Conciertos
21-01-2026
Lee Fields. Kafe Antzokia, Bilbao
Para los amantes de la mejor y más clásica música soul que no somos tan mayores, es una enorme pena no haber podido ver a los más grandes de aquella época. Te hablamos, lógicamente, de Otis Redding, Aretha Franklin, Marvin Gaye, Al Green o el mismísimo Sam Cooke. Pues bien, ver un concierto de esta larga gira por nuestro país, será, o es, una forma inmejorable de revivir esos hipotéticos emocionantes momentos con un grande que llegó a los escenarios poco después que estos.
A sus casi 76 años y tras muchas vicisitudes a lo largo de la vida, cantando en 6 décadas distintas el llamado “Little James Brown” demostró estar más que vivo y con la rabia y entrega que siempre ha demostrado y que también demostraba Brown, aunque con diferente talante con los músicos. Arrancaba extensa gira aquí y hoy mismo ha firmado el sold-out en Donosti. También casi lleno en Bilbao, pese a ser martes.
Lee Fields estuvo muy bien respaldado por unos The Expressions nuevos, en formato de sexteto con dos vientos, y con mucha riqueza y matices. Demostró su calidad y entrega desde un arranque en el que apareció muy elegante, pero al que se le vio algo justo de voz. No obstante, tras la obligatoria introducción instrumental, entró (tras ir su teclista en su busca a camerinos) con puro soul y ‘Strawberry’. El entregado público le acogió con ganas y cariño desde el comienzo, y él fue calentando motores y mejorando. Si tuvo algún buen destello funky como el ‘You Can Count On Me’ o un ‘Talk To Somebody’, también con sus buenos momentos góspel, y ciertos movimientos cercanos a Brown, pero su estilo vocal y sus temas se acercan más a Redding (de quién ha versionado bien en otras ocasiones su arrebatador ‘These Arms Of Mine’), Gaye o Green y a los mejores momentos del sello Staf, en general, a pesar de su apodo. Nos hizo cantar con él, con ese siempre emocionante estilo en el soul, pregunta-respuesta, nos hizo bailar, dar palmas, agitar los brazos y hasta nos hizo saltar como locos en los momentos más calientes del concierto que fueron bastantes. Lee sudó de lo lindo y pareció algo acatarrado (¿o realmente emocionado por la respuesta de la gente?), pero correteó por todo el escenario pidiendo la complicidad y posando ante Dena Flows en cantidad de ocasiones.
Hubo muchos momentos destacados y llenos de emoción y especial espacio para un disco clásico de hace más de 15 años como “My World” y, para el último, “Sentimental Fool”. Nos hizo bailar con la divertida ‘Ladies’ y se mostró incluso ligón dando la mano a algunas chicas, pero con simpatía y respeto, con las mujeres presentes. Se paseó por el blues con tiempo en ‘Time’. Encadenó, prácticamente, algunas perlas de ese “My World” como esa estremecedora ‘I’m Still Hanging On’ que desbordó paz y en la que brilló el teclista. Tras el tema titular llegó otro momento cumbre con su emotivo ‘Wish You Were Here’, que no tiene nada que ver con el célebre tema de Pink Floyd y en el que destacaron trompeta y saxo tenor. Otro momento realmente emotivo fue con otra de esas baladas que te derriten. Te hablamos de ‘Never Be Another You’, con buenos momentos de nuevo para su guitarra y nuevas preguntas al respetable con su muy repetido, cual párroco góspel, ‘Are you happy?’. Parece que estaba inquieto por saber si estábamos felices y vaya si lo estuvimos. Recordó sus éxitos más recientes culminando con una sensacional ‘Forever’ que hasta sonó en la Super Bowl y que volvió a emocionar a toda la parroquia con su estribillo molón y de nuevo agitando brazos. Regresó en los bises la banda en solitario y especial mención para el buen guitarrista (hubiera estado bien algún otro breve momento para su lucimiento) y para el trompetista. De nuevo fueron en su busca a camerinos y llegó con cambió de look y con los botones de su camisa negra desajustados, pero no fue óbice para una nueva dosis de entrega real con ‘Honey Dove’ en la que desbordó y reclamó amor y nos “obligó” a saltar a todos haciéndolo él como si fuera un chavalín, mientras los vientos no dejaban de insuflar aire. Se nos hizo muy corto. ¡Un emotivo viaje en el tiempo en un estilo musical siempre vivo, aunque no llegue al esplendor vocal y de temas de esos clásicos citados!
Fotografías: José Maria Castellanos
Autor: Txema Mañeru





