Conciertos

 

10-07-2013

Mazes. Sala Siroco, Madrid


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El día en el que el mercurio de los termómetros cerró la boca a todos aquellos que vaticinaban que no habría verano, los londinenses Mazes se consagraron como una de las bandas con más proyección del 2013. Quienes hace dos años les vieron en el Primavera Club afirmaban que su propuesta era similar a la de los doce millones de grupos admiradores del rock independiente americano de los noventa que debe haber en el hemisferio norte. En estos dos años puedo asegurar que han adelantado varios millones de puestos, mutando por el camino de quinteto a trío y dotando a su sonido de una personalidad muy atractiva.

El motivo de su visita a Madrid era presentar “Ores & Minerals” su segundo trabajo para Fat Cat Records tras “A Thousand Of Heys”.  Si en su debut mostraban devoción por Pavement y la melodías surf,  en este último, sin apartar la vista de la obra de Stephen Malkmus, miran con un ojo al rock alemán de los setenta y con el otro a las guitarras de Tom Verlaine y sus Television. Influencias no tan distantes entre sí y a las que aportan una pequeña dosis de inocencia pop. Un buen ejemplo de semejante  hallazgo arqueológico es “Bodies”, primer corte de “Ores & Minerals” y con la que también abrieron el concierto. Se trata de un crescendo de siete minutos en el que los ritmos motorik y los punteos crepitantes de guitarra dejarían boquiabiertos a los mismísimos Wilco de “A Ghost Is A Born”. Si en el disco la canción estimula cual refresco carbonatado, en directo y con la banda desplegando energía a raudales, se convierte en un vigorizante a la altura de aquel que fabricaba Homer Simpson a medias con su padre.

Siguieron con “Dan Higgs Particle” y “Cenitaph” en las que abandonaron los ritmos teutones para recuperar su lado más pop y demostrar que cambian de registro con la misma facilidad con la que un niño de seis años aprende idiomas.

A continuación atacaron con “Ores & Minerals” en la que se disfrazan un poco de Kraftwerk con esa batería tan espartana y esas guitarras de precisión milimétrica. De nuevo en directo sonaba mejor que en disco. La compenetración entre ellos fue absoluta. Viendo tocar al batería te das cuenta de que hasta que no encuentras uno bueno no tienes banda.  Antes de terminar tocaron dos canciones nuevas y por como sonaron, apostaría a que su tercer disco estará en las listas de lo mejor del 2014. Las treinta personas presentes en el concierto (¡Dios bendiga a La Castanya por traerlos!) podremos regodearnos diciendo aquello de “pues yo los vi cuando no los conocía nadie”.

Las dos últimas fueron “Jaki” y “Skulking”, en la que el cantante Jack Cooper fue poseído por el espíritu de Damo Suzuki mientras dibujaba otro crescendo laberíntico con su guitarra . No hubo más canciones pese a la insistencia del público. La razón, ir al diminuto puesto de discos que tenían montado para venderlos personalmente. En pocos minutos vendieron varios ejemplares. El de un servidor incluido. Si eso no es Do It Yourself que baje Dios y lo vea.

Foto: María Nieto @sparkys_dream

Autor: Pablo Borrero Fraile

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