Conciertos

 

24-01-2014

Obits & Los Chicos. Siroco, Madrid


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Aún recuerdo con claridad la primera vez que vi a los Obits en directo. Fue en la primavera del 2011 en la extinta Sala Nasti como teloneros de un grupo francés imitadores de Joy Division a los que se merendaron sin despeinarse. Aquella exhibición de fuerza, músculo y humildad me dejó noqueado durante bastante tiempo. Tras ese concierto sus visitas a nuestro país han sido frecuentes pero no fue hasta la pasada noche del Martes cuando me volví a reencontrar con ellos.

En esta ocasión los teloneros fueron Los Chicos, un quinteto madrileño con más de diez años de trayectoria y que cuenta en su haber con cinco discos editados hasta la fecha, el último de ellos In The Age of Stupidity. Si nos ceñimos a su aspecto físico el nombre del grupo no les hace ninguna justicia, no obstante, por espíritu y ganas de fiesta te das cuenta de que les va como anillo al dedo. Solucionaron la papeleta gracias a su personal estilo en el que mezclan con desparpajo, naturalidad y un sonido sobresaliente rock and roll con country, punk, rythm & blues y soul. Sudaron bien la camisa vaquera revolcándose por la platea, logrando que pasásemos un buen rato y dejando el terreno allanado para los siguientes: los malditos Obits. Para quien no los conozco todavía, los Obits son cuatro tipos (americanos) con pinta de bonachones que cuando se cuelgan los instrumentos escupen de sus entrañas lo que yo denomino como rock pendenciero, de ese que si te pilla en un callejón te arranca hasta las muelas.

Comenzaron tan arrolladores que el cantante Rick Froberg se quedó sin voz a la tercera canción. Cualquier otro hubiese continuado el concierto haciendo aspavientos o quejándose de lo malito que estaba pero Rick no. Rick continuó desgarrando sus cuerdas vocales en las diez canciones siguientes. Como decía empezaron asestando tres crochés directos al hígado con “Pet Trust”, “Spun Out” y “Taste The Diff”, todas ellas de su último disco, Bed & Bugs. Bajaron algo la intensidad en las tres siguientes, primero con la instrumental “Besechet”, después con “Suez Canal”, cara B perteneciente al single que editaron con La Castanya y por último con “SUD”, una delicia compuesta sobre una línea de guitarra a la que acompaña una marimba que consigue que sacudas hasta el metatarsiano.

Tras un pequeño respiro volvieron al ataque con “Malpractice” y, a partir de ahí, recuperarían canciones de sus dos anteriores y excelentes trabajos, I Blame You (2009) y Moody, Standard & Poors (2011). “Widow of my dreams” sonó más cruda que el almuerzo de Hannibal Lecter y “Pine On” provocó los primeros botes en la sala. A continuación otro pequeño descanso para que los Obits hablasen de sus cosas y para que Rick le diese un par de lingotazos a su vaso de whisky en un frustrado intento por reponer su voz. Todo listo para la patada en la entrepierna que estaban a punto de asestarnos con “Refund”. Más rápido, más alto y con más mala leche. Ya no hubo más momentos de respiro. “I want results” me recordó porque me impactaron tanto la primera vez que los vi. La canción avanza poco a poco con Rick escupiendo cada frase y con ese endemoniado riff de guitarra entre medias de la canción que lo descoloca todo. Para el bis dejaron “Milk Cow Blues” y “Talking The Dog”, volviendo a provocar saltos y empujones en una sala en la que no cabía un alfiler. Tras esto la voz de Rick Froberg no aguanto más y, pese a la insistencia del personal, se retiraron victoriosos a descansar.

 

 

 Fotos: María Nieto @sparkys_dream

 

Autor: Pablo Borrero Fraile @BorreroFraile

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