Conciertos

 

19-08-2009

Nine Inch Nails.La Riviera, Madrid


1

El pasado jueves 30 de julio asistimos al concierto de la gira de despedida de Nine Inch Nails en La Riviera de Madrid. Los fotógrafos no entramos a la sala -por algún motivo que se me escapa- hasta el séptimo tema. Es por eso que esta vez la crónica corre a cuenta de un buen amigo mío que prefiere mantenerse en el anonimato. Fue un concierto en el que la maquinaria industrial de Trent Reznor y los suyos no dio tregua los 2500 fieles que abarrotaban la sala, con un calor como nunca antes había sufrido en esta sala. Os dejo con la crónica.

 

Lejos quedan aquellos NIN de Woodstock 94, auténticos kamikazes del directo cubiertos de barro que a la par tocaban y se daban de hostias entre ellos, pero lo que se vio en una abarrotada sala Riviera  fue digno broche a una carrera que comenzó en Ohio más de 20 años atrás. El protagonista:  un joven tímido y flacucho enfadado con el mundo, quien encerrado en su habitación cacharreaba con guitarras y sintetizadores analógicos.El pasado jueves atmósferas, intimismo y sensibiilidad (La Mer, The Frail, Hurt) se mezclaron tema tras tema con ritmos bailables (The Beggining of the End, The hand that feeds) y con rabia y locura esquizofrénica (wish, gave Up, March of the pigs).

El sonido perfecto, contundente, brutal, y la banda completamente entregada en su gira de despedida, en la que canciones que ya tienen 20 años (increíble Head like a hole) sonaron más convincentes que algunas pertenecientes a sus últimas obras: Year Zero, Ghosts y The Slip.  

Como dice mi abuela: "Desde que Reznor va al gimnasio ya no mola tanto". Vale, de acuerdo, no mola tanto pero sigue molando más que muchos, en mi opinión mucho más que la mayoría de grupos que uno pueda encontrarse en otro tipo de evento masificado patrocinado por alguna marca de cerveza.

Respecto al Set-list, que fue corto (sólo 90 minutos para un concierto despedida en más bien escaso en una banda con 20 años de trayectoria) hubo alguna sorpresa: la ausencia de Closer (auténtico himno de la banda), una prescindible versión de Saul Williams, rapero al que produce Reznor y un interesante apartado para The Downward Spiral, para muchos (entre los que me incluyo) obra cumbre del Torrezno y del rock industrial, sin lugar a dudas uno de los discos más importantes de los 90.

Pero ya no estamos en los 90, lejos queda Woodstock 94, el sadomasoquismo, el dolor, el alcohol y las drogas; aquel joven llorica y endeble se ha cansado y quiere cambiar de trabajo. Quien quiera que fuera Mr. Selfdestruct, ha crecida, se ha casado y está limpio. Ahora es un cuarentón vigoréxico que no bebe ni fuma, ni come carne y sale en revistas financieras tras amasar más de un millón de dólares en una semana con una exitosa campaña de marketing a través de internet (medio que sabe aprovechar como nadie hasta ahora) y ha decidido dedicarse a otros menesteres. Parece ser que a producir a otros artistas y a grabar películas. Que tengas suerte Reznor. Te echaremos de menos.

 

Fotos: Nacho Cordero

Autor: Nacho Cordero/Leandro Gado

Bookmark and Share