Conciertos

 

19-05-2014

MFC Chicken & Bob Log III. Planta Baja, Granada


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Desentumecen escapes y cilindros custom y café-racers después del duro invierno, se respira en el aire las primeras brisas pre- estivales, ha llegado el summertime blues, que diría el finado Eddie Cochram. A esta ciudad el despertar al rock and roll veraniego lo traen cinco majaras de dispar procedencia y residentes en Londres, Inglaterra. Vienen a presentar la continuación de su debut en 2012 con “Music For Chicken” un vinilo entretenido sobre el giradiscos pero que explota de manera arrolladora en el escenario. Lo que en casa suena a alegre banda de garito, en el entablado del Planta se convierte en un fiestorro de tomo y lomo, encadenando temas de escasos tres minutos que supuran testosterona, imbecilidad juvenil y ganas de reventar: frat rock pasado de rosca, rhythm and blues de frenopático, pogo rocanrolero que no permite para los pies ni un segundo. Tomaron el nombre de una pollería que estaba debajo de su casa, vienen con una preciosa Gretsch, un organillo Eco del tamaño de una caja de zapatos y un original bajo Mosrite verde botella; su líder Spencer Evoy abrasa un pequeño saxo entre las estrofas de temas tan descacharrantes como “Love (Is Fuck You Up)” o “God Surf The Queen”. Deberían haber tocado poco más de 30 minutos, pero enloquecieron al público que no dejó de exigirles mas temas hasta completar una hora de diversión que se quedará adosada largo tiempo a las oscuras paredes del Planta.

Tras el mencionado tsunami festivo, difícil papeleta le tocaba lidiar al tercero de los Bob Log, de la que salió más que airoso. Enfundado en un mono de terciopelo y chapucera escafandra neo cósmica, arranca ya desde el camerino su perorata de predicador sideral, exhortándonos a seguir los caminos que comunican el blues de los algodonales con la era  espacial. Otro de los muchos acólitos de la iglesia fundada por el reverendo Jon Spencer, Bob Log proclama la necesidad de sodomizar las enseñanzas de Skip James y Robert Johnson con la rabia furibunda del nuevo siglo. Para ello se basta con su guitarra electro acústica, un poco de percusión chatarrera y su sintetizada voz, completando un convincente bolo no por escasamente original menos válido.

Autor: Manuel Borrero

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