Conciertos

 

16-12-2013

The Quireboys & Girls Guns & Glory. La Casa del Loco, Zaragoza


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Dos bandas de estilos diferentes se daban cita en un mismo escenario el pasado viernes en Zaragoza. A priori era difícil de predecir, pero visto el resultado no pudo ser más satisfactorio. Girls Guns & Glory es una joven banda de Boston que practica un country-rock alejado del precepto purista. Su actuación fue sobresaliente gracias, entre otras cosas, al sonido limpio y claro de la “telecaster” tan característico de este género y que su guitarrista supo sacar provecho. También la elección de las versiones, sobretodo clásicos del rock and roll y country como “Johnny B. Goode” de Chuck Berry y “Six Days on the Road” de Dave Dudley, popularizada entre otros muchos por Flying Burrito Brothers, a quienes recurrió de nuevo con la versión de Gram Parsons “I Can’t Dance”. El cantante con sombrero de cowboy ponía el toque pintoresco contrapunto a una sobria banda que endulzaba con su potente voz melodiosa y garra rockanrolera. El cuarteto convenció a la audiencia dejándola con ganas de más. A partir de aquí el turno era para The Quireboys. Los ingleses se presentaron con sus dos inseparables miembros originales, Spike y Guy Griffin, y un nuevo disco bajo el brazo “Beautiful Curse”. Sin prueba de voz previa, Spike sigue siendo un frontman carismático con una imagen andrógina mezcla de pirata y brujo. Esta actitud te hace recordar que todavía quedan estrellas del rock, algo que por otra parte puede sonar anacrónico. En cualquier caso, su voz rota tan característica que le ha servido para ser comparado con su compatriota Rod Stewart, es su sello de identidad y por lo que es recordada la banda. Con el grito de “this is rock and roll” daba comienzo el repertorio donde repasaron gran parte de su primer y más exitoso álbum A Bit of What You Fancy, un disco que todavía suena fresco. Abrieron con “Black Mariah” de su excelente Well Olied a la que siguieron otras como “Misled”, “Mona Lisa Smiled” o la añeja “Tramps & Thieves”. A diferencia de Spike, el resto de la banda se mostró fría y distante con el respetable, no sabemos si tiene que ver con el carácter “british” o no estaban de buen humor. Sea cual fuera la razón cumplieron correctamente la papeleta ofreciendo lo que el público demandaba, corear sus viejos clásicos “Hey You”, “Seven O’clock” ó “There She Goes”, hard-rock de piano al más puro estilo Faces o Rolling Stones. Se despidieron en los bises con “Sex Party”, dando por finalizada una noche de rock and roll de alto octanaje. 

Autor: Rubén Vela

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