Entrevistas

 

15-05-2011

Lagartija Nick, tiempos convulsos


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Vivimos tiempos convulsos. A la omnipresente crisis económica, alentada por la ineficacia política y acompañada de la consiguiente agitación social, se han unida las revueltas democratizadoras acaecidas estas últimas semanas en el norte del continente africano. La cultura, hasta el momento, se mantiene intacta pero no ajena a todo este ajetreo. En este magma de confusión e inestabilidad, Lagartija Nick contraataca con “Zona de Conflicto”, undécimo álbum del combo granadino, reconvertido en trío tras la marcha de Lorena. Nueve canciones melódicas, reflexivas, introspectivas, donde los medios tiempos imperan y las guitarras abrasivas de antaño pasan a un segundo plano.  

El título del nuevo álbum, Zona de Conflicto, hace referencia a la crispada actualidad que estamos viviendo (crisis económica, revoluciones en diferentes países del norte de áfrica…) o, por el contrario, es mas intrínseco, más personal.

La canción habla de que no hay absolutamente nada que puedas menospreciar, es el mayor error de la vida, pensar que estás por encima de algunas cosas. Es verdad que cuando oigo ahora el tema me vienen las imágenes que todos hemos observado de los último meses en Arabia, pero no me refería a eso en un principio. Es lo bueno que tiene la música, que cambia con el tiempo, tu sensación sobre una canción cambia también con el tiempo. 

Está compuesto de nueve canciones. Se hace corto, liviano.

Alguna canción quedó fuera. El disco tiene dos aspectos bien diferenciados (luz y sombra) y algunos temas no encajaban ni en uno ni en otro sitio, así que, aunque no nos sobraban, decidimos sacarlos. Entramos al estudio pensando que íbamos a grabar un disco basado en el formato trío para grabar canciones cortas y contundentes pero enseguida vimos que los temas pedían un tratamiento digamos “individualizado”. Tuvimos que dejarnos llevar y nos encontramos haciendo un sonido que no habíamos explotado antes, más intenso y no sólo basado en la energía. Todo está cambiando demasiado y creo que esos cambios se pueden aplicar a discos hechos, ordenados o compuestos de forma diferente. 

Los medios tiempos y cambios de ritmo marca de la casa están muy presentes en canciones como «La Vida Anterior» o «Panorama 1».

Da la impresión de que de un tiempo a esta parte nos movemos mejor por ese terreno de los medios tiempos y volviendo a nuestro aspecto ruidista. Lo descubrimos en el estudio viendo el resultado de canciones como «Crimen, sabotaje y creación» o las que has comentado. Fue una sorpresa, no lo vimos venir. Esperábamos que fuese un disco parecido a “El Shock de Leia” y quedamos sorprendidos de cómo se iba desarrollando. Los temas se iban alargando y el aspecto pop de álbumes anteriores se iba diluyendo. Una oscuridad se asomaba en algunas canciones y la dejamos pasar. Tenemos tantos sellos en el pasaporte que ya no sabemos ni quiénes somos. 

Aunque también hay momentos más calmados y sosegados como es el caso de «Panorama 5».

Es el tipo de canción del disco con pocas partes y que se desarrolla en la expresividad de la interpretación. Ahí creo que es donde nos hemos sentido más a gusto. Paul Grau, productor de este y de los dos anteriores trabajos, cogió el punto del álbum por ese camino. Habíamos llegado al sonido del disco a la mitad de la grabación. Podíamos haberlo ordenado de esa manera: una cara oscura y otra luminosa, pero esos conceptos ya ni se usan. 

«Tiempo de exposición» y «Warsawa» son dos potenciales singles. Ambas son muy pegadizas y los estribillos se memorizan al instante. 

Es la otra vertiente de “Zona de Conflicto”, los temas que pueden resultar singles. Un terreno que se nos ha dado bien en discos como “Lo Imprevisto” (2004), “El Shock de Leia” (2007) o “Larga Duración” (2009). Casi nos pareció que el resultado al grabar canciones como «Warsawa» o «Tiempo de Exposición» iba a ser ese. Canciones con más partes, incluso con estribillos trampa, como «Mi Vida Anterior», parecían nuestro camino natural. Esa dualidad del disco me resulta inquietante. ¿Dónde nos movemos mejor? No lo sé. 

Echo de menos a Lorena.

Lorena y yo pusimos fin a nuestra relación el año pasado. Nuestro único interés ahora es el bienestar de nuestra hija Celeste. 

Antonio, como padre y músico, te has preguntado la manera en la que quieres que tu hija viva este arte. ¿Cómo te has planteado su educación musical?

Me gustaría que aprendiese música o que tocase un instrumento, pero, ya sabes, en casa de herrero, cuchillo de palo. El hecho de que desde que nació sólo haya visto instrumentos, que cada vez que me ve ensayar sea para irme, pues no la pone muy contenta. Supongo que , para ella, es más contestatario no hacer lo que hace su padre. Quiero que empiece a dar clases con Eric, pero me está costando que se decida. 

Este disco ha sido compuesto e interpretado como trío, ¿cómo vais a adaptar lostemas antiguos a este nuevo formato en directo? 

Una de las ventajas de los temas más antiguos es que suenan solos. Aquellas canciones las tocamos y hemos tocado tantas veces que están automatizadas en nuestro cerebro. Si le preguntas a Eric sobre una vieja canción no sé como lo hace pero se acuerda de todo. Tenemos un sonido, eso lo sé, que está basado en la energía que se genera cuando estamos juntos. Ocurre también cuando vamos a sacar temas nuevos, sabemos lo que más y menos le gusta a quien toca contigo. Al mismo tiempo nuestro sonido va cambiando con el tiempo, es curioso. Quizá me preocupa más cómo sonarán los temas nuevos.  

¿Qué os decidió a editar el nuevo disco a través de Chesapik y no apostar por la autoedición? 

Chesapik está dirigida por nuestra empresa de management, así que es lógico que editemos con ellos tal y como se está reorientando el negocia hoy en día. Es muy importante trabajar con empresas que sepan dirigir un disco al público que crees que potencialmente le puede gustar. Durante décadas hemos perdido mucho tiempo en distribuir copias a medios que ni siquiera estaban interesados en tu música, hay que afinar más. Los tres últimos trabajos se editaron con Everlasting y su distribuidora. Hoy día es mejor trabajar de manera simbiótica con las empresas que siguen apostando y arriesgando por ese camino. No hay vuelta atrás. Todos hemos mejorado con el cambio, nosotros sabemos más del negocio y ellos cuidan más la creación. 

¿Qué papel juega cada uno de los miembros de la banda a nivel compositivo e interpretativo?

Eric, Victor y yo es como si fuésemos familia. Para lo bueno y para lo malo. Nos conocemos desde hace 30 años. Tenemos un sonido y una forma de grabar que se ha ampliado con el tiempo. Del punk inicial a todo lo que hemos desarrollado posteriormente. Lo que nos hemos propuesto musicalmente siempre hemos podido llevarlo en los discos o en el directo, y eso ya es bastante.  

Llevas varias décadas en el mundo de la música, ¿qué destacarías y qué descartarías de toda tu trayectoria? 

Los errores de hoy son los aciertos de mañana y al revés. Quizá destacaría la intuición a la hora de movernos en este mundo. Cuando estábamos en una multinacional editamos nuestros trabajos más conceptuales  y nos fuimos diez segundos antes de que nos echaran. Entregamos prácticamente nuestra carrera por trabajar con Morente en Omega y algo que en un principio era una locura se convierte en nuestra inmortalidad, benditos los años que hemos tocado con él. El mundo no cambiaba a nuestro ritmo y cometimos el error de no esperar a nadie. Nuestros complejos eran nuestras virtudes y desde dentro eso era algo difícil de observar. Ayer nos despertamos siendo músicos, qué más podemos pedir. 

¿Cómo os sentisteis tras la muerte de Enrique Morente, vosotros que habíais trabajo con él y manteníais gran amistad?

La inesperada muerte de Enrique Morente ha sido uno de los golpes más fuertes que cualquiera de nosotros haya sentido. Tanto a nivel personal como musical. Lo sentimos tanto por su familia. Él nos enseñó los palos del flamenco, con él empezamos un trabajo que hemos estado tocando durante quince años. De el descreimiento inicial a la apoteosis posterior. Una persona con la que hemos trabajado tanto, con la que hemos luchado tanto, con la que hemos viajado tanto. Como si Saturno hubiese abandonado la Vía Láctea. Todo se descompensa después. Formaba parte de nuestro universo musical y nadie estaba preparado para ese golpe tan bestial. Las consecuencias las llevamos notando desde entonces. Su voz nunca nos va a abandonar y su espíritu lo vamos a seguir amplificando. 

La reedición discográfica de Val del Omar ha pasado un tanto desapercibida bajo mi punto de mi vista. No he visto reseñas discográficas ni criticas del álbum.

Val del Omar es un trabajo muy complejo. Pocos críticos se han atrevido a comentarlo. Ya sabes, que si el sonido, que si las letras, vamos, lo de siempre. De todas formas la reedición se agotó enseguida, para mí eso es un éxito. Es un álbum muy valorado por una parte de los seguidores tanto del grupo como de José Val del Omar. Gracias a la recuperación de su figura, debido a la exposición que le ha dedicado el museo Reina Sofía, pudimos hacer, tanto allí (el primer grupo que ha tocado en la sala 400 de museo) como en cinco sitios más, representaciones aplicando técnicas valdelomarias: desbordamiento en las proyecciones, sonido con fuentes enfrentadas adelante y atrás, táctil-visión en las luces...  En su momento no pudimos llevarlo a cabo de esa manera y al realizarlo el año pasado fue una experiencia total para nosotros. Por fin tratábamos al disco y al artista como se merecían.  

Para finalizar, nunca te has planteado volver a trabajar con José Ignacio Lapido. 

Siempre que nos vemos le pido que volvamos a reunirnos para tocar, como el que oye llover. De todas formas alguna vez me ha dicho que sí y luego me ha desmentido. Aquellos discos que grabamos con 091 son una parte fundamental en mi vida, con ese aprendizaje y con él en el primer concierto, comencé a volar con Lagartija Nick. Es un artista imprescindible para entender la evolución musical de las últimas décadas y está sacando sus mejores trabajos en estos años. Sí que hablamos de hacer alguna grabación de versiones al alimón. 

Autor: Rafa García-Moreno

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