Conciertos

 

14-05-2019

Airbag & Axolotes Mexicanos. La Riviera, Madrid


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Llegaban Airbag a Madrid presentando su rotundo nuevo trabajo, un “Cementerio Indie” tan sólido que apenas permite mirar al pasado (de los once temas del disco, los malagueños tocaron nueve en este bolo que estamos refiriendo) El gran salto, traducido en los más de mil fans que acudieron en masa una tarde noche en la que la competencia no era menor, con el comienzo de las fiestas de San Isidro o conciertos tan interesantes en otras salas como los de La Granja o Atom Rhumba. Pero el nombre de Airbag pesa ya demasiado en la escena nacional y Madrid es una plaza segura para los de Estepona. La elección de Axolotes Mexicanos fue todo un acierto, uniendo dos generaciones de entusiastas del punk-pop y el pop en general. Tan entusiastas como Juan de Pablos, tímidamente parapetado tras el escenario pero a quien no le quedó más remedio que salir a saludar ante la ovación del público. Los Axolotes, crudos en directo sin el apoyo de teclados y sintetizadores y convertidos en quinteto ahora con dos guitarras, abrieron fuego con una Olaya comiéndose el escenario, desgranando sus dos trabajos para Elefant preñados de una deliciosa perversidad “naif”, alcanzando sus mejores momentos con temazos como “Interestelar” o “Astor”, sin olvidar maravillas como  la irresistible electro-cumbia de “Farmacia”.

“Wouldn’t it be nice” de los Beach Boys sonando por los monitores sirvió de preludio para la entrada de Airbag, declaración de principios de amor por el pop pluscuamperfecto y la luminosidad de Brian Wilson. En esas coordenadas se mueven los malagueños, quienes cuidan tanto sus composiciones que han tardado cuatro años en reaparecer discográficamente, porque, como ellos dice, buscaban facturar un álbum con once singles. No es de extrañar por tanto que en La Riviera cayese prácticamente el “Cementerio Indie” entero (sólo se quedaron fuera “Cita en Honolulu” y “Linda Cuy”), había que seleccionar con precisión de cirujano el resto del repertorio, no olvidándose de su primera etapa “zapatillesca” (“Elena”, “Marta no es una punk”) como tampoco de su actual madurez compositiva (la épica “Marcas en la hierba” precedida de la calurosa ovación a Juan de Pablos anteriormente citada) ni de los ya clásicos como “Comics y posters”, “22” o  “Ahí viene la decepción”. Se transmutaron en esporádico cuarteto cuando su joven “roadie” Sixto (miembro de Loud Residents y La Trinidad) les acompañó con una acústica en la amarga “La fuga de Logan”, igualmente Olaya hizo de Mai Meneses para regalarnos un estupendo “Trailer” y Joaquín Rodríguez, bajista de Los Nikis, dejó otro de los momentos de la noche ataviado como un heavy de laca y melena acompañando el “Enter the sandman” de Metallica en una especie de guiño/homenaje/troleo por la indescriptible lectura que de “Brutus” hicieran los metaleros una semana antes en su concierto en Madrid (y que por cierto, que del concierto de Airbag el pasado viernes de lo que más se hable en algunas webs y medios sea de esto dice muy poco del nivel del periodismo musical de este país) y “La ola perfecta” fue, en efecto, el perfecto cierre para una noche que nos dejó como si nos hubiéramos precipitado por el famoso tobogán de la villa natal de Estepona de nuestros protagonistas. Y es que finalmente la noche de La Riviera volvió a ser un concierto más de Airbag por mucho que hablásemos de mil y pico personas. Volvió a haber pogo en las primeras filas, “stage diving”, invasión de escenario, público volando por los aires, y todas esas cosas que suceden cuando se reune “la juventud de Airbag” [vieja proclama ideada por este plumilla haciendo lectura propia de aquello de “¡esta es la juventud del Papa!” que comenzaron a cantarle a Juan Pablo II (te quiere todo el mundo) los jóvenes del globo en las famosas JMJs] Súmenle además a la ecuación la magia de su productor Carlos Hernández llevando el sonido y tendrán una de las noches más inolvidables que haya dado nunca el universo Airbag.

Autor: Pepe Kubrick

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