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08-07-2001
Swampass, Apóstoles de la proctología eléctrica
Power-inferno-trio salidos de Charlestone, USA, Swanpass tendrán su primera referencia española via Safety Pin Records, especialistas en descubrinos las mayores cochinadas.
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El infierno ha vuelto a desatarse en forma de lujuria decibélica, energía beligerante. Las imágenes ácidas del subconsciente sangran, abstracción e inocencia sodomizada, naturaleza vitriólica y esperma de metal ardiente.
Recogen las canciones de este triunvirato toda la enfermedad del alma y la vida, un aquelarre de potencia y distorsión que inyecta al oyente la crudeza del cielo y el averno, toda una pesadilla de necrofilia sónica que amenaza con destruir la ingenua percepción del más soberbio.
Nacidos en Charlestone, Illinois, como una maldición primigenia que cobrara vida física en las cloacas del submundo, Swampass son la cara oculta de esa imagen afable y decimonónica que genera el rock americano en su constante reciclaje imitativo a través de los años.
echo imagenAqui('es/0107/art-swampass-1.jpg', 'd');?> Si bien en nada trascienden genéricamente hablando, sí poseen la masturbatoria visión del que todo lo observa y comprime, desglosando intuición, sincronismo natural. Desde el stéreo se lanzan al vacío fantasmas de Dead Kennedys, MC5, Black Flag, Sex Pistols...ánimas megalíticas de coraza nuclear que estallan al contacto del aire.
Atruenan contemporáneos, estableciendo vínculos de corrupción armónica con Fireballs Of Freedom o los No Means No de los últimos cinco años, y vampirizando la diástole canalla de Detroit como unos modernos alquimistas del hardcore neoyorkino de los 80's.
El currículum del grupo menciona su calidad de teloneros para gente como Nashville Pussy, Gaza Strippers, B-Movie Rats, Murder City Devils, Texas Terri, New Bomb Turks entre otros, y yo me pregunto con qué ánimo habrán salido a tocar todos ellos tras semejante agresión eléctrica.
Power-trío por antonomasia, Swampass cuentan con una sección rítmica de Apocalipsis, metálica por ablución y progresivamente orgánica por defecto. Ginchy con el bajo y Jake Pope tras los tambores impulsan la voz demente de Tommy Rue, quien desgarra a la vez su guitarra con acordes de laceración instantánea.
Lo primero que editaron, tras una demoledora maqueta que noqueó a todo el mundo, fue un modesto single a través del sello Small Unmarked Bills Records, pequeño artilugio de presentación mundial con las canciones "Bastard Park-Lipstick Letters". Lo que ahora envenena mis neuronas mientras transcribo estas líneas se llama "The No Means Go"; trece títulos sucios y reptantes que conforman el asalto grande del grupo al mercado discográfico.
echo imagenAqui('es/0107/art-swampass-3.jpg', 'd');?> La casa encargada de publicarlo es Safety Pins Records, organismo grasiento que acaudilla nuestro paquidérmico Kike Túrmix. Y tengo plena seguridad de que los de Illinois tomarán la delantera a casi todo el catálogo.
Pusilánimes, anafroditas y bobalicones de mente prieta mejor que se
mantengan al margen. Punk inteligente y decididamente inquietante. Sexo y demonios, alucinación y distorsiones homicidas, demencia y paraíso de llamas dulces.
El infierno ha vuelto a desatarse en forma de lujuria decibélica, energía beligerante. Las imágenes ácidas del subconsciente sangran, abstracción e inocencia sodomizada, naturaleza vitriólica y esperma de metal ardiente.
Recogen las canciones de este triunvirato toda la enfermedad del alma y la vida, un aquelarre de potencia y distorsión que inyecta al oyente la crudeza del cielo y el averno, toda una pesadilla de necrofilia sónica que amenaza con destruir la ingenua percepción del más soberbio.
Nacidos en Charlestone, Illinois, como una maldición primigenia que cobrara vida física en las cloacas del submundo, Swampass son la cara oculta de esa imagen afable y decimonónica que genera el rock americano en su constante reciclaje imitativo a través de los años.
echo imagenAqui('es/0107/art-swampass-1.jpg', 'd');?> Si bien en nada trascienden genéricamente hablando, sí poseen la masturbatoria visión del que todo lo observa y comprime, desglosando intuición, sincronismo natural. Desde el stéreo se lanzan al vacío fantasmas de Dead Kennedys, MC5, Black Flag, Sex Pistols...ánimas megalíticas de coraza nuclear que estallan al contacto del aire.
Atruenan contemporáneos, estableciendo vínculos de corrupción armónica con Fireballs Of Freedom o los No Means No de los últimos cinco años, y vampirizando la diástole canalla de Detroit como unos modernos alquimistas del hardcore neoyorkino de los 80's.
El currículum del grupo menciona su calidad de teloneros para gente como Nashville Pussy, Gaza Strippers, B-Movie Rats, Murder City Devils, Texas Terri, New Bomb Turks entre otros, y yo me pregunto con qué ánimo habrán salido a tocar todos ellos tras semejante agresión eléctrica.
Power-trío por antonomasia, Swampass cuentan con una sección rítmica de Apocalipsis, metálica por ablución y progresivamente orgánica por defecto. Ginchy con el bajo y Jake Pope tras los tambores impulsan la voz demente de Tommy Rue, quien desgarra a la vez su guitarra con acordes de laceración instantánea.
Lo primero que editaron, tras una demoledora maqueta que noqueó a todo el mundo, fue un modesto single a través del sello Small Unmarked Bills Records, pequeño artilugio de presentación mundial con las canciones "Bastard Park-Lipstick Letters". Lo que ahora envenena mis neuronas mientras transcribo estas líneas se llama "The No Means Go"; trece títulos sucios y reptantes que conforman el asalto grande del grupo al mercado discográfico.
echo imagenAqui('es/0107/art-swampass-3.jpg', 'd');?> La casa encargada de publicarlo es Safety Pins Records, organismo grasiento que acaudilla nuestro paquidérmico Kike Túrmix. Y tengo plena seguridad de que los de Illinois tomarán la delantera a casi todo el catálogo.
Pusilánimes, anafroditas y bobalicones de mente prieta mejor que se
mantengan al margen. Punk inteligente y decididamente inquietante. Sexo y demonios, alucinación y distorsiones homicidas, demencia y paraíso de llamas dulces.
Autor: José Carlos Sisto
Copyright Sonic Wave Magazine 2009






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