Conciertos

 

04-12-2012

Starroy. Rocksound, Barcelona


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No es muy habitual tener a este tipo de bandas girando por Europa. La escena jam es un fenómeno muy asociado al público norteamericano y los grupos del estilo suelen centrarse en el circuito interno. Por tanto, pese a tratarse de una banda en ascenso y que todavía juega en las ligas menores, era una cita ineludible para los aficionados. Que deben ser escasos en la ciudad condal, que si llena sin problemas conciertos como los de Gov’t Mule por ejemplo, ya que la sala registraba una pobre entrada con solo unas cuarenta personas frente al escenario. Sin arredrarse por ello los de Arkansas salieron a matar. Y a los pocos temas ya habían conquistado la simpatía y el aplauso del personal. Adam Barnard es un vocalista excesivo, que sabe que posee una garganta privilegiada y la exhibe. Sube y baja de tono con facilidad, le pone alma negra meciéndose entre soul y blues y saca de las entrañas rugidos que ponen los pelos de punta. Tras él una banda compacta, sobresaliente en las partes instrumentales y que cuenta con dos pilares fundamentales. El bajista Justin Boswell aporta groove y presencia escénica al estilo del finado Allen Woody o de Chris Chew de los North Mississippi Allstars y un guitarrista fiel a la mejor escuela rockera americana como Barry Fowler. Desgranaron su disco Ocho For Willow, especial mención para las interpretaciones de «Knumb», «Lil’ Ditty», «Bella» o «Willow», se lucieron en sendas lecturas de Grand Funk Railroad y, “vamos a tocar una canción de mi banda favorita” dijo Adam, Blind Melon. Cosecharon un eufórico bis y se bajaron de las tablas respaldados por la ovación del respetable y la satisfacción de haberse ganado un puñado de fans por estas tierras. 

Fotografía: Manny Montana 

Autor: Manel Celeiro

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