Conciertos

 

29-08-2012

Felipop 2012. Limodre, A Coruña


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Felicia. Lugar de peregrinaje desde hace década y media para los fanáticos del pop más bucólico y quintaesencial. El pequeño festival gallego mantiene unas inquebrantables señas de identidad que lo hacen un acontecimiento único a lo largo y ancho de la península, es por ello por lo que ha adquirido una constancia con la que se ha asegurado un buen número de fieles que repiten año tras año su presencia en la hermosa y tranquila villa de Limodre. Sin grandes presupuestos y con apenas repercusión mediática, el feliciano de pro sabe que cada Agosto ha de volver a llevar a cabo su ritual de reencuentro con la pureza melódica en su máxima expresión.

 

De modo que quien esto suscribe acudió un año más a la irresistible llamada de Felicia durante el fin de semana del 10 y 11 de Agosto. Vaya por delante que quien pueda disfrutar de un Felipop “completo”, esto es, del Jueves al Domingo, con las actuaciones en Casa Ardá, no debería pensárselo dos veces.    

 

Arribamos al festival bajo los cristalinos acordes surferos de los Kanaloas, banda coruñesa que demostró que en Felicia también hay lugar para músicas más bullangueras. Surf y frat instrumental para hacer bailar a la audiencia. No son originales ni buscan serlo, pero que me aspen si este tipo de bandas no siguen siendo absolutamente imprescindibles para alegrar nuestras vidas. Un generoso soplo de aire fresco con el que sacudirnos la pegajosa solana que nos había recibido al llegar. No me resultaron tan estimulantes a continuación los valencianos Star Trip, si bien resultaban formalmente impecables en la ejecución de su pop, el abuso de los medios tiempos les llegaba a hacer parecer por momentos unos trasuntos de Cooper sin el punch compositivo de los leoneses. Supongo que sus canciones merecen ser más escuchadas para acabar llegando a este humilde receptor, y si conociera los temas quizás les hubiera visto (y disfrutado) con otros ojos. Los Zodiacs, la banda de Getxo afincada en Madrid liderada por Ignacio Garbayo, repetían presencia en el Felipop tras su paso en el 2009, aunque su cambio en tan sólo tres años ha sido tal que pudieran parecer una banda nueva. Si ya en aquella ocasión poco quedaba de sus lejanos comienzos de principios del siglo XXI, cuando eran una descarada y anfetamínica banda de power-pop, su apuesta actual ha hecho desaparecer de un plumazo cualquier atisbo de rabia y furia y abrazan la mansedumbre de las composiciones más plácidas. Personalmente me gustaban más cuando intentaban ser unos Real Kids patrios, aunque de eso ya hace mucho. Para cerrar la velada, un auténtico plato fuerte, también repetidor de las tablas felicianas, como José María Granados al frente de unos en cierta manera renovados Mamá. Sus canciones son historia viva del pop nacional, el músico no ha perdido un ápice ni de presencia escénica ni de carisma a la hora de interpretar o componer sus temas, y la banda actual suena compacta como una roca. Creo que con eso está dicho todo y se pueden hacer una idea de que, como hacía tres años, llenaron la noche de Felicia de un fulgor irresistible. 

 

Nos bebimos consecuentemente la velada nocturna, hasta que prácticamente nos invitaron a retirarnos casi a la mañana pues había que preparar la tradicional Sesión Vermouth, en esta ocasión dedicada a homenajear a un histórico ya del pop gallego y nacional como Magín Blanco, compositor compulsivo que agitó el underground orensano en los 80 y 90 al frente de La Rosa y sigue disparando andanadas desde su personal y solipsista trinchera. Acaba de publicarse un CD tributo con participaciones de gente como Xoel López, Los Huéspedes Felices, Happy Losers, Burgas Beat, Los Impotribles (Paco Poza y José Lanot uniendo sus fuerzas), etc, y el mediodía del sábado sirvió para ver desfilar por el pequeño escenario de A Hortiña a los citados Burgas Beat, Roger de Flor, o el gran Nick Garrie, acompañando al bueno de Magín recordando su ya extensa colección de canciones. 

 

La noche del sábado nos iba a deparar emociones fuertes con cuatro cañonazos de bandas, empezando por los ferrolanos Bang 74, otra de esas bandas de las que había escuchado hablar maravillas pero no tenía el gusto de haber presenciado su buen hacer hasta el momento. Con miembros curtidos en aventuras anteriores (Flanelon Crash, Studebakers…), el power trio galaico son un contundente combo capaz de elaborar temas con quilates melódicos envueltos en un acerado sonido granítico. Esa mezcla entre power-pop y high energy como les han definido en alguna ocasión les va al pelo, pero sobre todo hay que destacar que hay un trabajo compositivo muy notable y huyen del estereotipo a la hora de fabricar temas en el que suelen caer muchas bandas del género. Estereotipo que también fueron capaces de romper en su momento Suzy y Los Quattro, siguientes en salir a escena, que alcanzaron la madurez definitiva con su “Hank” el pasado año. Son otros “repetidores” en Felicia (y en el caso de Jonathan Vidal habría que remontarse a la noche de los tiempos para recordar sus primeras apariciones por Limodre) y una apuesta segura sobre las tablas comandados por una cada vez más salvaje Suzy Chain. Tras estos dos pepinazos con los que se abrió la noche, llegamos a uno de los momentos más esperados, la segunda actuación hasta el momento de los quintaesenciales Peralta. Ya glosamos las excelencias de esta nueva banda tras su primer concierto (en el pasado Freakland de Ponferrada), por lo que no vamos a repetir todo lo escrito sobre el talento de sus miembros y su aparición como la auténtica “superbanda” nacional en estos momentos, sólo decir que si ya en la intimista Sala Tararí de la capital berciana dejaron al grueso del público boquiabierto, sobre las tablas de Felicia agotaron los adjetivos. Asusta pensar hasta donde pueden llegar cuando tengan la maquinaria conjunta aún más engrasada y desaten toda la creatividad compositora que encierran dentro de sí. Y por último cerrando la noche otra de esas apisonadoras de power-punk-pop desde Noruega, los ya clásicos Yum-Yums. Lejano parece ya el día, hace unos quince años, cuando los fanáticos de estos sonidos nos poníamos sobre la pista los unos a los otros gracias a la más antigua de las redes sociales (el boca a oreja) de uno de esos pildorazos que sólo podían ser paridos desde Screaming Apple, el bestial debut que supuso “Sweet as candy”. 15 años después y con continuas visitas a nuestro país, son una de las bandas más queridas por estos lares, garantes de una buena fiesta y artífices de celebraciones de excitación masiva. Un acierto para el cierre de la jornada en su apartado escénico. 

 

Como no podía ser de otro modo, volvimos a celebrar la noche hasta que se confundió con el día, y abandonamos Felicia con la pena de no poder ver al felizmente recuperado Nick Garrie, quien actuaba aquel domingo, pero con el gozo asegurado y las pilas cargadas para un largo tiempo. El Felipop sigue siendo un genuino acto de fe, de los más puros que existen, algo similar a ser seguidor de los Detroit Pistons a día de hoy. Otros ganarán bastante más, pero dentro de ellos encierran mucho menos.   

 

Fotografía: Teenarama 

Autor: Pepe Kubrick

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