Artículos

 

26-03-2009

Lux Interior, la llama eterna


1

Nunca me he considerado una persona mitómana, ni he sentido una pasión desaforada e incontrolable por alguien al que ni siquiera conozco personalmente. Las personas somos personas, con sus virtudes y sus defectos en mayor o menor medida. Lo que ocurre es que existen personas que saben reconocer y explotar sus virtudes y otras que no las hallarán nunca por distintos motivos. Si he de decir, que existen ciertos personajes, de los que únicamente conozco su cara pública y no más, hacia los que siento simpatía, porque precisamente saben o supieron exprimir todas, algunas o la única de sus virtudes. Uno de estos personajes es, sin duda, Lux Interior, el alter ego de Erick Purkhiser.

Como bien sabemos todos, Lux Interior falleció el pasado 2 de febrero de 2009 a los sesenta y dos años de edad. ¡Qué le vamos a hacer! La vida es así, como se suele decir. No tiene sentido lamentarse, ni tampoco pensar en qué sería de él y de la música si no hubiera muerto. En definitiva, es absurdo pensar en cosas que no llevan a nada. Sería quizás más interesante reflexionar sobre lo que se está perdiendo. Me refiero, ya no sólo a la desaparición de una persona en sí, sino a la cada vez más difuminada actitud de autenticidad. Representar el caos y la excentricidad con dignidad no es fácil, pero Lux Interior lo conseguía. Verlo actuar en directo suponía enfrentarse a una fuerza apabullante de un espectáculo atractivo, que se regocijaba en sonidos y actitudes  primitivas, en el que no tenían cabida los complejos. Música y espectáculo se fusionaban en la figura de este carismático y simpático personaje, dejando al público perplejo con su insinuante y provocadora puesta en escena. Lamentablemente, este espíritu, esta pasión, esta fuerza y autenticidad cada vez escasean más. Y ver como personas con ese carisma abandonan este mundo de mortales, me hace pensar que con ellos se esfuma una forma de entender y vivir el mundo de la música. No dejemos que esto sea así. Hagamos que estos personajes continúen vivos en nuestra memoria y perduren en la vida de la fama. Si cayesen en el olvido enterraríamos, además, parte de nuestra historia y como consecuencia parte de la esencia de una época y de una manera de entender la vida.  

Autor: Miguel J. Galanes

Bookmark and Share