Entrevistas

 

27-06-2010

Maika Makovski, las tretas del diablo


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El único sitio donde se respetan los horarios en el rock’n’roll son los festivales, así que los 45 minutos cronometrados de la actuación de Maika Makowski en el marco del FACYL (Festival Internacional de las Artes de Castilla y León) pasaron como un suspiro, acabando la actuación en su mejor momento. Con una enérgica y elegante puesta en escena Maika y los suyos desgranaron gran parte de su último trabajo, con un más que evidente cambio de enfoque y sonido respecto a giras anteriores. Los cambios de intensidad, los ritmos casi hipnóticos y la espléndida voz de Maika fueron los protagonistas de la velada, junto a, es obvio decirlo, una más que notable colección de canciones. 

Un par de horas antes una amabilísima y sonriente Maika se acomodaba para charlar unos minutos con nosotros, recordando que Sonic Wave Magazine siempre ha seguido su trayectoria “desde el principio”. 

Primera pregunta y casi obligada, ya lleváis algo de tiempo de gira y habéis tocado fuera de España ¿Cuáles son tus sensaciones hasta ahora?

Siento que hemos empezado ahora la gira, como hace un mes prácticamente, porque lo otro fue un calentamiento. Estuvimos en Londres unos cuantos días, fue muy sorprendente para mí porque esperaba que el público inglés fuera muy frío y fue todo lo contrario. Hubo una conexión inmediata, entendieron lo que hacíamos al instante. Luego estuvimos en Chicago, bajamos hasta Austin y volvimos o subir a Nueva York. Fue interesante, era otro rollo porque íbamos con los Right Tones y Amaral y claro, el público no era el mismo que si vas con otro grupo de allí. Así que teníamos muchos expatriados españoles entre el público de un país extranjero. Austin ya es como otro planeta diferente, había como tres mil bandas y la gente estaba con un subidón musical encima. 

Desde que salió el disco y comenzó la gira parece que tenéis más presencia en los medios.

Si, yo creo que el equipo que nos rodea ahora es mejor que el que teníamos antes, más completo quizás. Antes éramos más independientes todavía. Trabajan muy bien. Además la sede está en Madrid y quieras que no se nota cuando tienes a la gente trabajando en la capital, aunque cada vez pasa menos. Pero supongo que tiene que ver todo, porque para mí el disco también es mejor, nosotros somos más maduros como banda y creo que la cuestión ha llegado en el momento adecuado. 

En este nuevo disco ¿crees que has encontrado tu senda o tú voz como artista?

No creo haberla encontrado del todo. Espero no encontrarla nunca porque lo importante es buscar. Quizá si encontrado algo, pero viene desde el principio porque si quitas lo que he hecho antes… ¡me quedo en bragas! Pero si que es un caminito por el que seguir, luego me voy a desviar igualmente y al menos vengo de algún lado. Seguro que daré muchas vueltas, me aburre hacer siempre lo mismo. 

Escuchando los textos del último álbum parece que los temas son fruto de una crisis.

Si, si que hay una especie de crisis pero también de luz, de ir saliendo. Hay temas que son más luminosos u otros que buscan el humor como vía de escape. Todos tienen la esperanza de poder ayudar, por eso están ahí. 

También pintas y es curioso porque no es raro encontrar músicos que también pinten ¿Crees que hay un cierto paralelismo entre música y pintura?

Hay mucha gente que dice que sí, incluso los hay que dicen que pintan música y los músicos de jazz suelen tener ese nexo de unión con el arte abstracto. Cuando miro mis cuadros siento que hay una unión muy fuerte con mi música, en cuanto a contenido pero también en la forma, porque por lo general son cuadros oscuros. También en la temática, ya que son paisaje interiores. No sé que puede ser, por ejemplo mi padre también es músico y también tiene una inclinación pictórica aunque nunca ha llegado a explorarla del todo. También es ritmo la pintura y desde luego producir una canción es como pintar un cuadro. En una producción decides donde pones el énfasis, bueno, voy a subir la pandereta por encima de las baquetas y ese va a ser mi color rojo y en un cuadro de todo marrones voy a poner un color rojo ahí al fondo. 

Hablando de producción, teníamos que preguntarte por John Paris. Escuchando tu último álbum vemos que no es un disco muy producido, está todo en su justo lugar.

Si, es un hombre muy sutil, con muchísimo gusto y como siempre digo no es un productor invasivo. No entra en tus canciones, te las reestructura, te las vuelve a vestir, es muy respetuoso con el artista y además es muy versátil. Hay muchos tipos distintos de producciones en este disco. Las hay que son un mano a mano entre los dos, hay canciones grabadas totalmente en directo y él decía cual era la toma buena, que no la más perfecta. Y luego temas que hemos intentado reproducir exactamente de mis maquetas, con mejor sonido pero manteniéndolas igual. 

Los anteriores trabajos eran auto producidos ¿Qué diferencias has notado?

Hay diferencias buenas y no tan buenas, o no tan buenas al principio. Coges hábitos de confiar mucho en tu opinión. Cuando te auto produces es difícil al principio, es un proceso de aprendizaje pero al final siempre aprendes y también aprendes a hacerlo lo menos subjetivo que puede ser dentro de la subjetividad, porque eso no te lo puedes quitar de encima. Entonces, cuando tienes un productor tienes que fiarte de su opinión porque para eso lo tienes ahí y hay momentos de decir:”¡No estoy de acuerdo contigo! ¡Pero voy a tener que hacerte caso porque tú eres el productor!” (risas). Y eso me pasó alguna vez, pero acabábamos riendo y además me di cuenta de que él tenía razón. Me puso muy contenta darme cuenta de eso. 

Este disco lo financiaste tú y además tardó un año salir a la calle ¿eso es un síntoma del estado actual de la industria de la música?

Creo que en parte si. A la gente le cuesta mucho invertir, sobre todo en las compañías discográficas. Están sentados detrás de sus mesas, en sus despachos, no queriendo hacer nada porque si dan un paso en falso y se equivocan, les despiden. De todas formas no lo achaco todo a eso porque nosotros hemos sido muy quisquillosos, no queríamos meternos con cualquiera. En cuanto había la mínima duda no nos metíamos, hemos buscado las personas que nosotros hemos juzgado más adecuadas, las que nos han dejado las alarmas bien tranquilas y claro, lleva su tiempo. 

Queríamos preguntarte por varias referencias musicales. La primera: Billie Holiday.

Pues no he escuchado demasiado a Billle Holiday pero tiene ciertos temas que me gustan mucho. Hay una versión que me parece que el primero que la hizo fue Frank Sinatra que es una canción que me tuvo totalmente obsesionada. Por todo, la mesa es perfecta, sin ninguna pata coja.  

La siguiente referencia es alguien que pese a su éxito está casi olvidado: Prince.

Si, me siento muy sola con el tema de Prince en este mundo de las guitarras (risas). Prince es muy Kish es realidad y para mí es un placer solitario. Hay mucha gente que no le mola, quizá si no lo vivió de pequeño pues igual no le gusta, con lo barroco que es, lo exagerado que puede llegar a ser pero que quieres que te diga, para mí es un genio. Y yo lo mitificaré hasta que me muera, creo. 

La tercera: Weslie Willies

¡Me encanta! (risas). Como me gusta mucho la música pues hay música que me hace reír, como Weslie Willies (canturrea uno de sus temas). Hay un documental que no he visto y que creo que es muy bueno. 

Tú eres la cara visible, la cantante, la compositora, el nombre, pero en directo se nota que sois una auténtica banda, no Maika y unos acompañantes.

En realidad somos una banda, por ejemplo David Martinez el batería, lleva tocando conmigo siete años, somos una banda estable, un híbrido como siempre digo. No la somos al uso, pero tampoco somos una persona acompañada por. 

Y en los temas ¿qué aportación tienen ellos?

Yo llevo los temas, a veces se lo mando hecho en maqueta con alguna idea pero poquita cosa, otras veces lo toco en el local y empiezan a aportar, directamente. Lo único que les digo es si algo no me suena bien o me chirría, pero no hace falta decírselo demasiadas veces. 

De un tiempo a esta parte aumentasteis la banda y más recientemente tocas el teclado, ¿te sientes más libre ahora como intérprete?

Sigo tocando mucho la guitarra en el escenario y sobre todo me siento más estimulada. Porque había llegado un momento que se me hacía demasiado llano el escuchar siempre lo mismo: una guitarra, un bajo y una batería. Y de una forma muy primaria porque yo no soy una gran guitarrista, tengo sello por limitación. Tener a alguien al lado que me ayuda con la armonía es estimulante 

Dado tu árbol genealógico y el haber vivido en muchos sitios ¿crees que te hubieras dedicado de todas maneras a esto? ¿Son muy importantes en tú música?

Yo no sé que habría hecho si no hubiera ido a todos esos sitios, porque al final, haces la música con tu sensibilidad, con la traducción de todo lo que has vivido. Pero creo que da una libertad especial tener raíces de todas partes y no tener ninguna en concreto, porque no me siento comprometida con ninguna raíz y a la vez con derecho de todos los sitios en lo que he vivido. 

¿Planes de futuro?

Durante el resto del año vamos a estar de gira y dentro de mis planes está volver a escribir de nuevo porque he tenido una época de sequía, bueno, de barbecho, prefiero llamarlo así, porque hay que dejar que la tierra se oxigene un poquito. Volver a escribir y seguir el caminito, la senda, a ver a donde me lleva, porque por el momento no tengo ni idea. Me gustaría mucho experimentar, meterme en una casa con los tíos con los que toco y experimentar, grabar y olvidarnos del mundo.  

Autor: Alma Sánchez y M. A. Velaza

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