Conciertos

 

25-02-2013

The Dogs d’Amour. Sala Caracol, Madrid


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Pocos meses atrás la noticia nos cogía por sorpresa: The Dogs d’Amour volvían a girar con la formación clásica veintidós años después de su separación. El motivo es la recaudación de dinero para un buen y viejo amigo de la banda que está luchando contra el cáncer. Paul Horby formó parte de unos seminales Dogs d’Amour antes de entrar en The Quireboys y sus viejos compinches de correrías le echan una mano de la mejor manera que saben hacer: tocando rock’n’roll.

Para la preparación de esta gira la banda se reunió en Florida para ensayar y poner a punto la maquinaria. El clima creado fue tan positivo que no sólo repasaron su viejo repertorio, sino que grabaron un EP con cuatro composiciones nuevas. Disponibles en Bandcamp y con el video presentación de “Flameboy”. Temas que hay que decir, no desmerecen en absoluto el legado de los Dogs y que cualquier aficionado a la buena música sabrá apreciar.

Tras dos conciertos en el mítico Boderline londinense (diminuto club por el que han pasado un sinfín de grandes bandas) The Dogs d’Amour aterrizan en Madrid. Antes del show la banda estuvo cenando en un bar cercano y allí atendieron sin problemas a todo aquel que se acercó a saludarles, firmando todo lo que les ponían por delante y dejándose fotografiar. El gran momento llegó poco después, cuando el telón se abre al sonar las primeras notas de “Last bandit”, uno de los mejores temas de la banda. El tiempo no pasa en balde y aquellos que los vimos en los primeros noventa notamos más las diferencias. En aquellos días eran unos outlawsacoholizados y peligrosos, vivían al límite la fantasía del r’n’r y no era raro que destrozaran escenarios, se rajaran el pecho hasta sangrar (recordemos cuando se desmayó Tyla en un concierto en Nueva York) o tocaran totalmente borrachos. Ahora vemos a cuatro tipos tranquilos y felices, cómodos en su piel y disfrutando de cada compás y de cada acorde. “Fire work girl”, una de sus primeras grabaciones, es el segundo tema de la noche. Hay pequeños detalles que nos hacen disfrutar más, como esaFender roja la frase escrita “Jo Rocka” o Steve James colegueando con Tyla y mientras hacen los coros.

Durante el primer tramo del set los temas que más abundaron fueron los de su obra magna “In the dynamite jet salón” como “Everything I want” o “Wai tuntili’mdead” (donde el concierto comenzó a ponerse serio de verdad) y alguna composición más antigua como “The Kid from Kensington”. La banda tiene un teclista de apoyo que le da el sabor que necesitan temas como “Heartbreak” y tampoco se olvidaron de electrificar alguno de sus temas acústicos como “Angel”.

En escena los Dogs hicieron justicia a su historia. Sin fisuras, potentes y con todos cumpliendo con su papel sobradamente. Tyla carismático y con su voz en perfecta forma, Jo certero y afilado, lleno de elegancia con su guitarra y Steve y Bam (por cierto, es un espectáculo verle tocar) compactos como un puño. Además de los temas de su santa trilogía de discos incluyeron “Whatyou do?” del trabajo “More unchartered heights of disgrace” (1993) en el cual no estaba presente Jo y “Geyby” de su disco de regreso “Happy everafter” (2000)  en el que Steve James no participó y también hubo un hueco para su último EP, representado por “Flameboy”.

Momentos álgidos y emotivos los hubo a cientos. Como con la intensa “Victims of success”, los coros a grito pelado del respetable en “Drunk like me” o el medley de “Trail of tears” y “How come itneverrains?” que siempre solían hacer en los viejos tiempos. Sin olvidar el desfase hiper festivo de “Errol Flynn” y ese inevitable final de “I don’t want you togo”.

El único pero a toda la actuación fue su duración. Aproximadamente hora y cuarto de show, bises incluidos. Para haber esperado tanto tiempo, podrían haber incluido un par de canciones más y rematar la faena. Repertorio tienen de sobra. Aun así, un concierto de diez. Cheers!

Fotografía:   José López Gil

Autor: M. A. Velaza

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