Conciertos

 

07-11-2012

The Kentucky Bridgeburners. Boogaclub, Granada


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Camino del concierto, observo sorprendido el muy animado ambiente callejero que se respira esta noche de Halloween por las calles granadinas. Es realmente curiosa la capacidad de la sociedad española, inmersas en estas fechas en encendidas diatribas por la defensa de los distintos sentimientos nacionalistas, para olvidarse de sus tradiciones y abrazar peregrinas celebraciones que nos vienen impuestas desde miles de kilómetros. Dejando la resolución de estas reflexiones para sociólogos ociosos, nos internamos en el Boogaclub para enfrentarnos a un programa doble que resucitaría a los difuntos, o por lo menos a los que han dado por fallecido el espíritu del rock and roll.

Abren la velada el power trío local Sniper Alley presentando su nuevo single “Smash Town”. Firmemente anclados en el sonido hard de los setenta, liderados por la incisiva guitarra que estruja el melenudo Red Lao, nos ofrecen media docena de temas empapados de ritmos escabrosos y cortantes, plenos de personalidad fraguada en la escucha de los maestro de ese género en el que Black Sabbath son referencia inevitable.

Es casi medianoche cuando el reclamo principal de esta velada asalta el escenario. Solo un país con las características e innumerables contradicciones de Estados Unidos pueden producir bandas como los Kentucky Bridgeburners, cuatro perros viejos de la escena punkarra underground grabando un disco de gospel. He de reconocer que no presté demasiado atención a las muy positivas reseñas que su disco de debut ha suscitado, la cosa me parecía un poco de coña. Pero de coña nada, ver para creer: el veterano Blaine Cartwright ha pasado de liderar al coñito de Nashville a exhortarnos desde el micrófono a mostrar nuestra devoción por el melenudo que murió por todos nosotros en la cruz y a alejarnos de las muchas tentaciones con las que el malvado Belcebú nos quiere alejar del camino de la salvación. Todo esto envuelto en unas sonoridades que no guardan, obviamente, ninguna similitud con lo que normalmente asociamos con música espiritual: los quema puentes se manejan a las mil maravillas entre los más bastardos sonidos sureños, el rock duro de las antípodas, el punk de sacristía y las enseñanzas de perdidos como Waylon Jennings, del que aceleran su “Ain’t Living Long Like This” para cerrar su apabullante set. Contrariamente a su denominación, los K.B. tienden puentes entre mundos, a primera vista, antagónicos.

 

Autor: Manuel Borrero

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