Conciertos

 

21-05-2009

Freakland Festival. Ponferrada, León


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Nuevamente en Semana Santa, en la ciudad de Ponferrada en el noroeste peninsular, volvió a desarrollarse este festival ya imprescindible para todos los amantes del rock and roll. Festival que más que festival hay que considerarlo una fiesta en toda regla. Conciertos en una sala perfectamente acondicionada para tales quehaceres, y pinchadas posteriores de puro rock and roll... nada que ver con festivales al aire libre empapados de barro y en los que después de los conciertos "ameniza" la noche el último DJ de moda con sus insufribles ritmos tecnológicos, por mucho que unas horas antes hubiesen tocado los mismísimos Stooges.

El cartel, ciertamente, era de aupa, con la suerte de que apenas hubo modificaciones de última hora (ya saben como son estas cosas, con grupos que se caen, en el 99% de los casos no por culpa de la organización). Sólo lamentamos la ausencia de los Raunch Hands, quienes cancelaron su gira española de motu propio, sustituídos por los santanderinos Derrumbes, y celebramos la incorporación a última hora de los norteamericanos Magnolias, quienes eran los que posiblemente menos encajaban en un cartel tan revivalista, pero a los que fue un placer ver tocar sus memorables canciones que les convirtieron en una de las mejores bandas de power-pop-punk a finales de los 80 y en la primera mitad de los 90.

Por las tardes, en un bar llamado Cocodrilo Negro, con una capacidad para un centenar de personas, uno de esos garitos donde sientes el contacto con el grupo hasta la última gota de sudor, disfrutamos de los asturianos Nurses, banda surgida de las cenizas de Real McCoyson con un deje de punk americano muy a lo Dead Kennedys, los pucelanos Idiotas, quienes repetían con su descacharrante punk-blues de guitarra y batería, y un acústico de Pat Todd, dejando para las noches los platos fuertes del cartel.   

Vaya por delante la calidad de todos los conciertos, pero si hubiera que destacar algo por encima de todo, yo personalmente me quedaría con la exhibición de rythm&blues de los Downliners Sect, veterana banda británica que en su tercera visita a nuestro país (tercera que yo recuerde al menos) demostraron a pesar de la edad tener gasolina para rato en este negocio. Los Sect son una banda que en su día, a mediados de los 60, se podían codear con los más grandes del r&b británico, estaban tanto a la altura de los Stones, como de los Yardbirds, como de los Pretty Things… fueron además la, posiblemente única banda, que no se adaptó a la llegada de la psicodelia inglesa, una música maravillosa, sin duda, pero que también tuvo mucho de impostado y de “subirse al carro”. Se saltaron la psicodelia, el rock progresivo, el sinfónico, el hard-rock, y reaparecieron en los 70 para hacer directamente punk, para años después ser reivindicados como banda de culto por chalados como Billy Childish o Jorge Muñoz-Cobo… disfrutemos pues de esta tercera o cuarta juventud de la banda, porque lo que dieron en el Freakland fue toda una lección de ese rythm&blues americano a lo Leiber/Stoller pasado por el tamiz blanco de las guitarras inglesas. Extraordinario show el suyo, cerrando la primera noche, esa que abrieron las poderosas guitarras y acertadas melodías de los Magnolias, desde Minneapolis. Continuó la primera jornada con el garage-surf de los italianos RAY DAYTONA & THE GOGOOBOMBOS con un endiablado bolo que hizo las delicias de los asistentes y provocó los mayores bailes de la noche, y fue seguido de los Knee Jerk Reactions, otra de las muchas reencarnaciones del gran Sir Bald Diddley, acompañado del mítico Bruce Brand, quienes se convirtieron en grandes animadores del festival tanto con sus shows como debajo del escenario o por los distintos bares de la ciudad… ciertamente el bueno de Bruce por momentos parecía un ponferradino más, con esa cara de enjuto borrachín feliz, ¡una copa Freak para él!

El viernes, tras disfrutar de Pat Todd en su faceta más intimista en el Cocodrilo Negro, el escenario de la sala La Vaca acogió otro de los grandes momentos del festival, los finlandeses Whistle Bait, con un impecable set de rock&roll 50’s con grandes dosis de frat y rythm&blues, haciendo bailar al respetable con vigorosas lecturas de Elvis Presley, Larry Williams, el “Justine” de Don&Dewey o el “Kana Kapila” de los belgas Continental Cousins… demostraron con creces que llevan… ¡25 años tocando!, con una gran calidad y profesional, y sólo podemos lamentar el que hayamos tenido que esperar tanto para recibirles, y aprovechar estos buenos momentos que vive el revivalismo musical rockandrolero.   

Con el listón tan alto, Bald Diddley con su habitual formación de Hipbone Slim volvió a dar otra lección de garage/r&b al estilo Medway, y cerraron la noche los Southern Culture on the Skids, inclasificable banda que, pese a su aspecto redneck y hillbilly, manejan una paleta musical inmensa en la que cabe prácticamente todo, surf, garage, rockabilly, soul, rythm&blues… al estilo de grandes entertainers yanquis como Deke Dickerson… no ofrecieron el mejor de sus shows posibles, para una banda de su categoría, acostumbrada a que cada uno de sus conciertos sea una fiesta irrepetible, pero aún así cerraron con sobresaliente otra enorme noche de música en directo, que continuó, como no, con las consabidas allnighters en distintos locales de la ciudad.

Con dos días de fiesta a las espaldas, algo nos hacía intuir que íbamos a vivir algo grande en la noche del sábado, pero desde luego no podíamos ni acercarnos levemente a imaginar cuanto. Primeramente Los Idiotas hicieron cargar las pilas al respetable en el concierto vespertino con su buen hacer dándole a su punk chatarrero de guitarra y batería que sumerge sus raíces en guarrerías blues al estilo de unos Jon Spencer pasados de revoluciones, y ya por la noche, Los Derrumbes abrieron en La Vaca mostrando su tranquila pero segura evolución en esto del instro-rock, con un acerado y cuasiperfecto sonido surf, desgranaron clásicos y no tan clásicos de la música instrumental o del pop en general, como France Gall.   

Pero detengámonos ahora en lo que fue sin duda el momento culminante del festival, y que por si sólo definió perfectamente el espíritu de este evento. Nos referimos al concierto de Los Chicos, banda ya sobradamente conocida, fanáticos del rock and roll más sucio y rancio, cuyos conciertos son siempre una fiesta en la que prima la comunión con el enfervorizado público… pero es que lo de su  concierto en el Freakland fue incluso más allá, logrando que una buena cantidad de público se subiese a bailar con ellos al escenario, recibiendo la visita de un tarado disfrazado de Gusiluz, trasegando sin parar botellas de vino tinto que compartían con el público… créanme, de verdad, que fue un momento que todos los presentes recordaremos en nuestras vidas como sinónimo de lo que debe ser realmente un concierto de rock and roll. Sin comerlo ni beberlo (bueno, beberlo sí), de repente nos vimos arrastrados por un demoledor tsunami de infeccioso rythm&blues y rock&roll… uno de esos momentos en los que todo cuadra.Irrepetible.   

Con tan alto listón Pat Todd y su banda tenían la dura misión de cerrar el festival en lo que a conciertos se refiere, y créanme que cumplieron, con esa base rockandrolera y un poco raunchy que siempre caracterizó a los Lazy Cowgirls (que por otra parte siempre fue una de las bandas más, digamos finas de la escudería Crypt), pero con un sonido impecable, excelente voz y perfecta ejecución, incluyendo un emotivo baile con una improvisada go-go… que noche, amigos, de las iguanas, que diría Flowers.   

Pero como todo el mundo sabe no se puedo circunscribir exclusivamente una fiesta de tres días como es el Freakland exclusivamente a los conciertos, en los que también hay que encuadrar a ese indescriptible y bizarro personaje llamado Fela Borbone, miembro de Los Borbones y de sus anteriores encarnaciones (Ulan Bator Trío, Royal Canin…), y uno de esos tipos de los que sin duda hay que decir que usa un “lenguaje propio”… aparte de eso se entregó una vez más la Copa Freak, recayendo este año en Iván, uno de los muchachos que se encuentra al frente de la tienda Chopper Monster y del que doy fe que no se perdió ni un concierto en primera fila… y por supuesto, tres buenas noches de música hasta altas horas, hasta que casi frisaba la mañana y uno se despedía acongojado entre abrazos y camaradería pensando cuando volveríamos a vivir momentos tan mágicos como los de este pasado festival. ¡Larga vida al Freakland!

 

 

Más fotos del Freakland en la web de Dena Flows: http://www.denaflows.com/

Autor: Pepe Kubrick

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