Conciertos
09-06-2009
Neil Young+The Jayhawks. Primavera Sound, Barcelona
Este año el Primavera Sound tenía pocos atractivos, tan pocos que muchos no teníamos la más mínima intención de ir, pero entonces anunciaron que Neil Young sería cabeza de cartel y ya no quedó otra opción que volver al recinto del Fórum. Neil Young y The Jayhawks son motivos suficientes para aguantar las horas de calor, aglomeración y colas que supone el festival. Estaba claro que era un día diferente, uno de esos días en los que sabes que el público viene a ver conciertos y no a pasearse con sus modelitos a ver quien parece más moderno. Señores, tocaba Neil Young, quitémonos el sombrero. Todo el festival se paralizó y ninguna otra actuación se permitió durante el concierto de Young, pero no adelantemos acontecimientos. Una valla impedía el acceso al escenario grande, ansiosos seguidores del canadiense y de The Jayhawks, que sonaban en esos momentos en la prueba de sonido, esperábamos para entrar. Una vez abierta la veda, todos fuimos a coger posiciones. No dieron un concierto tan brillante y emotivo como en el Azkena pero aún así mereció la pena volver a ver a Mark Olson y Gary Louris con los suyos, los de siempre tocando temas que nos han llegado tanto a la fibra sensible. Al principio estuvieron un poco fríos, el lugar quizás no era el mejor para un concierto suyo. Con una hora apenas para darlo todo y los impresionantes temas que tienen supo a poco que no salieran más motivados. No se repitió el emotivo concierto que supuso su reunión en el Azkena. Aún así la química Olson-Louris sigue ahí. Esperemos volver a verlos en una sala y en condiciones. Aunque la maravilla de sus canciones nos envolvió. Cuando acabaron los de Minneapolis, la espera su hizo larga y dura en las primeras filas, el calor, la sed y los nervios arreciaban por doquier. Con un cuarto de hora de retraso, Neil Young saltó al escenario. Y entonces nada más importó. Ya desde los primeros acordes pareció que el canadiense se iba a resarcir de su larga ausencia de Barcelona y nos dio uno de esos conciertos antológicos hechos para el deleite de sus seguidores. Nos dejamos la voz cantando el himno 'Hey Hey, My My'. Colosal y rotundo, Neil Young no dejó títere con cabeza. Mientras iban cayendo uno tras otro sus himnos hechos ya clásicos, reímos, gritamos, bailamos, cantamos y lloramos a lágrima viva. Con la acústica asaltó 'Every body knows this is nowhere' y 'Are you ready for the country?'. También cayeron 'Cinnamon girl' o la coreada hasta la saciedad 'Old Man'. La piel de gallina se nos puso con 'The Needle and the damage done'. Con 'Cortez the killer' enloquecimos y con la increíble y emocionante 'Down by the river' ya estábamos a dos metros del suelo levitando. 'Rockin' in the free world' nos recordó porque nos gusta tanto la música. La hora y 45 minutos de concierto terminó con una impresionante y catárquica versión del 'A day in the life' de The Beatles. Y Dios se fue y nos dejó con la impresión de haber visto un milagro. Después de eso no quedaba otra que irse a casa, nada podía superarlo. Estuvimos allí, fuimos los más afortunados.
Autor: Anabel Vélez
Copyright Sonic Wave Magazine 2009







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