Conciertos

 

06-11-2015

Pokey Lafarge & Sallie Ford. Teatro Barceló, Madrid


1

Gran noche la del pasado viernes junto a Sallie Ford y Pokey LaFarge. No esperaba menos, pero tampoco derroche de talento. A las 8 de la noche empezaban las tres féminas que abrían la noche con su trabajo “Slap Back”, un álbum merecedor de adquisición. Demostraron que a pesar de la reciente formación, existía mucha complicidad entre ellas, lo que de por sí garantizaba un buen concierto. Sallie, la voz y guitarra de la banda, anteriormente tenía una banda llamada The Sound Outside, pero ésta decidió tomarse un descanso, lo que permitió a Sallie la oportunidad de formar una banda de rock and roll femenina que era su sueño desde niña, así que ese final supuso un gran principio. Tocaron sus temas “retro-garajeros” cargados de mucha energía, sólo bastaba con mirar a la batería, un auténtico terremoto. Sus canciones sonaron geniales, muy cañeras y desprendían muchísimo buen rollo, ante pequeños imprevistos, como un desajuste en el sillín de la batería, resultaron amenos y simpáticos, tratando de salvar esos momentos con algunas frases y comentarios en español. No me gusta comparar, pero sí es cierto que recordaban a la banda Elastica en aquellos 90 desenfadados y ruidosos, no sé si para ellas en algún momento habrán sido una referencia, pero independientemente de todo eso, nos dieron un gran concierto y una gran aperitivo.

Y como no, minutos después, el señor Pokey LaFarge y su espléndida banda hacían gala de su elegante presencia, porque de lo que no puede caber duda alguna, es de la cuidada puesta en escena de estos señores y señorita, a cada cual más variopinto. Pokey LaFarge apareció con unas botas rojas,  que marcarían bien el taconeo y el paso de la ola de canciones que nos brindaron. Es un tipo con un carisma desbordante, sabe interactuar con el público, sabe tratarlo, sabe llevarlo, sabe bromear, y sobre todo, sabe moverlo. Tiene ese don. No sólo con el público, él sabe que su actitud y su ego, son el mayor foco de atención, simplemente porque sabe hacerlo, pero también sabe que sus músicos lo merecen, merecen ese momento de interés y expectación, merecen su momento y cuando les llega, ma-dre-mia! Ryan Koenig, el vaquero de la banda, un virtuoso a la armónica, que compaginaba con el banjo e incluso con la washboard. La garganta de T.J. Muller, vestido como todo un gánster de la época, o como un clásico músico de jazz.  Chloe Feoranzo (clarinete, saxofón) una pequeña mujer de inmensospulmones y Adam Hoskins, tímido y gélido, brillante a la guitarra. Todos ellos, músicos realmente talentosos.

Disfrutamos de las sobresalientes canciones como “Something In The Water”, “Wanna Be Your Man”, “Far Away”, “Actin A Fool”, “La La Blues” y la folclórica y maravillosa “Goodbye, Barcelona”, como he dicho, estas son mis favoritas de entre el resto que no dejan de ser estupendas.

¿Qué puedo decir? Sala llena, buen ambiente, gran espectáculo. A nosotros nos encantaron todos ellos, a ellos les gustamos nosotros, disfrutaron, disfrutamos y cuatro bises son la muestra de este gran concierto. Espero que vuelvan pronto.

Cristina Sánchez García 

 

POKEY LAFARGE: A LOS HIPSTERS LES GUSTA EL RETRO JAZZ. Teatro Barceló, Madrid

Cansado pero con ganas de agradar se presentó el nuevo adalid de los sonidos vintage en la capital, en la segunda gira que lo trae a nuestro país a presentar su último y aclamado “Something In The Water”. Cansado ya que como el mismo manifestó este era su treinta y tantos concierto en treinta y pocos días, la cita madrileña parte final de una larga gira europea. A pesar de esta adversidad, el músico de Illinois completó convincentemente su teatrillo musical, de cuya mano nos transportamos al jazz de los años veinte, al folk de guitarra de palo y toniquetes country, sumergiéndonos en el swing humeante de los clubs de Chicago, acompañado de una desigual pero principalmente efectiva banda de seis músicos. Menos la guitarra eléctrica resto de instrumentos acústicos, muchas veces tapada su sonoridad por el incesante parloteo del público, sobre todo en la parte del fondo de la sala. En el público merece la pena detenerse un rato, apuesto diez contra uno a que será más probable que los políticos dejen de robar a que se guarde silencio en un recital, especialmente en uno de estas características donde la sonoridad acústica así lo demanda. Principalmente compuesta por pijos ansiosos de estar a la última, ahora lo llaman hípster, encantados con la puesta en escena de LaFarge, en barbecho su capacidad objetiva, sería bien interesante ver qué cara pondría la mayoría de los asistentes si se les preguntara por Django Reinhardt o Jelly Roll Morton, materia prima de la que se nutre la estrella de la noche. A la manera de los viejos recitales de jazz, los temas con frecuencia se trufaban de solos de los respectivos instrumentos, afortunadamente breves, ya que en ningún caso se trataba de virtuosos de los mismos, evitando de esa manera romper en exceso el ritmo del concierto. Momentos álgidos del mismo fueron las interpretaciones del tema titular del disco presentado, así mismo la muy rítmica “Bad Girl” coreada por el público. Dos horas de intermitente entretenimiento de la mano de un músico artesano, cuanto menos entusiasta de su labor.

Manuel Borrero 

 

Autor: Cristina Sánchez García / Manuel Borrero

Bookmark and Share