Entrevistas

 

21-06-2009

Jean Paul, uno más en el exilio


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Jean Paul es el nuevo proyecto liderado por Raúl Bernal, teclista en la banda de José Ignacio Lapido, quien también presta su voz en este debut. El experimentado músico granadino ha osado utilizar como alter ego el glamuroso nombre de ilustres franceses, caso de Belmondo o Gautier, para presentarse en sociedad y dar rienda suelta a su carrera en solitario. Su voz rota y bronca, a veces seductora y susurrante, puede recordar por igual a Tom Waits, Leonard Cohen y los patrios Nacho Vegas y Remate, acompañada de sonidos que galopan entre el folk fronterizo, la canción de autor norteamericana, el mejor jazz y el pop más intimista y fresco. Melodías que tiñen su música de un universo de intimismo y sensaciones. Exquisito

¿Por qué un murciano se traslada hasta Granada? 

Nunca me sentí murciano y tampoco me siento ahora granadino, simplemente me desplacé por que donde estaba en ese momento no existía lo que andaba buscando. Cuando a tu alrededor lo único que ves es lo que nunca te planteaste fotografiar, lo más sensato que puedes hacer es largarte. Cuando uno se acostumbra a hacer siempre lo mismo, acaba aburriéndose. "Dromomanía" lo llaman los literatos. 

¿Es cierto que llegaste a la ciudad de la Alhambra solamente con una maqueta tuya y varios relatos cortos escritos por ti? 

Sí, como vulgarmente se dice, llegué "con una mano delante y otra detrás". Delante llevaba una maqueta, detrás unos relatos que me abrigaron del frío cruel de esta ciudad. Llegué como los rusos, apartando la nieve y dejando gran parte de mi pasado atrás, en el retrovisor. Tuve la gran suerte de encontrar a gente honesta y música de verdad. Lo demás es historia.  

Cuéntanos cómo conociste y entraste a formar parte de la banda de José Ignacio Lapido 

José Ignacio y yo nos conocimos de una manera muy especial. Yo era seguidor de los Cero, no un gran fan, pero sí seguidor, tengo todos sus discos y me gustaban por su evolución y sus grandes canciones. Un amigo me dejó el "Ladridos del perro mágico", el primer disco en solitario de Lapido, y quedé impresionado, era lo mejor que escuchaba de lo que se hacía en este país en mucho tiempo. Asistía a todos los conciertos de José Ignacio que pasaban por la ciudad y nunca traían teclista. Un aliciente, me dije. Una tarde cualquiera de hace apenas cinco años, con todos mis proyectos musicales rotos y sin apenas pensarlo, me propuse contactar con José Ignacio. Gracias a la lista de correo de Lapido que circula por internet, entré en contacto con él vía mail y me ofrecí a quemarropa a tocar en su banda. Después de muchos mails decidimos quedar en Granada y tocar un rato. Así entré en la banda. Hice más kilómetros que en toda mi vida, entonces Granada no era la ciudad donde habitaba. Hoy día puedo decir con orgullo que he grabado discos y comparto escenario con el mejor compositor de rock que hay en este país, sin lugar a dudas. Y qué más se puede decir si además somos amigos... José Ignacio Lapido ha sido un gran apoyo para que "Breve Historia Universal" vea la luz, al igual que Paul Grau (técnico de grabación y co-productor) y por suerte, mis padres, a los que está dedicado el disco. 

Eres músico de carrera si no me equivoco, corrígeme si es no así.

Tengo un título colgado en el cuarto de baño que dice que soy "Profesor Superior de Piano", pero no sé si es verdad todo lo que está escrito. Lo cierto es que he pasado catorce años de mi vida en un conservatorio, dejándome las falanges de los dedos y la sangre en las teclas de un piano. Para ser músico no tienes porqué cubrirte por la temible sombra de un conservatorio, eso es secundario. Lo que me diferencia de los demás músicos es que yo tengo cuadro firmado por el Ministro de Cultura en el cuarto de baño que se llena de vaho cada vez que me ducho. 

¿En qué momento decidiste crear tu propia banda?

Mi proyecto personal comenzó hace alrededor de siete u ocho años. Formé mi primera banda con la risueña edad de dieciséis años y grabé mi primer disco con apenas diecinueve. Tras muchos años componiendo canciones específicas para la banda en la que militaba, llegó un momento en que la evolución personal hizo que mis canciones no cuadraran en ningún proyecto musical del que formara parte y, claro está, tuve que crear un espacio en el que esas canciones estuvieran a sus anchas. Grabé un par de maquetas hace varios años, pero nunca me propuse formalizar una banda basada en mis canciones. Simplemente era como un juego de abstracción. Pasaron varios años en los que no escribí nada hasta que llegué a Granada y sentí de nuevo la necesidad de hacer canciones. Encontré grandes músicos con muchas ganas y todo fue tomando forma poco a poco. Hicimos "Serpientes y martirios", una maqueta que tuvo buena acogida. Y ahora hemos hecho este disco. Ya puedo decir que tengo una banda que toca mis canciones y que está al pie del cañón tanto como yo. 

Los músicos que te acompañan son veteranos, de hecho,  han formado parte de distintas formaciones, como es el caso de Los Ángeles, Manía Stereo, Del Ayo…

Los músicos que componen Jean Paul son músicos con mucha experiencia y muchos años de bagaje en la música. Popi González (Batería) es hijo de Poncho, batería y cantante de Los Angeles, tristemente desaparecido. También fue miembro fundador, junto a su hermano, de los desparecidos Manía Stereo. Víctor Sánchez (Guitarra), fue guitarrista y compositor de los también desaparecidos Del Ayo, uno de los mejores grupos del mal llamado indie español. Isaac Zafra (Bajo), viene de un estilo de música más duro. Llegó a grabar guitarras con Extremoduro e irse de gira con ellos. También ha hecho giras mundiales como técnico de sonido. Paco Solana (Guitarra y coros) es también un ilustre de la escena granadina, ha formado parte de mil y un proyectos y creo que no hay nadie en Granada que no haya tocado con él. Marcos Muñiz (Banjo y acordeón) es un multi-instrumentista que nos dejó absortos a todos cuando le vimos tocar y nos enseñó sus canciones. A parte, la gran mayoría de nosotros somos músicos en la banda de José Ignacio Lapido, y eso es un grado.

¿Qué nos puedes decir de tu debut discográfico,  “Breve Historia Universal”? 

Que es un gran disco. No hay trampa en estas canciones, son reales. Es un disco muy visceral. Lo grabamos en Gismo 7, el estudio que tiene Paul Grau en Motril (Granada), de una manera natural. Estuvimos, si no recuerdo mal, cinco días grabando en vivo. Hay algunas canciones que son absoluto directo. Es el disco que quería escuchar. Un disco crudo, sin artificios, engrandeciendo las canciones todo lo que se merecen. No tiene nada más ni nada menos que cualquier buen disco que se precie. 

¿Te molesta las comparaciones que hacen de tu música relacionadas con gente como Tom Waits, Leonard Cohen, Nick Drake, Corcobado…?

Lo de Corcobado es la primera vez que me lo dicen, pero no me molesta, en absoluto. Comparaciones con Tom Waits, Cohen o Drake son de agradecer, han escrito grandes canciones. Aún así, nosotros no nos hemos querido parecer a nadie, hemos hecho, como he dicho antes, un disco natural, sin forzar absolutamente nada para que se pareciera a esto o aquello. No creo que pudiera hacer canciones como Waits, Cohen o Drake, y tampoco creo que ellos las pudieran hacer como yo. Por lo menos el bueno de Nick Drake.  

Para editar este trabajo has decidido crear tu propia compañía discográfica: Bartlevy

Creé Bartlevy Records por necesidad. Estaba cansado de la eterna espera y no quería que nos convirtiéramos en el eterno grupo maquetero. Jamás me ha gustado que alguien que no conozca me diga: "Alto". Así que nos propusimos, con todas las de la ley, hacerlo por nuestra cuenta. Y hoy en día, eso es lo más gratificante que puedes hacer. Es cierto que sin un sello que apueste por tí, todo se hace más cuesta arriba, tienes que controlar tú mismo todos los procesos que requiere el sacar un disco al mercado y eso es realmente agotador. Pero estamos satisfechos. No ha interferido nadie en nuestro disco salvo nosotros mismos.  Y eso es importante.

 

Autor: Rafa García-Moreno

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