Conciertos

 

18-05-2011

Slim Cessna's Auto Club. Planta Baja, Granada


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En una entrevista reciente, declaraba Slim Cessna, vocalista del grupo, no considerarse una banda de country por carecer de la pericia musical suficiente, al estar lejos de ser unos virtuosos de sus instrumentos; por ello optaban por la mezcla de estilos que disimulaba sus carencias. Bendita humildad. Contradecía esta declaración las palabras de ex Dead Kennedys Jello Biafra, uno de sus máximos valedores, que los definía como la banda de country residente en un garito situado en el culo del mundo. Algo de estas palabras apocalípticas encierran las músicas que atacan, expelen, escupen y sermonean el quinteto de Denver, que aniquilan con su directo cualquier atisbo de mirada crítica a los incrédulos que observan embobados su presentación. Afortunadamente por estas tierras no sufrimos los tifones habituales en el medio oeste americano, pero después del pase dominical de estas criaturas del señor podemos imaginar los efectos de dichos fenómenos meteorológicos, al menos a nivel mental. Liderados por el mencionado Slim y por otro vocalista que parece acabe de salir de un ataúd, se lanzan desde el primer tema a una turbamulta de sonidos que incluyen gospel blancuzco, punk beato, rock and roll descarnado y por supuesto country en su versión mas bastarda. Y sobrevolando semejante orgía sónica, el tono de predicador trastornado que gasta Slim, que no para de reconvenir a la audiencia para que ponga su alma en paz con el gran hacedor. Ni hay pausas entre temas ni se presentan las canciones: su arte, carente de sutilidades, es el de abrumar a la audiencia, el de emborrachar los oídos con su imparable caudal de emociones que acabó con el público a sus pies. Acabada la ceremonia, algunos se retiraron a sus domicilios, pero la gran mayoría, cabizbaja, puso sus pasos en dirección a la Capilla Real con objeto de arrepentirse de su imperdonable pecado: haber  perdido la fe en el rock & roll.

Autor: Manuel Borrero

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