Conciertos
29-07-2009
Susan Tedeschi Band / Derek Trucks Band. Sant Feliu de Guixols, Gerona
Un entorno precioso y dos conciertos sublimes. Cada uno con sus propias características y explotando sus virtudes. Y el plus añadido de un sonido absolutamente perfecto. Nítido, se podía apreciar cada detalle de cualquiera de los instrumentistas que había sobre las tablas y no por ello carente de pegada y músculo. Susan estuvo magnífica, tenía muchas ganas de verla y no me defraudó. Sobrada de voz, excelente con la guitarra y acompañada de una banda de campanillas. Hizo blues, funk, rock y se marcó un par de baladas de aquellas que hielan la sangre. Puntos álgidos fueron ese «People», que contó con la primera aparición de su marido en el escenario regalándonos un solo espectacular, un sentido «Presence Of The Lord» de cuando Clapton valía la pena y una «700 Houses» cantada desde lo más hondo del alma. Y después el subidón para un fanático de los Allman como un servidor que, además, no los ha podido ver nunca en directo. Esta era una ocasión única de acercarse un poco más al universo de los de Atlanta tras haber flipado en Barcelona tiempo atrás con la visita de la Dickey Betts Band. Y así fue. Está claro que aquel que venga sin saber a lo que va puede quedarse absolutamente frío. Pero para los que nos metemos en el asunto la cosa tuvo magia del principio al final. El tipo toca tan bien y tan fácil que da la sensación que no le cuesta esfuerzo alguno. Que está rindiendo a la mitad de su capacidad. Quizás ese sea el motivo de su impasible presencia en escena. La lección de blues que dio en el clásico «Key To The Highway» está al alcance de muy pocos. Poco faltó para que se me saltaran las lágrimas. Imborrable el tremendo crescendo de “Sweet Inspirations”, la jam final con la banda de la Tedeschi con esta última escupiendo fuego por las cuerdas vocales o esa tremenda versión de Coltrane. Sinceramente el tipo impresiona, porque uno es incapaz de entender que ese témpano de hielo pueda verter tanto feeling y extraer tanto sabor es esas seis cuerdas. Mención aparte merecen sus acompañantes. Menudo percutor tras los tambores. ¡Como dominaba el tipo el tempo de los temas! O el estupendo teclista. Y la voz arenosa de Mike Mattison pese a que queda en segundo plano en una banda que, lógicamente dado su bagaje de jam band, prima sobre todo el trabajo instrumental. Verdaderamente impresionante. El impecable colofón final, tras Lucinda, Fogerty, Young, Black Crowes…, a unos meses que serán probablemente irrepetibles en un futuro para los amantes del rock americano.
Fotografía: Luis LabradorAutor: Manel Celeiro







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