Conciertos

 

20-06-2013

Lucinda Williams. Barts. Festival de Guitarra de Barcelona


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Después de haber visto a Lucinda Williams con banda, apetecía y mucho verla en acústico y en pequeño formato. Disfrutándola en esencia, pura y descarnada. Una gira intimista acompañada únicamente del gran Doug Pettibone que a última hora incorporó al bajista Dave Sutton, un formato de trío a medio camino entre lo acústico y lo eléctrico que sirvió para dar más soporte a la parte más eléctrica de la noche, no duden, que también la hubo.

La noche empezó empezó con algunos de sus clásicos, como “Can’t Let Go”, “Metal Firecracker”, “Lake Charles”, “I Lost it” o “I Envy the Wind”. Cuando llegó “Drunken Angel” ya nos tenía ganados a todos. La voz característica de esta gran cantautora norteamericana, esa voz tan Lucinda, rasgada y dolorida a la vez, marcada por la vida en acústico nos ponía la piel de gallina. Mientras Doug Pettibone dibujaba melodías que adornaban a la perfección las canciones de Lucinda, llevándola a buen puerto. Tuvimos la suerte de escuchar un tema nuevo incluso, “Something Wicked this Way Comes”.

Tras el momento acústico, guitarras eléctricas con una impresionante versión del “Hard Time Killing Floor Blues” de Skip James, momento bluesero de la noche. Y una brillante “Trying to Get to Heaven Before They Close the Door” de Bob Dylan. Pero también pudimos escuchar algunos de sus mejores temas, una sentida y desgarrada “Joy”, “Essence” o “Honey Bee” que cerró la noche antes de los bises.

En los bises, primero salió Lucinda para cantar una versión de Violeta Parra a la que descubrió en los 60 y a la que considera una de sus mayores influencias. “Adiós Corazón Amante” que cantó como buenamente pudo en castellano. Luego volvieron Pettibone y Sutton para la parte final de la noche en la que nos bendijo con “Blessed” y se despidió con “Get Ride with God”. Una noche de excelente rock de raíces americanas, de esencia, de emoción, de la voz marcada de Lucinda Williams. De felicidad, al fin y al cabo. 

Fotografía: Ramona Lowlands 

Autor: Anabel Vélez

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