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23-07-2008
Summercase 2008
El 18 y 19 de julio, coincidiendo en el calendario con el FIB, el municipio madrileño de Boadilla del Monte y el Parc del Fòrum de Barcelona acogieron simultáneamente la tercera edición de Summercase. Cuatro escenarios ofrecieron durante dos días más de c
Boadilla del Monte, Madrid.
Rafa García-Moreno
El 18 y 19 de julio, coincidiendo en el calendario con el FIB, el municipio madrileño de Boadilla del Monte y el Parc del Fòrum de Barcelona acogieron simultáneamente la tercera edición de Summercase. Cuatro escenarios ofrecieron durante dos días más de cincuenta actuaciones. Al finalizar el evento la organización del festival ofreció sus datos, se cerraba esta tercera edición con 81.000 asistentes. Es momento de hacer balance.
El viernes, las primeras a las que disfrutamos fueron las hermanas Deal, quienes han reflotado a The Breeders. Se divirtieron en escena, derrochando simpatía y siendo conscientes que en su repertorio las canciones de “Last Splash” son obligatorias y motivan a la audiencia, a pesar de tener nuevo trabajo. The Stranglers repasaron sus grandes éxitos, descafeinados por el excesivo protagonismo que le dieron al sintetizador, siendo la recta final el momento álgido de su actuación con guiño a sus añorados The Doors. Mientras Kings of Leon interpretaban su rock de última generación, en el escenario paralelo y ante una escasa audiencia, intervenían Biffy Clyro, un trío de melenudos descamisados ataviados con pantalones rojos que igual cantaban canciones acústicas de melodías ensoñadoras que enchufaban las guitarras eléctricas y montaban un cisco monumental. Sex Pistols son un arma inofensiva, nada que ver con su estruendosa aparición hace treinta años. Con unos kilos de más y unos dientes menos, Rotten y compañía cumplieron ejecutando íntegramente “Never Mind the Bollocks”, más canciones prestadas como “Steppin’ stones” y “No Fun”. CSS y su pizpireta vocalista agitaron a la audiencia a ritmo de pop de guitarras muy bailable. Con unos minutos de retraso, Kaiser Chiefs salieron a escena. Su cantante dejó aparcada la muleta en la que se apoyaba, dando un recital similar al de la edición pasada del festival, exceptuando algunas canciones nuevas adelanto de su próximo álbum.
Al día siguiente, Ian Brown volvía a abusar del repertorio de Stone Roses para intentar salvar un concierto que por sus canciones en solitario se hundía, su fuerte dependencia del pasado debería hacerle reflexionar sobre su futuro. No sucedió lo mismo con Grinderman. Nick Cave y sus compañeros arrasaron en todos los sentidos. Vestidos con traje escupieron ráfagas de rock y blues rudo, crudo y visceral. Todo un acierto. Al igual que sucedió con Blondie. Debbie Harry y compañía salieron a por todas. Un repertorio a prueba de bombas compuesto de sus grandes éxitos, ejecutados a la perfección, sirvieron de imán para que la audiencia desbordara el recinto donde estaba ubicado el escenario donde actuaba la preciosa cantante. Primal Scream en su línea, presentaban sus nuevas canciones, mezclando pop, música de baile y rock con muchos guiños a los Stones.
Parc del Fòrum de Barcelona.
Raül Ruiz
La cita en Barcelona de la tercera edición del Summercase se saldó con una asistencia inferior a la esperada y muy por debajo de la conseguida en el 2007. El equipo de Sinnamon apostó por formaciones veteranas decididas a acercar su mitología y parte de legado musical a generaciones posteriores predispuestas a vivir experiencias musicales con las que siempre soñamos, pero nunca creímos posibles.
Para su puesta en escena se recurrió al Parc del Fòrum, lugar que se ha convertido en idóneo y del que ya se aprovechan otros festivales como el Primavera Sound; cuatro escenarios bien repartidos donde los grupos pudieron, o intentaron, sonar de la mejor manera posible sin temor a que el resto de homónimos coincidentes en horario pisaran su música.
Pero hablemos de lo que fue propiamente la edición catalana del mismo. El viernes arrancó el Summer con la actuación de uno de los grupos locales con más proyección de la escena barcelonesa: EGM (El Guisante Mágico). Con una temperatura insufrible, los catalanes saltaron al escenario rebosantes de elegancia y sofisticación, demostrando que espectáculo y música están por encima de todo. Los de Barcelona demostraron mucho más de lo que lo harían posteriormente bandas de más renombre internacional. Cuarenta y cinco minutos más tarde, y en diferente escenario, actuarían Els Pets. Pese a tratarse de todo un referente en la cultura musical catalana, y de haber ofrecido una actuación correcta, no lograron superar el inconveniente de tocar un viernes a las 17.45 horas.
Pero tras un inicio tan discreto la cosa comenzó a animarse ligeramente con las actuaciones internacionales. El porcentaje de asistencia comenzó a sumar unidades con los directos de formaciones como We Are Scientists, One Night Only, Edwyn Collins o Ian Brown. Uno de las actuaciones más interesantes ofrecidas durante el transcurso de la tarde fue la de Glasvegas; escoceses de origen pero con las raíces del blues y el rock norteamericano en sus almas, el cuarteto aporta un toque de originalidad a la escena rockera actual con su curiosa fusión de rockabilly e indie. Poco antes de que Nick Cave se presentase ante una multitud deseosa, Whitey ofrecía en el Walkman Stage un espectáculo audiovisual de contundencia y reivindicación que superaba con creces el aprobado alto. Pero tal como he mencionado, sería con Grinderman cuando el fenómeno masificación adoptaría forma humana. El carácter y magnetismo del sr. Cave son capaces de ejercer poderes hipnóticos ante aquellos que sucumben a sus pies en un escenario. Este hecho propició que mi llegada a la actuación de Blondie fuese en el momento de la finalización del primer tema. A nivel público los muchachos de Debbie y Chris golearon al resto de las formaciones. Aún así, y aceptando el mérito de que a sus 63 años Debbie Harry suba a un escenario y aguante un concierto de 45 minutos, no pude reprimir sentir cierta vergüenza ajena al verla ataviada con un ceñido traje que recordaba constantemente su edad y su ajado físico. Tampoco fue un acierto el hecho de intentar moverse como cuando tenía veinte años; primero por el resultado visual y segundo, pero más importante, por los ligeros momentos de asfixia que esto le provocaba, teniendo que recurrir constantemente a tonos bajos y cambios de modulaciones vocales demasiado notables. Paralelamente actuaba en el Movistar Stage Interpol, para dejar paso, acto seguido a una de las mejores actuaciones del día y, posiblemente, la que más se aproximó en público a la de Blondie: The Verve. De vuelta a los escenarios desde noviembre del año pasado, este referente del pop británico de los 90’s se ganó a un público ya entregado desde el principio con su sinceridad sonora y su sucesión de himnos generacionales. El resto de la noche depararía otras buenas actuaciones como Primal Scream, Maxïmo Park o Mr. Flash.
Pero lo bueno estaba por llegar... El sábado nos trajo hasta Barcelona a la retahíla de artistas que el viernes habían prodigado su música por Boadilla del Monte. Los encargados de abrir la ocasión fueron los británicos Pete & The Pirates; la actuación de los chicos de Reading estuvo plagada de diferentes banderas del UK así como una amalgama notable de olores a protector solar. Por si eso fuese insuficiente su actuación daría paso a la de sus congéneres Mystery Jets, quienes tampoco defraudarían con su punk-pop electrónico. El toque chovinista llegaría de la mano de Mishima y Antónia Font. Con mayor interés demostrado por los segundos, el público estatal se volcó en ambas bandas para manifestar su interés por la música “hecha en casa”, siempre y cuando esta aporte interés y calidad; los mallorquines abandonarían el escenario en beneficio de otra formación consagrada, y un claro referente en la escena independiente actual: Dorian. A partir de aquí, el apretón al acelerador. Primero fueron los Kooks, a los que seguirían Shout Out Louds, pero no sería hasta la actuación de the Breeders que la calidad comenzase a subir con la efervescencia de una pastilla tal. Las hermanas Deal supieron ganarse a un público sediento de fiereza musical. La tarde había sido demasiado light en lo que a contundencia se refiere y allí estaban Kim y Kelley Deal para solucionarlo. La cresta de la ola seguiría subiendo con todo unos veteranos de la esencia punk y new wave más primitiva: The Stranglers. Un recorrido contrarreloj, y sin pretensiones, de todos sus éxitos conectó de inmediato con nostálgicos y jóvenes carrozas ávidos de retazos atemporales de la historia de la música. Y el nivel continuó subiendo con la buena actuación del indie-rock-paleto de los kings of Leon así como de los clásicos modernos Mogway. Y mientras The Raveonettes se preparaban para intentar demostrar que la buena música ha de prevalecer sobre las cortinas de humo, los Pistols adelantaban la hora de su actuación. Convertidos en una parodia del producto mercantilista que un día fueron, los Sex pistols convirtieron sus himnos del punk en canciones larguísimas llenas de solos de guitarra y estribillos reiterativos (todo lo contrario a la esencia y finalidad de la música punk. Paradójico, ¿verdad?). Mr. Rotten peloteó al público de forma incansable y agotadora repitiendo una y otra vez la palabra Barcelona, sin cesar en su empeño de que la gente los vitoreara cada vez que gritaba “We are the Sex Pistols!". Y toda esta crítica la realizo con la boca pequeña, casi de piñón, pues es el punk uno de mis géneros musicales predilectos. Es por ello que me cuesta decir que los Kaiser Chiefs lo tuvieron relativamente fácil; los de Leeds repitieron festival y una actuación exitosa; salieron a morder desde el principio, cosa que quedaría patente cuando entonaron su esperado “Everyday I Love You Less And Less” como segundo tema de la actuación. Para cerrar los diferentes escenarios se recurrió a Tiga, Rex the Dogs, Amable y Los Planetas; siendo estos últimos quienes aportaron más nombre que ganas.
A modo de resumen y valoración general admitiremos que la presente edición del Summercase fue atractiva y ecléctica. Pero, como sucedió en la historia belicosa naval, no vinieron aquí a luchar contra los elementos, que a saber fueron: el FIB, Bruce Springsteen, el calor y esta maldita crisis de la que hablan los gobiernos, las multinacionales, la cola del paro... y la SGAE.
Rafa García-Moreno
El 18 y 19 de julio, coincidiendo en el calendario con el FIB, el municipio madrileño de Boadilla del Monte y el Parc del Fòrum de Barcelona acogieron simultáneamente la tercera edición de Summercase. Cuatro escenarios ofrecieron durante dos días más de cincuenta actuaciones. Al finalizar el evento la organización del festival ofreció sus datos, se cerraba esta tercera edición con 81.000 asistentes. Es momento de hacer balance.
El viernes, las primeras a las que disfrutamos fueron las hermanas Deal, quienes han reflotado a The Breeders. Se divirtieron en escena, derrochando simpatía y siendo conscientes que en su repertorio las canciones de “Last Splash” son obligatorias y motivan a la audiencia, a pesar de tener nuevo trabajo. The Stranglers repasaron sus grandes éxitos, descafeinados por el excesivo protagonismo que le dieron al sintetizador, siendo la recta final el momento álgido de su actuación con guiño a sus añorados The Doors. Mientras Kings of Leon interpretaban su rock de última generación, en el escenario paralelo y ante una escasa audiencia, intervenían Biffy Clyro, un trío de melenudos descamisados ataviados con pantalones rojos que igual cantaban canciones acústicas de melodías ensoñadoras que enchufaban las guitarras eléctricas y montaban un cisco monumental. Sex Pistols son un arma inofensiva, nada que ver con su estruendosa aparición hace treinta años. Con unos kilos de más y unos dientes menos, Rotten y compañía cumplieron ejecutando íntegramente “Never Mind the Bollocks”, más canciones prestadas como “Steppin’ stones” y “No Fun”. CSS y su pizpireta vocalista agitaron a la audiencia a ritmo de pop de guitarras muy bailable. Con unos minutos de retraso, Kaiser Chiefs salieron a escena. Su cantante dejó aparcada la muleta en la que se apoyaba, dando un recital similar al de la edición pasada del festival, exceptuando algunas canciones nuevas adelanto de su próximo álbum. Al día siguiente, Ian Brown volvía a abusar del repertorio de Stone Roses para intentar salvar un concierto que por sus canciones en solitario se hundía, su fuerte dependencia del pasado debería hacerle reflexionar sobre su futuro. No sucedió lo mismo con Grinderman. Nick Cave y sus compañeros arrasaron en todos los sentidos. Vestidos con traje escupieron ráfagas de rock y blues rudo, crudo y visceral. Todo un acierto. Al igual que sucedió con Blondie. Debbie Harry y compañía salieron a por todas. Un repertorio a prueba de bombas compuesto de sus grandes éxitos, ejecutados a la perfección, sirvieron de imán para que la audiencia desbordara el recinto donde estaba ubicado el escenario donde actuaba la preciosa cantante. Primal Scream en su línea, presentaban sus nuevas canciones, mezclando pop, música de baile y rock con muchos guiños a los Stones.
Parc del Fòrum de Barcelona.
Raül Ruiz
La cita en Barcelona de la tercera edición del Summercase se saldó con una asistencia inferior a la esperada y muy por debajo de la conseguida en el 2007. El equipo de Sinnamon apostó por formaciones veteranas decididas a acercar su mitología y parte de legado musical a generaciones posteriores predispuestas a vivir experiencias musicales con las que siempre soñamos, pero nunca creímos posibles.
Para su puesta en escena se recurrió al Parc del Fòrum, lugar que se ha convertido en idóneo y del que ya se aprovechan otros festivales como el Primavera Sound; cuatro escenarios bien repartidos donde los grupos pudieron, o intentaron, sonar de la mejor manera posible sin temor a que el resto de homónimos coincidentes en horario pisaran su música.
Pero hablemos de lo que fue propiamente la edición catalana del mismo. El viernes arrancó el Summer con la actuación de uno de los grupos locales con más proyección de la escena barcelonesa: EGM (El Guisante Mágico). Con una temperatura insufrible, los catalanes saltaron al escenario rebosantes de elegancia y sofisticación, demostrando que espectáculo y música están por encima de todo. Los de Barcelona demostraron mucho más de lo que lo harían posteriormente bandas de más renombre internacional. Cuarenta y cinco minutos más tarde, y en diferente escenario, actuarían Els Pets. Pese a tratarse de todo un referente en la cultura musical catalana, y de haber ofrecido una actuación correcta, no lograron superar el inconveniente de tocar un viernes a las 17.45 horas.
Pero tras un inicio tan discreto la cosa comenzó a animarse ligeramente con las actuaciones internacionales. El porcentaje de asistencia comenzó a sumar unidades con los directos de formaciones como We Are Scientists, One Night Only, Edwyn Collins o Ian Brown. Uno de las actuaciones más interesantes ofrecidas durante el transcurso de la tarde fue la de Glasvegas; escoceses de origen pero con las raíces del blues y el rock norteamericano en sus almas, el cuarteto aporta un toque de originalidad a la escena rockera actual con su curiosa fusión de rockabilly e indie. Poco antes de que Nick Cave se presentase ante una multitud deseosa, Whitey ofrecía en el Walkman Stage un espectáculo audiovisual de contundencia y reivindicación que superaba con creces el aprobado alto. Pero tal como he mencionado, sería con Grinderman cuando el fenómeno masificación adoptaría forma humana. El carácter y magnetismo del sr. Cave son capaces de ejercer poderes hipnóticos ante aquellos que sucumben a sus pies en un escenario. Este hecho propició que mi llegada a la actuación de Blondie fuese en el momento de la finalización del primer tema. A nivel público los muchachos de Debbie y Chris golearon al resto de las formaciones. Aún así, y aceptando el mérito de que a sus 63 años Debbie Harry suba a un escenario y aguante un concierto de 45 minutos, no pude reprimir sentir cierta vergüenza ajena al verla ataviada con un ceñido traje que recordaba constantemente su edad y su ajado físico. Tampoco fue un acierto el hecho de intentar moverse como cuando tenía veinte años; primero por el resultado visual y segundo, pero más importante, por los ligeros momentos de asfixia que esto le provocaba, teniendo que recurrir constantemente a tonos bajos y cambios de modulaciones vocales demasiado notables. Paralelamente actuaba en el Movistar Stage Interpol, para dejar paso, acto seguido a una de las mejores actuaciones del día y, posiblemente, la que más se aproximó en público a la de Blondie: The Verve. De vuelta a los escenarios desde noviembre del año pasado, este referente del pop británico de los 90’s se ganó a un público ya entregado desde el principio con su sinceridad sonora y su sucesión de himnos generacionales. El resto de la noche depararía otras buenas actuaciones como Primal Scream, Maxïmo Park o Mr. Flash.Pero lo bueno estaba por llegar... El sábado nos trajo hasta Barcelona a la retahíla de artistas que el viernes habían prodigado su música por Boadilla del Monte. Los encargados de abrir la ocasión fueron los británicos Pete & The Pirates; la actuación de los chicos de Reading estuvo plagada de diferentes banderas del UK así como una amalgama notable de olores a protector solar. Por si eso fuese insuficiente su actuación daría paso a la de sus congéneres Mystery Jets, quienes tampoco defraudarían con su punk-pop electrónico. El toque chovinista llegaría de la mano de Mishima y Antónia Font. Con mayor interés demostrado por los segundos, el público estatal se volcó en ambas bandas para manifestar su interés por la música “hecha en casa”, siempre y cuando esta aporte interés y calidad; los mallorquines abandonarían el escenario en beneficio de otra formación consagrada, y un claro referente en la escena independiente actual: Dorian. A partir de aquí, el apretón al acelerador. Primero fueron los Kooks, a los que seguirían Shout Out Louds, pero no sería hasta la actuación de the Breeders que la calidad comenzase a subir con la efervescencia de una pastilla tal. Las hermanas Deal supieron ganarse a un público sediento de fiereza musical. La tarde había sido demasiado light en lo que a contundencia se refiere y allí estaban Kim y Kelley Deal para solucionarlo. La cresta de la ola seguiría subiendo con todo unos veteranos de la esencia punk y new wave más primitiva: The Stranglers. Un recorrido contrarreloj, y sin pretensiones, de todos sus éxitos conectó de inmediato con nostálgicos y jóvenes carrozas ávidos de retazos atemporales de la historia de la música. Y el nivel continuó subiendo con la buena actuación del indie-rock-paleto de los kings of Leon así como de los clásicos modernos Mogway. Y mientras The Raveonettes se preparaban para intentar demostrar que la buena música ha de prevalecer sobre las cortinas de humo, los Pistols adelantaban la hora de su actuación. Convertidos en una parodia del producto mercantilista que un día fueron, los Sex pistols convirtieron sus himnos del punk en canciones larguísimas llenas de solos de guitarra y estribillos reiterativos (todo lo contrario a la esencia y finalidad de la música punk. Paradójico, ¿verdad?). Mr. Rotten peloteó al público de forma incansable y agotadora repitiendo una y otra vez la palabra Barcelona, sin cesar en su empeño de que la gente los vitoreara cada vez que gritaba “We are the Sex Pistols!". Y toda esta crítica la realizo con la boca pequeña, casi de piñón, pues es el punk uno de mis géneros musicales predilectos. Es por ello que me cuesta decir que los Kaiser Chiefs lo tuvieron relativamente fácil; los de Leeds repitieron festival y una actuación exitosa; salieron a morder desde el principio, cosa que quedaría patente cuando entonaron su esperado “Everyday I Love You Less And Less” como segundo tema de la actuación. Para cerrar los diferentes escenarios se recurrió a Tiga, Rex the Dogs, Amable y Los Planetas; siendo estos últimos quienes aportaron más nombre que ganas.
A modo de resumen y valoración general admitiremos que la presente edición del Summercase fue atractiva y ecléctica. Pero, como sucedió en la historia belicosa naval, no vinieron aquí a luchar contra los elementos, que a saber fueron: el FIB, Bruce Springsteen, el calor y esta maldita crisis de la que hablan los gobiernos, las multinacionales, la cola del paro... y la SGAE.
Autor: Rafa García-Moreno/Raül Ruiz
Copyright Sonic Wave Magazine 2009







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