Entrevistas

 

13-01-2014

Pájaro Sunrise, bajo el yugo alemán


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¡Sí, vaya locura de titular! Pero es que nadie que siga a Yuri Méndez Jr. (el hombre tras Pájaro Sunrise) desde su debut en 2006 con un disco homónimo reconocerá aquí al creador de estas nuevas canciones. En el doble “Done / Undone” o en su anterior “Old Goodbyes” le ayudaban músicos amigos y afines de Amigos Imaginarios o de Barrunto Bellota Band y se movía siempre cercano a la música americana de raíces Nos cuenta Yuri que “KULTURKATZENJAMMER” (Lovemonk) es un término alemán relacionado con la borrachera y la resaca en el que nuestro hombre abraza definitivamente la música electrónica para hacer lo que le da la gana (aunque vivamos dominados y mediatizados por el poder alemán en Europa y en nuestra sociedad desesperada). Tan sólo cuenta con alguna ayuda en la batería en un par de temas. Todo lo demás se lo despacha él. Aunque lo niegue siguen quedando destellos folk y sí es cierto que es capaz de emocionar y de llegar
tanto con las canciones más desnudas como con las más envueltas en electrónica y nuevos caminos. Escuchando una y otra vez sus nuevas canciones me he vuelto a acordar de nombres como Bon Iver, Bright Eyes o M.Ward. Pero también es cierto que he apuntado otros novedosos como Beach House, The Postal Service, David Kitt o incluso New Order. Para él es pop actual en general. A mí me llega cuando emplea trucos electrónicos como en “Sink or swin” o en “This visión”, pero también lo hace en temas más desnudos como “A love like mine”, la confesional y melancólica “This place” o la preciosa y llena de pureza folk, “God doesn’t care anymore”. Hablamos con él de esos conflictos interiores sobre resacas, crisis, poder alemán o de si realmente Dios está abandonando a su suerte a la raza humana.    

Lo primero de todo es darte mi enhorabuena, porque me ha encantado también este nuevo trabajo. ¿Pero vaya transformación…?
¡Muchas gracias! Pero la verdad es que, salvo quizá “Old Goodbyes” -y porque una gran parte estaba grabada en directo-, yo no veo tanta diferencia respecto de los discos anteriores. La canción de la que salió el primero, por ejemplo, fue “Rosesgrow”, y estaba mucho más cerca de la electrónica que ninguna de las de “Kulturkatzenjammer”. Creo que en realidad el cambio es más aparente que otra cosa; uno tiende a repetirse y al final viene a ser el mismo tipo de canciones vestidas de otra manera. 

¿Te has visto obligado por la crisis o por las estrecheces que nos imponen desde Alemania a trabajar prácticamente en solitario? ¿También será así en directo o presentarás los trabajos con más músicos?
Aunque han influido muchas cosas, supongo que lo más importante fue que me apetecía grabar un disco así desde hace años. En cuanto a la situación general, si ha influido, ha influido indirectamente: vivimos en una mezcla tal de inestabilidad, de desánimo y de ceguera neurótica que las decisiones que tomas a largo plazo no pueden no estar condicionadas. En cualquier caso, éste es el cuarto disco de Pájaro Sunrise, yo acabo de cumplir 34 años y hay ciertos sacrificios que ya no tengo ganas de hacer y ciertas cosas por las que no quiero volver a pasar: por eso, éste también me pareció el mejor camino. Si hubiese implicado a más gente no sólo hubiera tenido que considerar mis necesidades y mis expectativas, sino -naturalmente- también las suyas, lo que habría significado volver a la misma situación por la que dejé de tocar hace dos años. 

En cuanto a los directos, de momento sólo voy a hacer un par de conciertos en modo tipo-con-guitarra en Heliogábal (Barcelona) a finales de octubre. Más adelante, aún no tengo ni idea, la verdad. Quizá haya una gira por China en primavera de 2014, pero eso es todo por ahora.

Pasaste de un disco doble de 22 canciones como “Done/Undone” al conciso “Old Goodbyes” con tan sólo 8. Ahora ni una cosa ni la otra, 15 cortes y duración ideal para un disco de los clásicos (en 
www.lovemonk.net puedes conseguir tu copia en estupendo vinilo). ¿Algo concebido de manera natural y espontánea, supongo?
La mayoría del tiempo escribo las canciones a medida que las voy grabando, por lo general en una o dos tardes; ésa es la parte espontánea -odio regrabar, así que casi todo suele quedarse como estaba el primer día-. Donde realmente hay muy poco de natural es en las mezclas y en la selección de canciones. Durante los dos meses que dediqué a terminarlo, el disco pasó por fases en las que era un doble de 22 y otras en las que era un LP corto de 11. Añadiendo, quitando y recombinando se quedó en las 15 que tiene ahora, pero me costó un mundo decidir qué canciones entraban y qué canciones se quedaban fuera. Me sería difícil explicar qué es lo que le da sentido; sólo sé que hay un momento en el que todo encaja -o casi- y reconoces que ése el disco, que ya no hay nada útil que puedas hacer. 

También cambias de trabajar con 6 músicos con colegas como Amigos Imaginarios, Fabián o Barrunto Bellota Band. ¿No necesitabas a nadie más? ¿Tenías muy claro que este era el camino a seguir en este momento?
Todos ellos son, además de muy buenos amigos, unos musicazos, así que no creo que sea una cuestión de necesidad o, al menos, una cuestión de no necesitarlos. Nuestro último concierto fue en noviembre de 2011; sentía que necesitaba replantearme algunas cosas y, en ese momento, decidí parar y darme la oportunidad de dejar de tocar: llevaba haciéndolo desde los 17 años y un reajuste de perspectiva parecía lo más saludable-. Estaba un poco harto del pop por todo lo que implica cuando estás en la zona en sombra: los conciertos en malas condiciones, la falta de repercusión, las carreteras inacabables, los gastos de un grupo… necesitaba purgarme, volver a ser sólo un fan, recordar que debajo de todas las capas que se superponen cuando te dedicas a ello lo que hay es música. Aun así, no dejé de grabar canciones y, cuando llegó el momento en el que volvió a tener sentido reunirlas en un disco, preferí no regrabarlas con nadie más: las
había pensado así y así captaban perfectamente lo que habían sido mis dos últimos años, no tanto por las letras como por que sonaban a ese tiempo, eran ese tiempo. Ni siquiera me hizo falta pensarlo mucho.   

Hemos leído la hoja promocional que está guapa e interesante pero queríamos que nos explicaras algo brevemente el significado de ese críptico título que puede parecer “Kulturkatzenjammer”.
Me es muy difícil explicarlo en pocas palabras, pero sirva que lo leí en un ensayo de Dwight MacDonald en el que él lo emplea como "pesadilla cultural" y se me quedó grabado. Creo que me gustó porque, además del suyo, sugiere infinidad de sentidos distintos y todos muy acordes con los tiempos, con este disco y con mi propia vida -resaca, sobreabundancia, empacho, sonido desagradable, confusión-. A la vez, una resaca implica estar ya en el día siguiente: el exceso ya ha pasado y, dolor de cabeza y todo, no hay otro remedio que volver a empezar desde el punto en el que te quedaste -todo propósitos de enmienda y mala conciencia-. Y en fin, ¿qué hay más adecuado en 2013 que un título en alemán?    

¿Saldremos alguna vez de esta mala resaca cultural, social y política? Ahora mismo parece muy difícil que la clase media-baja pueda recuperar su reciente “Estado del bienestar”…
Suena pesimista, pero quizá el estado del bienestar ha sido un simple estado de excepción y, no tan poco a poco, la situación está revirtiendo a la muy tradicional de opresión más o menos abierta. Si a esto le añadimos los problemas propios de España y su nacionalcatolicismo corporativo, con todo lo que implica, creo que podemos darnos por jodidos durante una buena temporada. 

Yo a veces también creo (no sé bajarme un disco por el ordenador ni he grabado nunca uno, exceptuando los pasados a casettes) que tanta sobre-información musical nos puede llegar a aturdir. ¿Es imposible asimilar tanta música y también tanta información?

Estos años son una época fantástica para ser oyente: se publican más discos que nunca y un pequeño porcentaje de ellos sigue siendo muy interesante. Siempre y cuando no pretendas abarcarlo todo, es perfecto -otra cosa es lo que esa misma abundancia supone para los grupos-.

En lo que respecta a la información, el exceso es un problema cuando no se sabe discriminar o no se dispone de los medios, el tiempo o el interés para hacerlo; en ese caso, se convierte en una forma de  control muy eficaz, ya sea como vehículo de propaganda o como herramienta para asfixiar otra información más pertinente. Lo de siempre, vamos.


En reseñas de tus trabajos anteriores me venían a la mente y cite nombres más bien clásicos como Neil Young, Simon & Garfunkel, Bonnie ‘Prince’ Billy, Martin Stephenson, Ben Lee, Wilco o Silver Jews. Con este nuevo trabajo y como nexo de unión aprecio sonoridades cercanas a Bon Iver, Howe Gelb o M. Ward, pero también otras más “electrónicas” como The Postal Service, David Kitt o Beach House. ¿No he dado ni una?
Unas cuantas, ¿eh? De los que mencionas me quedaría con Neil Young, Simon & Garfunkel y Silver Jews en primera ronda y Bonnie 'Prince' Billy, Wilco, The Postal Service y Beach House en la segunda. Es complicado distinguir lo que te gusta de lo que te influye. De todos ellos, por ejemplo, sé que para mí el “Bright Flight” de Silver Jews fue como una bomba, pero no creo que se note especialmente en lo que hago.

En todo caso, si no te parece mal, cítanos tres o cuatro descubrimientos musicales de estos últimos años que te hayan podido animar (consciente o inconscientemente) en esta travesía musical llevada a cabo. Yo a cambio te recomiendo “Bloodlines”, el segundo y precioso disco de Barbarossa, que creo te pudiera gustar bastante.
Creo que, además de la música en sí misma, han sido ciertas formas de tratar el sonido las me han llamado la atención últimamente: el despropósito aparente de John Maus, la compresión en cadena de Kindness, la claridad de Nicolas Jaar, la forma de usar muestras de Four Tet… Lo cierto es que habido un montón de discos tremendos desde 2011.

Por cierto: estoy escuchando el disco de Barbarossa en bucle y me está gustando lo suyo. ¡Muchas gracias por la recomendación!

Me han encantado temas con tu sonoridad más actual como “Long forgotten flowers” o “Move like a ghost” con su luminoso estribillo. ¿De qué nos hablan en ellas y un poco por encima la temática general del trabajo?
Me tomo escribir letras como una especie de psicoanálisis, así que a menudo descubro que dicen cosas completamente distintas de las que pensaba cuando las escribí. En todo caso, “Long Forgotten Flowers” y “Move like a Ghost”, cada una desde un punto de vista, hablan de la necesidad de regeneración, de esperar cuando hay que esperar y avanzar cuando hay que avanzar. O esa es mi manera de interpretarlas, claro.

También sigo disfrutando de los temas más desnudos y cercanos todavía al folk de raíces como “This place” o “God doesn´’t care anymore”. ¿Si crees que existe Él o algo parecido, crees que Dios nos ha abandonado a nuestra suerte o que ya no tiene intención de “cuidarnos”; o es simplemente tu manera de hablarnos de otros temas más personales?
No sé si existe un Él o un Ello, por supuesto, pero sí sé que existe algo de nosotros que tendemos a proyectar fuera y que se suele identificar con Dios -el que sea-. La evidencia parece decir -no offence meant- que no hay un Dios/padre vigilante y protector, pero narrativamente es una figura muy útil: no importa lo religioso que se sea, todos podemos entenderla y, en cierto sentido, proyectar algo de nosotros sobre ella. En cuanto a “God Doesn't Care Anymore”, habla de la necesidad de estar de acuerdo con uno mismo y del bloqueo que supone no estarlo, simplemente.

Otra de mis preferidas es la emocionante y llena de melancolía “A love like mine”. ¿Todavía queda esperanza para el amor, ya sea personal o enmarcado entre las personas que componemos esta maltrecha sociedad?
Es que vaya panorama si no… 

Anima a la gente sabiendo lo qué se puede encontrar en 
www.pajarosunrise.com y cuéntanos cómo ves este próximo 2014 en el que “los mentirosos de siempre” nos cuentan saldremos de esta recesión.
Del 2014 esperemos al menos que sea divertido, ¿no? Sería buena señal. 
Y a la gente le diría que deje el ordenador y se vaya al parque, que luego se pone a llover y ya hemos hecho el día.

Autor: Txema Mañeru

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