Entrevistas

 

17-06-2014

Julián Maeso, pocas palabras grandes canciones


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Hombre de pocas palabras pero de grandes canciones, así es Julián Maeso. Tras abandonar The Sunday Drivers ha sabido reconvertir su sonido en algo totalmente ajeno a lo que hacía anteriormente. En “One way ticket to Saturn” el toledano explota una nueva veta de rock’n’soul a tener muy en cuenta.  

Comparando tu primer disco, “Dreams are gone”, y el segundo, “One way ticket to Saturn”, veo bastantes diferencias. La primera de ellas el paso de unas canciones más folk y psicodélicas a otras más funk y setenteras, principalmente.

Bueno, se reflejan además estados de ánimos diferentes, poco a poco, voy definiendo mi estilo, a medida que la banda está más rodada, necesitaba algo más de fuerza, para así poder expresar con más contundencia la necesidad de un cambio en la mentalidad global. El primero está grabado más en digital, por pistas, en casa, con tiempo... En éste nuevo disco, hemos grabado en analógico, en directo en el estudio Brazil de Madrid y con algo más de prisa.

La segunda es la extensión. De un debut doble a un disco sencillo. De diecinueve a nueve temas.

Dreams are gone es denso, creo que ahora tocaba un golpe certero y seco. No tenía tanto que contar.

¿Cómo surgió la idea de cerrar el disco con un tema de Sam Cooke?

Creo firmemente en la necesidad de un cambio, este sistema carece de alma. El disco entero gira en torno a este propósito. El cambio no vendrá sólo, debemos luchar para conseguirlo. Me encanta Sam Cooke, además venía realizando esta versión hace unos años en directo, era el momento.

Me ha gustado mucho la creciente “We cant keep on waiting for?”.

Gracias. Parte de una historia cotidiana, de una noche en concreto rodeado de amigos. A medida que avanza, la perspectiva se amplía. La historia se resume en "No dormirse en los laureles".

Tu mismo afirmaste: “Después de hacer Dreams are Gone me apetecía pasar a la acción: dejar los lamentos, vivir el ahora y defender que cada uno debe contribuir a protagonizar el cambio”. ¿A qué se debe ese cambio?

Voy llegando a los 40 y ya no me vale nada de lo que antes me confortaba. No quiero morir con la sensación de pasar por aquí de paso... Si puedo contribuir a dejar algo mejor a quienes nos sucederán seré feliz.

Compruebo que a pesar de multiinstrumentista te rodeas de otros músicos tanto en directo como en estudio para acompañar tu música.

Me aburro tocando sólo y por el contrario disfruto de los caminos o puertas que me abren mis compañeros de viaje.

Veo que Ken Stringfellow (The Posies) ha jugado un papel muy importante en la grabación del disco.

Gracias a mis amigas Raquel Collar y Marcela San Martín pude conocerlo y actuar con él el pasado noviembre en el Festival Monkey Week. Una vez nos conocimos todo fue rodado, es muy fácil trabajar con él. Es un Grande.

Sin olvidar al bluesman madrileño Edu Big Hands; Aurora García, ex cantante de Freedonia; Lyndon Parish, de The Sunday Drivers, o David García El Indio, batería de Vetusta Morla.

Sin ellos el disco nunca sonaría igual. Son parte de mi familia musical, debo dar gracias a diario por haberlos conocido. Yo aprendo de ellos.

Has formado parte de The Blackbirds, Speaklow, The Sunday Drivers o The Sweet Vandals, y también como músico en giras de M-Clan, Quique González o Pájaro. También has colaborado con The Poets of Rythm, The New Master Sounds, The Soul Snatchers o Corrina Greyson o Irma Thomas. Ahora avanzas en solitario. ¿Qué te queda por hacer?

Formar una familia y vivir tranquilo en una casa en el campo. Ya que aún me quedan grupos y artistas por conocer... 

Autor: Rafa García-Moreno

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