Conciertos

 

09-02-2011

Heavy Trash. El Sol, Madrid


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A la chita callando Jon Spencer y Matt Vetta-Ray han afianzado una banda que muchos pensábamos que se iba a quedar en una corta aventura de sus protagonistas. Tres discos después, siguen teniendo un considerable poder de convocatoria, la abarrotada sala hizo que durante los primeros temas apenas pude divisar los tupés de los protagonistas. 

La presentación del disco “Midnight soul serenade” es la excusa de la gira y siendo así arrancaron con algunos de los temas de su última obra. El sonido de la banda sorprende y no porque suene más sucio o histriónico que en sus grabaciones, que es lo que suele pasar, sino por todo lo contrario. Sobre el escenario Heavy Trash suenan más puros, más cercanos que nunca a la prodigiosa década de los 50. Jon y Matt ondean con clase y orgullo la bandera del rock’n’roll más auténtico, haciéndolo sonar moderno y clásico a la vez. Empuñando una una guitarra acústica, que unas veces maltrata y otras sostiene junto al pie de micro mientras increpa a la gente, Jon disfruta y hace disfrutar, intercalando rítmicas parrafadas dignas de un James Brown, sonidos guturales y demás efectos vocales que viene practicando desde sus tiempos con los Blues Explosion. A la guitarra eléctrica Matt demuestra tener un sonido propio y muy particular que huye de los riffs y fraseos más obvios, dándoles la vuelta como haría un viejo jazzman. 

En sus viajes a Europa Heavy Trash no disponen de una banda fija y en esta ocasión fueron los noruegos Powersolo los que acompañaron al los protagonistas: guitarra, contrabajo y batería. Músicos que se complementan con ambos jefes y que entre todos llevaron en volandas a todo el público mientras duró el bolo. La primera hora fue un no parar de disfrutar de un rock’n’roll directo lleno de diversión, pero irónicamente llegados los bises vivimos la parte más aburrida del concierto, cuando la banda se arrancó con un par de temas lentos llenos de atmósferas. Quizá nos querían hacer bajar el subidón y acabar el show con un mínimo de tranquilidad, que al día siguiente había que madrugar. Simplemente infalibles.

Fotografía: Laura González Guerra

Autor: M. A. Velaza

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