Conciertos

 

11-11-2013

Josh Ritter & Tift Merritt. La 2 de Apolo, Barcelona


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Recuerdo que la primera vez que vi a Josh Ritter en directo, fue como telonero de Swell Season, una de aquellas injusticias de la vida musical. Tendría que haber sido al revés. Lo que pensé cuando se acabó el breve concierto que dio fue, ojalá no se hubiera acabado y no tuviera que quedarme a escuchar lo que venía después. Quería irme con esa sensación que Ritter me había dejado. No pudo ser. Pero ahora por fin llegó la revancha, un concierto de Josh Ritter como dios manda, uno de aquellos que recordarás para toda la vida, que subirá a tu lista de mejores conciertos que has visto, que te hará irte flotando como en una nube a casa pensando, hemos visto algo muy grande. Además de regalo, como telonera, la increíble Tift Merritt. Con su emotiva voz, poniéndonos la piel de gallina con sus canciones. Delicias, una detrás de la otra.

Merritt es menuda, pero en el escenario parece gigante, con sus movimientos acompasados con la música y esa voz que te atrapa y te derrite por dentro. No puedes evitar enamorarte de su música, no puedes. A la guitarra o a los teclados, viviendo la música, respirándola por cada poro de su piel y de nuestra piel. Siempre con una sonrisa. No queríamos que se acabase. Su último disco Travelling Alone es una joya de obligada escucha. Pudimos escuchar algunos de sus temas en el concierto y se despidió cantando desenchufada “Train Song” de Tom Waits y se nos cayó el corazón al suelo.  Esperamos que vuelva pronto.

Josh Ritter venía en formato acústico pero acompañado de dos músicos excepcionales, Zack Hickman y Josh Kaufman. Presentaba su excelente último disco, The Beast in Its Tracks. Ya desde la primera canción supimos que estábamos viendo algo grande. Música que te pone la piel de gallina y te hace emocionarte, la sonrisa entre tímida y risueña de Ritter, la maestría a la guitarra, los teclados, la mandolina o el banjo de sus acompañantes, las melodías que tejían para atraparnos como en un sueño de felicidad instantánea pero duradera. Ritter hizo un recorrido por toda su discografía, empezó con “Best is for the beast” siguiendo con “Southern Pacific” y “Monster Ballads”. Y luego atacó algunos de los temas de su último disco como “Certain Light” o “Bonfire”. En solitario tocó “Wings” y de nuevo con banda temas como “Darlin” que coreamos hasta la saciedad o la impresionante “Girl in the War”, entre otras. Delirio colectivo con “Kathleen” y “Can I sleep in your Arms” de Willie Nelson con Tift Merritt acompañándolos. Y para acabar, despidiéndose con un “Wait for love” cantado a coro por el público extasiado. Como dice el cantante de Idaho, esperar al amor como nosotros hemos esperado a Josh Ritter, pacientemente, para al final ser recompensados con uno de los mejores conciertos del año, sin duda.

 

Autor: Anabel Vélez

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