Conciertos

 

24-11-2012

Tualmonteyoalmar 2012. Playa Club, A Coruña


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El pasado viernes 16 de Noviembre acudimos a La Coruña a un pequeño y curioso festival que ya va por su cuarta edición llamado "Tú al monte y yo al mar" (guiño a Aerolíneas Federales), ubicado en sus tres temporadas anteriores en Ferrol. Uno de esos pequeños festivales, o mejor dicho fiestas, en los que se respira el cariño y el amor puesto por los organizadores para que todo vaya sobre ruedas. Un ambiente familiar y cercano, contacto entre músicos y fans, unido a una sala estupenda y un precioso enclave geográfico (a pesar de la abundante lluvia que nos recibió) hicieron el resto. No vamos a caer en disertaciones sobre el contexto actual ni acogernos al mantra de "con la que está cayendo", pero sinceramente es de alabar la valentía y la pasión de quien se juega su tiempo y dinero hoy día en eventos de este tipo, sin apenas respaldo ni red bajo la cuerda, para que unos cuantos descerebrados disfrutemos de buenos conciertos y bullanguera musicota. En mi caso particular fui invitado a ejercer de pinchadiscos tras los conciertos, cosa a la que difícilmente me pude negar una vez conocido el cartel de esta edición, un excitante cocktail de punk-rock, punk-pop y power-pop representando en tres bandas con un denominador común: guitarras y melodías.

Abrieron la noche Suzy y Los Quattro, a quienes habíamos visto no hace muchos meses a pocos kilómetros en el Felipop limodrense. Los catalanes siguen basando su repertorio en la fuerza de su último trabajo, “Hank”, editado en 2011, donde partiendo de su habitual y vitamínico power-pop fueron capaces de facturar una serie de temas superiores en su discografía con una gran riqueza de matices donde lo mismo nos golpean con aires glam y new wave como con ritmos claramente deudores de Bo Diddley. Una gozada de disco que funciona perfectamente en directo, como comprobamos una vez más, con una Suzy desatada, desbocada y huracanada frente a un público todavía un poco frío. Es lo malo de salir los primeros a escena e iniciar las hostilidades, pero alguien tenía que hacer los honores.

Con The Rubinoos el ambiente se fue caldeando. Claro que hablamos de una de las bandas más míticas e imbatibles en su género y habituales visitantes de los charts hace décadas con temas como “I wanna be your boyfriend” o su lectura del “I think we’re alone now” de Tommy James & The Shondells (uno de esos temas que eleva al arte de la composición pop a cotas estratosféricas) Con la banda de Jon Rubin corre el peligro de que empiece a suceder lo mismo que con, por ejemplo, los Dictators, cuyas primeras apariciones por la península eran todo un acontecimiento pero a base de repetir visitas el público pareció ir perdiendo efusividad. Con una banda así, por mí como si vienen todos los meses. Genéticamente es imposible que den un mal concierto. La etiqueta power-pop se les queda pequeña y no hace justicia a la esencia del grupo. En realidad son una de esas bandas yanquis capaces de trascender géneros. Puro rock&roll entendido como una fiesta eternamente adolescente tal y como nació esta música hace ya tantas décadas. Ya saben, ese espíritu contagioso que uno percibe cuando ve a combos como Fleshtones o Young Fresh Fellows, sólo que estos tipos encima estaban antes (que ya es decir) Y lo de Tommy Dunbar es de traca. ¿Pensaban que en una sencilla banda de power-pop no se podría dar cabida a todo un “guitar hero”?, eso es que no han visto tocar a Dunbar, amigos. Personalmente eché de menos a Al Chan cantándonos el “Tonight” de los Raspberries, supongo que cosas de ceñirse a los horarios, ya que los Rubinoos son una de esas bandas que pueden tirarse horas y horas encima de un escenario sin perder la sonrisa. Qué tíos. Les aseguro que con su aspecto de anti-estrellas del rock y su extraño glamour encierran mucho más y más verdadero rock’n’roll que la mayoría de músicos ególatras con vestuarios bordados en llamas. 

Ya con el doble plato de Suzy y Los Quattro y los Rubinoos creo que cualquiera daría por amortizada la entrada (15 euros por 3 grupazos, por cierto, más barato imposible), pero había algo especial flotando en el ambiente esa noche. Un inminente acontecimiento ya convertido en tema de moda entre los fanáticos de todo esto. Casi década y media después de bajarse de los escenarios (obviando alguna muy esporádica reunión, como por ejemplo a la hora de rendir homenaje al nunca olvidado amigo Kike Turmix), tres chavales de Castellón anuncian su incendiario regreso para conmemorar su vigésimo aniversario. Particularmente me resulta imposible referirme a Shock Treatment sin caer en la nostalgia, esa que me lleva a una serie de veranos que sólo por ellos merece la pena haber vivido. Es muy difícil poder hablar de esa época en pocas líneas, de esas noches que todas y cada una de ellas era una aventura, y en la que el hambre por vivir era imposible de ser nunca saciado y Juan de Pablos oficiaba de gurú en las ondas. Y por supuesto, discos y canciones a puñados. Era como beber de un manantial que nunca parecería agotarse. En ese contexto surgen los Treatment, como la más genuina banda de punk-rock-pop con reminiscencias ramonianas que haya dado nunca este país y abanderados de un sello absolutamente imprescindible como No Tomorrow que hizo que de nuestros tocadiscos saliera auténtico fuego a discreción para desespere de madres y vecinos. En lo que me respecta y siguiendo con este exhibicionista relato en primera persona, la banda de Jose, Coky e Israel se convirtieron en asiduos visitantes veraniegos de la llorada Sala Quijote en pleno Bierzo, con lo que comprenderán el vínculo sentimental para hacer la noche todavía más especial. De modo que a unos cuantos casi nos da un vuelco al corazón cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de “La zona negativa” (esa justa reivindicación a la banda que pudo reinar, Los Vegetales), y poco faltó para que algún asistente fuese generosamente regado por mis efluvios mingitorios, ya que la cosa me pilló en el baño y había que irse a las primeras filas cayese quien cayese. A partir de ahí, un maremoto de guitarrazos y melodías por los que no ha pasado el tiempo, ni nunca pasará (que dirían sus colegas Depressing Claim), “TV show”, “Verano sangriento”, “Mi tabla desapareció”, “Something’s wrong”, su frenética versión del “Will you still love me tomorrow”, “Corriendo en la noche”, “Just for me”… pequeño respiro con “You’re not the girl I thought”, “Están vivos” (¡viva Carpenter!), “Estamos listos”, “Nada es verdad”, “She’s on the moon” (dedicada a la pequeña congregación ponferradina allí presente), “Warriors”, “No puedo”, “Living in the city”, “Estás perdida” y un “Tratamiento de shock” para tumbar al personal. Pura zapatilla. Y claro, faltaban los bises. Más Carpenter (y Stephen King) con “Christine”, un poco de Dead Boys (“Flame Thrower Love), la declaración de principios de “Soy un vegetal”, y ahí ya la memoria renquea y no recuerdo exactamente el final. Como en los mejores sueños, todo acaba en una especie de neblina. 

No me gustaría finalizar, si los responsables de esta web me lo permiten, sin agradecer una vez más a la organización de este festival su esfuerzo por sacar adelante una noche así, en concreto a Tomás Masito como factotum del evento. Un auténtico regalo para todos los aficionados el haber juntado a estas tres bandas en una misma velada. Y sobre Shock Treatment sólo nos queda decir que pulgares arriba con su regreso, y a repetir en cuanto podamos.  

 

Autor: Pepe Kubrick

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