbola/grandes éxitos, que hace tiempo no enriquece con material nuevo de nivel. El chunda chunda solo funcionó entre sus más entregados acólitos cuando tiró de sus expolios al sonido Glimmer Twins o de la en tiempos electrizante “Swastika Eyes”.

Fotografía: Mika Kirsi 

Autor: Manuel Borrero

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