Conciertos

 

17-12-2010

Herbie Hancock. Palacio Euskalduna, Bilbao


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Media entrada tan solo en el fastuoso Palacio Euskalduna (con gran sonido y visibilidad) para contemplar a uno de los mejores pianistas de todos los tiempos. No era buen día pero venía acompañado de una gran banda que con él formaban un cohexionado y muy técnico sexteto. Venía de ofrecer un amable concierto en la gala de los Premios Nobel y quizás retrayó a algunos de sus seguidores la definición de esta gira como “The Imagine Project Tour”. Sí, la base de la actuación vino marcada por la mayoría de temas de este irregular último disco de Herbie Hancock, en perfecta forma física y de manos para sus 70 años, que no aparenta para nada. El hombre que fue descubierto por el gran Miles Davis, que lo definió como inigualable pianista, ha creado un disco superventas muy alejado del jazz. Versiones de canciones populares repletas de invitados y grabadas en muchos países oscilando del jazz al pop, del reggae al blues y de los sonidos africanos al soul. Y eso fue lo que nos ofrecieron en un directo con algunos temas excesivamente alargados. Empezó todo al revés con el largo instrumental “Actual proof” que propició la presentación de la banda con solos de cada uno de los músicos que demostraron claramente su pericia técnica. Sección rítmica potente y de lujo, un teclista y cantante multiusos de gran apoyo y un guitarrista de Benin, Lionel Loueke, que según Herbie venía del espacio y la verdad es que hizo sonar sus seis cuerdas y su voz tratada como si viniera del otro confín de la galaxia. Luego vino una extensa “Imagine” de John Lennon que es el tema central del nuevo trabajo centrado en el tema de la paz y de la unión entre los pueblos. Allí apareció ya la buena voz de la joven Kristina Train que ya ha grabado para el prestigioso sello Blue Note como el propio y muy hablador Hancock apuntó. Le siguió uno de sus clásicos como es “Watermelon man”. Del nuevo disco también sonó muy bien el “Don’t give up” de Peter Gabriel y la fusión entre Africa y Jamaica con “Tamatant tilay” y el “Exodus” de Bob Marley que en el disco cuenta con la presencia de Los Lobos. Hubo momentos para sus habituales deváneos funk con su teclado guitarra que le sirvió para improvisar técnicos juegos frente a su guitarra y a su bajo. Lo mejor, no obstante, vino de la mano de sus momentos al piano en los que demostró porque es un grande del jazz y que sigue teniendo magia en sus dedos. También hubo oportunidad de escuchar versiones de otros  clásicos suyos como “’Round midnight” y “Cantaloupe Island” en un extenso y ameno meddley. Luego dejó paso a un final de nuevo centrado en el último disco con una buena versión del “The times they are a changin’” de Bob Dylan y en el que el violín de Kristina y los teclados del todo terreno Gregg Phillinganes (que sabe tocar cualquier tema que le pongan según el hablador Herbie) pusieron los toques irlandeses que en el disco ponen The Chieftains. El final también fue de lo mejor con el acercamiento al soul gracias al inmortal y emocionante “A chage is gonna come” de Sam Cooke cantada en parte a pelo por Gregg y “Space Captain”. Parte del público abandonó el recinto antes de los bises con “Chameleon” y “Rockit”, pero eso no impidió que se les viera contentos a los músicos bailando a pie de esecenario a ritmo de su propio sonido funk. ¡Correcta actuación de un músico que da más de sí cuando se centra en lo suyo!

Autor: Txema Mañeru

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