Conciertos

 

19-11-2011

JD McPherson. Kafe Antzokia, Bilbao


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Buen ambiente en el Kafe Antzokia para recibir a una de las sensaciones del último año y medio, sobre todo en lo que a música de los años 50 se refiere. Aparecieron desde sus cavernas todos los veteranos rockabillies locales, más algunos foráneos, y la sala rozó el lleno y con muchos tupés, gorras (para camuflar ya la falta de tupé de algunos) y brillantina en el ambiente JD McPHERSON venía precedido por excelentes expectativas. Sobre todo por el estupendo "SIGNS & SIGNIFIERS" (Hi-Style) que fue justamente disco del mes en Ruta 66. El tipo venía además, acompañado por una banda de auténtico lujo, encabezada por el pulpo del contrabajo y gran productor, Jimmy Sutton, que la verdad es que se salió y hasta cantó totalmente en solitario la estupenda "You don't love me (you don't care)" de Bo Diddley. En la batería el eficiente ingeniero, Alex Hall, y con el saxo estuvo inconmensurable, Jonathan Doyle. 20 temas en hora y media acelerada que se iniciaron con gran energía y aromas a Stray Cats en la vertiginosa "Dimes for nickels". Empezó con tantas ganas que antes de un minuto rompió una cuerda de su guitarra y pasó a utilizar su preciosa Gibson blanca casi el resto de la velada. Querían calentar al repleto Antzokia pronto y la liaron con el "Fire bug" y su contagioso estribillo al que sucedió una de las dos únicas versiones que aparecen en el disco, el "Country boy" de Tiny Kennedy, también muy coreado. En este apartado de temas ajenos también brillaron el "I'm just a fool to care" de Art Neville y la otra versión del disco, la estupenda "Your love (All that I'm missing)" de los texanos Bellfuries. También hubo momentos para la calma y el romanticismo como la estupenda "A gentle awakening". Para el final quedaron su impresionante éxito (y fenómeno de baile en internet) , "North side gal" y el "Wolf teeth" con el que homenajea a la perfección la crudeza de Howlin' Wolf. En los muy solicitados y amplios bises cayó el "Farmer John" de los Premiers que también le encanta a Neil Young. También volvió a enfundarse la Fender (también domina con prestancia las seis cuerdas aunque su voz es lo mejor) y siguió sudando la elegante camisa (con corbata). Otro momento estelar en estos bises fue "Scandalous", el escandaloso tema que cierra su estupendo disco. La gente bailó, sudó y se divirtió. Además escucho mucha y buena música con más de un pie en los estilos dominantes en los años 50, pero con total vigencia hoy en día si se hace con la clase y la calidad con la que lo hacen McPherson y sus secuaces.

Fotografía: Dena Flows

Autor: Txema Mañeru

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