Conciertos

 

22-12-2011

Nick Lowe. Kapital, Madrid


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Abre la sesión Geraint Watkins, menudo lujazo. El viejo y curtido pianista galés aprovecha la media hora de la que dispone para realizar, solo ante el piano, un somero repaso de sus dos últimos lanzamientos, con especial énfasis en el esplendido “In A Bad Mood” del que suenan gemas del calibre de “Easy To Say” o “At Last”. Canciones que nos emocionaron en su momento y que mantienen inmarchitable todo su encanto: es esta precisamente uno de los grandes haberes de las obras de Watkins, y de los verdaderos creadores, su perdurabilidad en el tiempo. No insistiré en las bondades artísticas e interpretativas de este gran músico, los que lo conocemos hemos disfrutado hasta el tuétano con sus trabajos, y a los que no les invito a que se acerquen sin demora a este singular crooner blanco de rostro pero visceralmente negro en el fondo de su alma.

 

Y al poco rato tenemos encima del escenario al querido Nick, que envejece con la misma elegancia que plasma en sus discos: poblada cabellera blanca de abuelete prematuro en plenas facultades, gafas de pasta puro estilo Buddy Holly. Recién aterrizado de Chicago, donde ha estado teloneando en acústico a Wilco (me ahorraré los comentarios acerca de tal paradoja)  se le ve radiante, feliz y comunicativo, actitud que mantendrá durante todo el recital, muy parecido al que ofreció hace un par de años. Tiene Lowe material más que suficiente del que ir tirando, aunque por desgracia no queda sitio para su participación en los recordados Brinsley Schawrz, pioneros del movimiento pub rock. Si que se acuerda de sus colaboraciones con Elvis Costello, y afortunadamente de aquella superbanda que fue Rockpile, de la que suena la emblemática “When I Write A Book” que emociona a los oyentes mas veteranos. Ocupa el resto de su comparecencia rememorando algunos trazos de su impecable trayectoria, recuperando canciones de aquel brillante “The Convincer” disco que lo puso de nuevo en su mejor punto compositivo. Así mismo suenan algunas canciones de su reciente lanzamiento “The Old Magic” uno de los mejores discos de este año que agoniza: suenan entre otras la biográfica “I Read A Lot” o esa maravilla que le ha escrito se compinche Watkins que se titula “Sensitive Man”. El público disfruta de lo lindo, las sonrisas pueblan los rostros de jóvenes y talluditos, pero el clímax está por llegar al comienzo del primer bis: ocupan el escenario Lowe y Watkins en solitario, e interpretan casi a capella “Only A Rose”, que hizo enmudecer a la platea y puso emocionado broche a una noche memorable.


Autor: Manuel Borrero

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