Conciertos

 

08-12-2009

Jello Biafra. El Tren, Granada.


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Antes de empezar, entre bambalinas, Jello Biafra correteaba como un niño para entrar en calor. No había comenzado el concierto y el antiguo líder de Dead Kennedys ya dejaba atónitos a los técnicos, primeros espectadores en la sala El Tren del recital acidulado que siempre asegura este histórico del punk contestón. “Estados Unidos es el país con más presos de todo el mundo. Muchos de ellos, por posesión de marihuana o cocaína. ¡Dejadlos libres!”, exclamó en Granada un Biafra cincuentón, pero con el mismo nervio y la voz aflautada de hace tres décadas. Coherente y molesto como pocos, el responsable de himnos como ‘California über alles’ o ‘Holiday in Cambodia’ –ambas acogidas con locura pirómana por el público– puso a parir a Obama, Bush, Franco y a los especuladores yupis de su país. Busquen y encuentren, si pueden, voceros tan comprometidos e iracundos en la tierra del ‘american way of life’. En primera fila, por cierto, la joven alineación de La URSS tomaba notas sin perder detalle de los recursos del maestro. 

Gesticulante, ventrílocuo y con aspecto de profesor chiflado, Jello Biafra abrió con ‘Terror of Tinytown’, inmensa cadena de diatribas políticas recogidas de sus trabajos anteriores de ‘spoken word’. Así arranca ‘Audacity of hipe’, el enésimo proyecto de reencarnación, esta vez con la banda Guantanamo School of Medicine. Músicos de envergadura y oficio. Entre ellos, el bajista Andrew Weiss, de Faith No More. Todos al servicio de un punk-hardcore de vuelo alto. No en vano, Biafra atesora conocimiento profuso sobre su negociado. Puso la primera piedra en 1980 con ‘Fresh fruit for roting vegetables’ y continúa al pie del cañón en su propio sello, Alternative Tentacles. Repasa el surf de Sandy Nelson o The Hollywood Persuaders. Bendice la psicodelia de The Heads. Y, sobre todo, denuncia los crímenes televisados, el nuevo feudalismo y la opresión de los colectivos de poder. En el programa de Oprah o en los garitos españoles. Es Jello Biafra: genio y figura. 

Autor: Eduardo Tébar

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