Conciertos

 

03-12-2012

The Black Keys. Palacio de Deportes, Madrid


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Hacía tiempo que no esperaba un concierto con tantas ganas. Tal vez uno de los motivos fuera la inaccesibilidad de verlos antes, desde aquel año 2004 que tocaron en la sala Ritmo y Compás, la banda no había regresado a Madrid. Tenía dos palpitos, uno negativo, y otro positivo.

Temía que el éxito de “El camino” irrumpiera en su estela musical, que la multitud se aferrase al último disco que cumple con todo lo que necesita un álbum de éxito: pegadizo, enérgico y masivo.

Por otra parte, estaba segura de que su calidad sobre el escenario no defraudaría, y se trataría de un concierto muy sólido y potente.

¿Resultado? Muy a mi pesar, parte de mis profecías se cumplían. La mayoría del público disfrutó del concierto y fue un gran concierto, pero la gente desprendía un alboroto extasiado cuando sonaba la primera nota de cualquier canción de "El camino". Para el resto de canciones, tomadas especialmente, de los dos discos anteriores, “Brothers” y “Attack & Release”, la ambientación se calmaba. Un apunte que deja entrever el claro éxito del último disco, apto para la mayoría. Y sin duda alguna, no defraudaron.

Antes de que la banda de Ohio subiera al escenario, con un ambiente repleto e inquieto, nos hacían abrir boca con un poco de soul y el famoso “Satisfaction” de Otis Redding. Así, el momento se acercaba, y por fin la banda saltó al escenario arrancando con “Howlin’ For You”. Allí estaban, Patrick Carney, batería y que no medió palabra alguna en todo el concierto, y Dan Auerbach, guitarra y voz, camisa de flecos, al más puro aire tejano, que mantuvo una actitud correcta y agradable.

Los temas elegidos fueron bastante acertados, propios para dar un concierto muy animado y cañero, con muchos tintes garajeros, bluseros y un poco de funk. Matices que sólo se podían apreciar en concierto, aunque resulte curioso, la combinación de un desierto al estilo del viejo Oeste, cuyas bandas sonoras podían ser Led Zeppelin o Black Sabbath  y a veces ecos que podían apuntar a Wu Tang Clan, desprendían la esencia de lo qué es esta banda y lo que son The Black Keys.

“Dead and Gone” y “Gold on the ceiling” mostraban la apoteosis vertiginosa de la batería, “Thickfreakness” el sonido garajero de la guitarra, que entrecortaba los acordes para después rasgar las cuerdas. Uno de los sonidos más primigenios de la banda. Algunas más lentas, como “Little Black Submarines” que eleva el volumen a medida que avanza para enganchar con “Money Maker”. El ritmo no decae, y el ambiente tampoco. “Nova baby” uno de los temas más potentes de El camino, se queda un poco flojo, la voz de Auerbach queda solapada por la fuerza instrumental y pierde algo de energía, pero aún así, salen airosos.

El concierto va tocando su fin, y para la última jugada tienen reservados el par de ases, “Tighten Up” y “Lonely Boy”. No fallan y el público se agolpa, la dosis de excitación ha aumentado. La banda sale del escenario, la gente silva, grita, todo el mundo quiere más, el espectáculo debía continuar! Dos bolas enormes de discoteca descendían del techo y The Black Keys estaban de nuevo sobre el escenario, esta vez sonaba “Everlasting Light”. No podían terminar mejor, la atmósfera creada era idílica y el punto final lo puso “I Got Mine”, encabezado tras el rótulo The Black Keys, como si se tratara del cartel de un viejo bar de carretera. El camino tocó a su fin y Auerbach se despidió muy humildemente: “Volved sanos y salvos a casa, y así nos podremos ver la próxima vez que vengamos”. La banda se marchó y nos dejaron con “Inmigrant Song” de Led Zeppelin.

“Así funcionan las cosas: Al principio pocos nos hacían caso, ahora son muchos los que nos prestan atención, pero puede que dejen de hacerlo en algún momento, así que lo disfrutamos mientras dure. Si empiezas a pensar en cuánto te respetan y en el éxito que tienes, puedes empezar a creértelo y en ese momento, tu música empezara a apestar. Así que mejor ser realistas”- Patrick Carney.

 

 

 

Setlist:  Howlin' for you, Next girl, Run right back, Same old thing, Dead and gone, Gold on the ceiling, Thickfreakness, Girl is on my mind, Your touch, Little black submarines, Money maker, Strange times, Sinister kid, Nova baby, Ten cent pistol, She's long gone, Tighten up, Lonely boy. Bises: Everlasting light, I got mine.

 

Autor: Cristina Sánchez García

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