Conciertos

 

18-07-2009

Sonisphere. Parc del Fórum, Barcelona


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Una ola de negror invadió el Fórum, hordas de fans del metal se acercaron al antaño escenario de festivales de moderneces varias y poses muchas para disfrutar de un día completo de riffs y guitarras atronadoras, el festival Sonisphere había llegado a Barcelona. Con un cabeza de cartel tan apetecible como Metallica, el éxito estaba asegurado. Más de 40.000 almas inundaron la zona y convirtieron el lugar en sitio de peregrinaje de cualquier fan del metal que se precie.

The Eyes y Gojira actuaron a horas intempestivas del mediodía cuando la gente está comiendo o disfrutando tranquilamente del cafelito y eso les perjudicó. Eso si, un nutrido número de seguidores se acercaron para ver a los vascos Soziedad Alkohólika. Un gran acierto de la organización incluir a esta banda que tiene numerosos seguidores de su mezcla de hardcore y punk. Un concierto en el que cayeron todos sus himnos y con un público entregado al 100%. 'S.H.A.K.T.A.L.E.' y 'Nos vimos en Berlín' fueron el broche de oro de los vascos.

Desde Atlanta, Georgia, Mastodon ofrecieron un concierto con su estilo particular, una música que gracias a dios es difícil de etiquetar pero que atrapa como pocas. Supieron ganarse al personal. Hipnóticos, Mastodon son unas de esas bandas que marcan a fuego sus señas de identidad y eso es algo que el público agradece entre tanta copia barata de lo que todos ya conocemos. A la espera de volver a verlos en una sala pequeña donde puedan desplegar todo su arsenal.

Lamb of God actuaban por primera vez en España y a pesar de que muchos esperaban este concierto, la banda descargó sus éxitos en los primeros temas y el concierto bajó de nivel. Consiguieron cierta monotonía que no invitaba a seguir escuchando así que lo mejor era marcharse a tomar posiciones porque empezaba el concierto de una superbanda, Down. Los de Phil Anselmo saben lo que es meterse al público en el bolsillo desde la primera canción. Desde su primer disco, Nola, una auténtica joya del metal más pantanoso surgido de Nueva Orleans, la banda prometía no simplemente como un proyecto paralelo sino como algo con entidad propia y lo han conseguido sin apenas esfuerzo. Uno de los conciertos más coreados, con un Anselmo pletórico conectando con el público a la primera y sin apenas esfuerzo, consiguió que todos nos rindiéramos a sus pies. Es por eso que es uno de los mejores frontman del metal. Y que decir del resto de la banda, Peeper Keenan, Rex Brow, Jimmy Bower y Kirk Windstein, son una máquina perfectamente engrasada. En el último tema, Mastodon se subieron al escenario para compartir la energía pura y desbocada que esta banda desprende. Incontestables, se comieron el Sonisphere.

Machine Head tomó el relevo en el escenario grande. Rob Flynn, otro de los grandes frontman del metal tomaba el relevo de Phil Anselmo. Es curioso pero ambos cantantes tienen en común esa manera tan suya de conectar con el público, de hacérselos suyos en un momento, agradecidos y entregados es decir poco. Un concierto contundente de una gran banda que se merece más de lo que ha recibido.

Slipknot asaltaron seguidamente el escenario principal para dar uno de esos conciertos redondos de principio a fin, con sus máscaras ocultando su identidades, con el misterio, el espectáculo de la batería voladora pero sobretodo con la fuerza de su directo. Son una banda a la que no se le puede soplar. Pletóricos, arrasaron y conquistaron al Sonisphere dejándose la piel en el escenario y caldeando el ambiente hasta el máximo para el colofón final.

Con los acordes de Ennio Morricone dio comienzo el concierto de Metallica. James Hetfield y los suyos dieron un concierto apabullante de principio a fin, con un clásico detrás de otro y un repertorio hecho a medida para el fan más fanático de la banda. Aunque sus discos ya no son lo que eran, no hay duda de que la banda sale a demostrar que se puede comer el mundo y se lo come. Un show sin fisuras y con un James Hetfield agradecido y hablador que aún sigue teniendo una presencia colosal en el escenario. Nos dejaron con el Seek and Destroy y volvimos a casa destrozados pero contentos, muchas horas, mucho metal, muchas colas para el lavabo, para los tickets, para un simple y triste bocadillo, pero sobretodo muchas horas de buena música y buenas bandas, en el fondo es lo único que cuenta. ¡¡Cuernos arriba!!

Autor: Anabel Vélez

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