Conciertos
30-06-2026
Legends BBK Festival. Bilbao Arena, Bilbao
El asunto no podía comenzar peor en esta celebración del X Aniversario del ya consagrado Legends BBK Festival. Menos actuaciones y encima sin conciertos locales en la calle que amenizaban de manera genial los espacios entre actuación y actuación en el escenario principal dentro del recinto. Además, a la organización se le ha ocurrido meter a la prensa en la grada cuando saben que todos los buenos aficionados (los que escribimos también lo somos) prefieren la cercanía de la pista y estar de pie.
Pero todo lo que empieza mal puede ir peor. Así, el día anterior al comienzo del festival nos enteramos de la cancelación del cabeza de cartel del segundo día, TOM MORELLO (por si fuera poco estaban agotadas las localidades para ver a este luchador anti-Trump), por ingreso grave en urgencias de su madre. Eso es lo peor y desde aquí le deseamos la mejor de las suertes. Pero vayamos a lo que sí pudimos disfrutar.
Por ejemplo la apertura de un festival que ya venía palideciendo algo (¡qué tiempos aquellos en La Ola!) con DEA MATRONA, un buen dúo de rock irlandés y hablaban de bandas clásicas tan distintas como Led Zeppelin (más en directo) o Fleetwood Mac. Sin embargo, tienen una gran versión del ‘Homeward Bound’ de Simon & Garfunkel en directo que es una preciosidad y también les define, aunque no nos la brindaron en esta ocasión. En cambio disfrutamos con el clásico ‘Oh Well’, de los primeros tiempos de los Fleetwood Mac con Peter Green al frente (los mejores). El momento acústico con ‘Glory, Glory (I Am Free)’ fue el momento en que más libres las vimos y más cerca estuvieron realmente de emocionar. La verdad es que se mostraron voluntariosas, pero el escenario se les quedó demasiado grande, más aún cuando tenían a dos músicos (guitarra y batería) compañeros casi escondidos al fondo del escenario gigante, sobre todo para ellos. ¡Correctas sin más!
Otra historia fueron ya unos habituales de nuestros escenarios como CRACKER. En su última actuación en la Sala BBK fueron una gozada total a la que ayudó, mucho y bien, la presencia de su eléctrica y contorsionista violinista que toca, suena y anima el cotarro. Esa velada en la Sala fue para mí, quizás, el mejor concierto que había visto de los Cracker con unos Lowery y Hickman con mayor complicidad que nunca y eso se notó en el concierto. Lo mismo sucedió en Miribilla con la única, pero gran, pega de que era formato festival y la hora de concierto se nos quedó algo corta. Volvieron a cantar todos bien (el que más Lowery, como siempre) y volvimos a gozar de buenos combates de guitarras, especialmente con Hickman encargándose de los más emotivos solos. Nos hicieron llegar muy arriba con clásicos del calibre de ‘Low’, ‘Euro-Trash Girl’ o la salvajada muy coreada ‘Teen Angst (What The World Needs Now)’. También gozamos de los momentos más country con esa preciosa pedal steel guitar, así como con la preciosa versión del ‘You Ain’t Goin’ Nowhere’ de Dylan con la buena voz de su destacado bajista. No faltó tampoco su habitual versión de los Status Quo de los años 60 cuando hacían psicodelia lisérgica. Eso sí, la cumbre emocional y sensorial, para un servidor, volvió a ser con esa sentida maravilla titulada ‘Another Song About The Rain’ que hubiera sido más apropiada al aire libre y con algún chaparrón de los que hubo en los días siguientes. ¡Nos dejaron con las ganas de volver pronto con set completo! Comentar, por cierto, que los Cracker estuvieron en la edición del pasado año en la Sala BBK del Music Legends Fest y que este año tendremos entre octubre la visita de los Screamin’ Cheetah Wheelies, Ana Popovic, Danny Bryant y el buen soul de Big Daddy Wilson y las entradas están ya a la venta.
El bueno de CHRIS ISAAK igualó, o incluso superó, su buena actuación en el festival de hace 3 años. Además, como coincidía con su 70 cumpleaños se vio encantado de que le cantáramos el ‘Happy Birhtday’ y hasta el ‘Zorionak Zuri’. Lució con su fantástica banda y también con sus trajes que aumentan su gran presencia escénica. Ahí le sale su faceta de actor, más que destacada también. No pudo homenajear a todos sus ídolos y principales inspiradores como son Roy Orbison, Elvis Presley, Otis Redding o Johnny Cash, pero si repitió, por supuesto, con los dos primeros, a quienes tanto debe su sonido, en general, y su música y con el bueno de Cash. Su voz sigue sonando con un eco, una emoción y una profundidad similares a las de su adorado Roy Orbison. Cayeron todos sus clásicos de bandas sonoras para David Lynch (a quién recordó) o no y el romanticismo flotaba en el ambiente en todo momento. Eso sin obviar la fantástica banda de músicos que son su familia con algunos punteos realmente brillantes y también con buenos momentos para su teclista, por ejemplo, en su recuperación del ‘Pretty Woman’. Con ‘Wicked Game’ observé muchas lágrimas en las caras de los fans de las primeras filas (¿también las había en la mía…?). También supieron rockear y hacernos bailar con ‘Baby Did A Bad Bad Thing’. Nos acordamos de las personas queridas al escuchar su emocionante ‘Two Hearts’ y volvió a lucir en castellano con su teclista pasándose al acordeón para tocar ‘La Tumba Será El Final’ de su amigo, Flaco Jiménez, ya cerca del final. Se nos hizo un nudo final en la garganta cavando con ‘The Way Things Really Are’. Y es que Chris sigue siendo muy real y canta como si le fuera la vida en ello y es difícil “no caer enamorado de él”, de su voz y de sus canciones. Volvió a pasear entre el público, a lucir su flamante traje de espejos y hasta a abanicarse, algo nada extraño con el enorme calor que pasamos los dos días. ¡Puede regresar otra vez dentro de otros 3 años!
El segundo día venía marcado por la ausencia de Morello. Eso no impidió la magnífica apertura del segundo día con los suecos GRAVEYARD que cumplían 20 años de brillante trayectoria. Dadas las circunstancias debieran haber aprovechado la triste coyuntura para hacer un set algo más largo de lo planeado previamente, pero tocaron la hora que tenían planeada en un concierto que fue creciendo con el paso de los temas. Temas que a menudo enlazaban en una espiral de guitarras y bafles Marshall que fueron mejorando con el paso de los minutos. Estuvo guapo cuando pisaron el acelerador con bombas de relojería como ‘Hinsingen Blues’ en la que Joakim Nilsson demostró también su gran poderío vocal al margen de la destreza con las 6 cuerdas. Por cierto que, por momentos, la voz de Joakim nos recordaba a la de Lemmy. Cuando el que llevaba la voz solista era el bajista, en algunos de los temas más duros, tenían su punto Rory Gallagher con Taste (como bien apuntó Luis) y hasta Thin Lizzy, aunque su aspecto físico nos recordara más a Bob Seger. Los momentos culminantes llegaron hacia el final con su espectacular lento con arrebatos furiosos a lo Led Zeppelin o Wolfmother con la estupenda ‘The Siren’ y algunos punteos que te transportaban realmente. Otro tanto sucedió con otra joya de semejantes parámetros como fue su particular ‘Uncomfortably Numb’ (nada que ver con la de Pink Floyd), también aderezado con logrados coros. Los ecos stoner y doom también fueron surgiendo por momentos. Por cierto, había bastantes camisetas de Graveyard en las primeras filas, pero más aún de los King Crimson, pero la que más nos llamó la atención fue la camiseta más punk de nuestro amigo y entendido Asier con la gran Dionne Warwick en ella. ¡Eso también es heavy-punk-metal! Buen calentamiento para la tormenta de BEAT.
Tenía mucha ilusión y altas expectativas para ver a BEAT Perfoming The Music of King Crimson 80’s. Además, ante la imposibilidad por parte de la organización de meter alguien del calibre de Morello en su lugar con tan poco tiempo, optaron porque estos hicieran su set completo de algo más de dos horas, pero dividido en dos partes. Eso fue una gozada porque este tipo de bandas de rock progresivo son todo un viaje musical y que entra por los sentidos y requieren que el viaje sea largo y creciente. Mis expectativas altas venían dadas, primero, por ser un gran fan de los Crimson de Robert Fripp y porque no los he podido ver nunca. Claro que yo soy de sus primeros discos y hasta el magnífico “Red”. Luego, también me atraía la magnífica y escogida formación para tocar esos discos legendarios de los 80. Yo tenía un poco abandonados a los Crimson, pero me reconecté con los ritmos tribales y funk de “Discipline” (estuvieron a punto de regresar con dicho nombre para la banda) y “Beat”, sobre todo, aunque no fue nada malo “Three Of A Perfect Pair”. Además, con Adrian Belew y Tony Levin, al frente nada podía ir mal y así fue. Una actuación hipnótica y muy eléctrica que hizo temblar y mover todo el cuerpo hasta a los que estaban incómodamente sentados.
Así sucedió, a pesar de los fallos de sonido en ocasiones. Volumen demasiado alto y metal en ocasiones, pero con dificultad para apreciar los muchos detalles en muchos de sus temas. Hubo momentos en los que era difícil escuchar los virgueros punteos de Steve Vai. ¡Buena y bonita colección de guitarras las que tocaron Vai y Belew que no parecían precisamente sacadas del “Todo a 100”! En los dos sets tocaron prácticamente los tres discos casi al completo y de hecho hasta nos ofrecieron tres temas enlazados de la época que no habían tocado hasta la fecha en directo. Levin también fue muy protagonista con algunos teclados, pero más aún con ese stick repleto de ricas cuerdas que domina como pocos. Hubo varias anécdotas curiosas a lo largo del doble concierto como esa equivocación al pensar Belew que estaba en Barcelona. También teníamos algún simpático fan de los metaleros Tool que estaba como loco por conseguir la baqueta de su batería y al que le recomendé que añadiera una “S” para escuchar a los estupendos TSOOL. En la primera parte del concierto gustó especialmente la, casi, “comercial” ‘Heartbeat’, aunque escuchamos más bramidos de elefantes a lo largo del concierto que dichos tatidos. Despidieron bien dicha primera parte con un clásico de los 70 como ‘Larks’ Tongues In Aspic’.
Guardaron lo más popular para la segunda parte con momentos especialmente brillantes como la delicadeza de ‘The Sheltering Sky’, la relajada ‘Sleepless’ o la juguetona ‘Frame By Frame’. Con el stick hiper ventilando fu una salvajada los bramidos de las guitarras y los elefantes de ese ‘Elephant Talk’. Cerraron con una loca ‘Indiscipline’ tras haberse permitido hasta algunos devaneos free-jazz. Aún volvieron más metálicos con el bis doble y con agradecimiento sentido para Robert Fripp y Bill Bruford, compositores de la gran mayoría de estas canciones. Una gozada que sonara el ‘Red’, cuya camiseta portaba el gran Martín, por cierto, con los volúmenes alcanzando el rojo, sí. El final volvió a los ritmos más tribales que gustaban a David Byrne con esa salvajada africanizada que es ‘Thela Hun Ginjeet’ y con nosotros, como orangutanes y elefantes intentando cantar ese salvaje estribillo.
Fotografías: Adrián Morote (Chris Isaak), José Mari Castellanos (Beat)
Vídeo de Chris Isaak en BBK Legends 2026
Autor: Txema Mañeru





