Conciertos

 

20-03-2015

The Subways. Arena, Madrid


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El trío británico cumple tres lustros de vida musical y, a pesar de ello, no han variado ni un ápice su discurso. Su reciente trabajo homónimo sigue construido con la misma base de pop guitarrero, contundente, aguerrido y visceral que su debut, “Young for Eternity”. Billy Lunn y Charlotte Cooper han sabido moldear un repertorio que de manera sencilla, directa y efectiva, penetra fácil y contundentemente. Sobre el escenario, esta mezcla se hace mucho más agresiva, la bajista no para de contonearse compulsivamente, mientras el guitarrista y cantante, en cuanto puede, increpa al público para que se venga arriba.

A las 21:31 comenzaron, algo ralentizados, sin pegada, lo cual se veía perjudicado por la mala acústica de la sala. Tras unos minutos de incertidumbre, todo comenzó a cuajar. Los pogos a pie de escenario se hacían más numerosos y contantes. Billy hablaba en castellano e inglés y Charlotte no se quedaba atrás en el empeño, animando a la concurrencia. Las nuevas canciones a presentar fueron las que coparon gran parte del repertorio, sin descartar clásicos de su cancionero como “Mary” o “Rock & Roll Queen”. A las 23 horas anunciaban el final de su actuación, Billy se lanzaba al público, recorría toda la platea en volandas, llegaba hasta la escalera lateral de la sala y se arrojaba sobre el respetable a modo de apoteósico broche final.

Dune Rats ejercieron como artista invitado. Surferos, melenudos, tatuados e irreverentes salieron a escena para derrochar buenas dosis de pop punk. Entre el frenetismo, igual golpeaban sus cabezas con el micro, agitaban la melena contra la batería o escupían sobre sí mismo. Minutos después, durante la actuación de The Subways, ellos fueron protagonistas e instigadores de parte de los pogos más salvajes. 

Autor: Rafa García-Moreno

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