Conciertos

 

05-02-2014

TRAAMS & Furguson. Wurlitzer Ballroom, Madrid


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¡Cuánta pereza me produce salir de casa un domingo por la noche! Tampoco ayuda mucho a despegar el culo del sofá el hecho de que ese fin de semana hiciese más frío en Madrid que en Reikiavik. Un par de semanas antes el responsable de este magazine me había convencido para entrevistar a un grupo que según sus palabras: “eran muy de mi rollo”. Andaba en lo cierto. Son los TRAAMS muy del gusto de un servidor. Amantes del ruido y la melodía a partes iguales y miembros de FatCat Records, uno de los sellos independientes más interesantes de la actualidad, hogar de Mazes o The Growlers por mencionar a algunos ejemplos.

Una vez logré salir de las profundidades de mi sofá y ataviado con un plumífero hasta las rodillas, gorro, bufanda y guantes me encaminé hacia el lugar del concierto. Eran casi las once de la noche (del domingo, insisto) cuando subió al escenario el grupo encargado de romper el hielo de aquella fría noche. ¡Y vaya que si lo rompió! Se trataba de Furguson, cuarteto catalán con tres discos editados por La Castanya (otro sello-promotora al que conviene seguirle la pista) que a base de ruido, distorsión y toques de electrónica lograron sacarme de mi sopor dominguero. Son algo así como una mezcla entre Sonic Youth y los primeros Animal Collective. Su propuesta mezcla de forma sobresaliente canciones cargadas de agresividad con otras más relajadas y melódicas. Su canción “Sattva” es buen ejemplo de esto último. Seis canciones les bastaron para seducir a los pocos valientes presentes en la sala.

Toda una grata sorpresa que dio paso a TRAAMS, tres chavales procedentes de un pequeño pueblo del sur de Inglaterra (Chichester) y que según sus propias palabras: “montaron una banda para combatir la mundanidad de su ciudad”. El motivo de su visita era presentar su disco de debut, Grin. Dejando las sutilezas a un lado, empezaron a toda leche con el cantante desgañitándose y maltratando su guitarra a base de movimientos frenéticos. Su derroche de energía y compenetración sobre el escenario fue encomiable. Atacaron otras tres canciones sin darnos respiro, “Demons”, “Swimming Pool” y “Head Roll”. Esta última dejó entrever alguna de sus influencias, la contundencia rítmica de No Age, las guitarras de Pavement y la obsesión por las atmósferas de los Wire. Incrementaron la intensidad de forma considerable con “Fibbist” y “Loose”, abrasando los tímpanos del personal y recordándome la conveniencia de empezar a acudir a ciertos conciertos equipado con tapones para los oídos. Terminaron por todo lo alto enlazando dos de sus mejores canciones, “Flowers” y “Klaus”. La primera es un pildorazo noise-pop cuyo absurdo estribillo se te pega como un chicle a un zapato y la segunda, un desarrollo de más de siete minutos dominado por un ritmo más pesado que un porta aviones y que no deja lugar a dudas, TRAAMS son un grupo con un futuro enorme.

 

Autor: Pablo Borrero Fraile @BorreroFraile

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