Conciertos

 

16-03-2014

Malcolm Holcombe. Wurlitzer Ballroom, Madrid


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Cercano, íntimo y apasionado. Así fue Malcolm Holcombe y su concierto. Este viejo tipo llegó dando un paseo por la calle Tres cruces, iba acompañado de otro conocido y ambos entraron en la sala, a la par que después entrábamos los demás. Resulta curioso pensar que si tal vez te cruzaras con este tipo por la calle, sin saber nada de él, lo mirarías con cierto rechazo, su aspecto decadente y su rostro curtido y demacrado por los excesos de una vida turbadora hablan por si solos.

Antes de tomar guitarra en mano, se ocupó de preveer su garganta con un zumo de piña que sorbía entre canción y canción, y se acercó a la gente que le reclamaba, cruzó ligeras palabras y se hizo una fotos con aquellos. Subido en el escenario, retiro su vieja gorra de la cabeza, cogió su guitarra y empezó a recitar lo que fue un gran concierto. De actitud tímida y a la vez dura, se mostró cercano y familiar y lo que parecía en principio un concierto tranquilo, de escaso público, se convirtió en un concierto numeroso, y los que iban llegando se agolpaban a la vera del señor Holcombe. Temas como “Down In The Woods” ,“To Drink The Rain” o “In Your Mercy” sonaban bellas y poderosas, y es que a pesar de los estragos de este viejo tipo, asombra como puede entonar de ese modo, una voz cargada de personalidad y de vida,y que los cigarrillos ni siquiera han conseguido consumir. Holcombe sentado sobre su silla, abrazado a su guitarra, cerraba los ojos y se ausentaba con cada canción, pegado al micrófono sólo le quedaba su áspera voz y el rugir de sus balbuceos. El concierto tocaba a su fin, y resultaba ser una maravilla, por él, por su música, por sus monólogos…así que ante una falsa despedida, Holcombe hizó una breve pausa para salir fuera y fumarse un cigarrillo, amagar sus pulmones y regresar de nuevo para dar fin a lo que fue un gran concierto. “Down The River” y “Train Of Money” fueron la última calada de este señor, que nos bendijo la noche y nos regaló algo más que música. Todos fuimos abandonando la sala y en un rincón junto a la barra se quedó Malcom Holcombe.

 

Gracias The Mad Note Co. por hacernos disfrutar de un concierto así. 

Autor: Cristina Sánchez García

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