Un viaje emocional, político y sonoroVidas semipreciosas es un disco generoso, narrativo y profundamente humano. A lo largo de sus quince pistas, Nacho Vegas construye un relato donde lo íntimo y lo político se entrelazan sin jerarquías, desde una escritura honesta. El álbum se abre con Alivio, primer adelanto, donde ya se percibe esa tensión entre luz y dolor, con un mantra de William Burroughs como hilo conductor (“Perhaps all pleasure is only relief / Quizás cualquier placer sea un alivio”).
Le siguen canciones como Fíu, una pieza de raíz popular que deviene en canto antifascista y que dedica a su madre, incorporando una melodía del cantautor colombiano Pablus Gallinazo; Mi pequeña bestia, que transita de la metacanción a la canción de amor con ecos de Georges Moustaki o Rosario Castellanos; y Piedras semipreciosas, que condensa la esencia del disco con una letra de amor y arreglos corales que remiten a sus obras más celebradas. Algo similar ocurre con Los asombros, segundo adelanto, donde Nacho despliega su capacidad para condensar emoción y reflexión en una melodía serena.
Hay espacio también para la ternura y la provocación en Deslenguarte, colaboración con Albert Pla, donde lo tierno y lo blasfemo conviven con naturalidad. En Seis pardales —con participación de Rodrigo Cuevas y L-R —, Vegas aborda la historia real de “les seis de la Suiza”, en uno de los momentos más explícitamente políticos del álbum junto a la bella y combativa Tiempos de lobos. Llueven moscas y L’acabose se aproximan al duelo desde perspectivas diferentes: la primera con tono íntimo y cotidiano; la segunda, en asturiano, cierra el disco como una despedida alegre, con ritmo popular, entre la celebración y la melancolía. La relectura en asturiano del clásico Txoria txori en Les ales refuerza la voluntad del artista de dialogar con la tradición desde una sensibilidad contemporánea.
El carácter coral y militante del proyecto se intensifica con tres interludios hablados en castellano, catalán y euskera firmados por Javitxu, Anna Gabriel y Adur, involucrados en casos como el de Los 6 de Zaragoza, los juicios del Procés y el de Altsasu, respectivamente. Estas cápsulas de memoria, cuidadosamente integradas en la narrativa del disco, conectan las canciones con luchas concretas y reivindican la música como espacio de comunidad.
El lanzamiento del álbum viene acompañado por el videoclip de la canción Mi pequeña bestia, la carta de presentación del álbum y puede que la piedra más luminosa de todas las que lo forman. Narra una jornada completa en la vida de una bestia que puede ser la propia canción o un amor desbocado, lo que en la pieza de la directora asturiana Sara Condado se convierte en una cita con Nacho en alta mar, donde nos invita a conocer su lado más radiante.
Vidas semipreciosas se erige, así, como un retrato poliédrico del presente: mestizo, imperfecto y profundamente bello. |