Entrevistas

 

17-01-2011

Elliott Murphy, morir con las botas puestas


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El incansable Elliott Murphy está de vuelta entre nosotros. Con sus habituales conciertos, extensos y llenos de entrega y con un nuevo disco que es como un nuevo comienzo para él y que por eso titula “Elliott Murphy” (Last Call / Karonte). Un disco producido por su hijo de 20 años Gaspard Murphy (que también aporta su guitarra y arreglos de cuerda y viento) y en el que le vuelven a acompañar los Normandy All Stars con su inseparable de las dos últimas décadas, Olivier Durand. La guinda la ponen unos cálidos coros, entre los que destaca Lisa Powell, que ha hecho lo propio con Bruce Springsteen, y sobre todo, el genial teclista y acordeonista Kenny Margolis (Willy DeVille, Cracker). También dejan su huella y serán clásicos en su repertorio nuevos temas como “Poise ‘N grace”, “Rain, rain, rain” o un definitorio y valiente “Rock ‘N Roll ‘N Rock ‘N Roll”. Esto fue lo que nos contó sobre el nuevo trabajo y algunas sorpresas más el dandy neoyorquino-parisino. 

Llevas ya cerca de 25 años en Francia y 40 desde que comenzaste. ¿Qué motivaciones y background tienes hoy en día para crear tus canciones? ¿Te sientes ya más un artista europeo que americano o al inspirarte por músicos americanos (como Bruce Springsteen o Elvis Presley que aparecen citados en las letras de “Poise ‘N grace” y “Rock ‘N Roll ‘N Rock ‘N Roll” respectivamente) y películas como “Cowboy de Medianoche”, “Al Este del Edén” o “Los hijos de Katy Elder”, el lugar de residencia no determina tus historias y tu sonido? 

Crecí durante la era dorada del rock’n’roll y aún recuerdo a Elvis Presley actuando por televisión, escuchar los primeros discos de Bob Dylan y la llegada de los Beatles a Estados Unidos, por lo que mis raíces musicales se establecieron firmemente a una edad muy temprana. Es cierto que probablemente sea el artista americano de rock’n’roll que ha vivido más tiempo en Europa pero me encanta la música que he descubierto aquí, como Jacques Brel o Django Reinhardt, y por supuesto, la pasión del flamenco. Pero lo más importante de todo es que siempre he vivido en ‘Murphyland’ y de allí han surgido todas mis historias.  

Tiene que ser todo un orgullo para ti que tu hijo Gaspard sea tu (eficiente) productor. Además ha dotado al sonido del nuevo disco una especie de aureola de actualidad. ¿Satisfecho con los resultados en cuanto al sonido? 

Gaspard ha hecho una labor maravillosa en este disco y trabajó de forma muy independiente con respecto a mí. Ni siquiera estuve presente cuando se grabaron los teclados. Él escucha todo tipo de música, desde los Rolling Stones a Nine Inch Nails y toca todo lo que le echen a la guitarra. Quería que me produjera el disco desde la perspectiva de un oído de 20 años y ése ha sido exactamente el resultado, fresco y con un sonido nuevo.  

Tu escudero de lujo, Olivier Durand y los Normandy All Stars son todo un lujo para cualquiera. No obstante, la participación de nuevo de Kenny Margolis (me encanta su órgano en “Rock ‘N Roll ‘N Rock ‘N Roll” y los preciosos fraseos de piano de “Gone, gone, gone”, por ejemplo) da un plus mayor aún de calidad. ¿Cómo ha sido de nuevo trabajar con él? ¿Te cobra mucho (risas) o está en juego el tema de la amistad? 

Lo más caro que tiene Kenny es su increíble colección de zapatos, a la cual contribuyo orgullosamente cada vez que puedo. La primera vez que Kenny me vio tocar fue en su universidad, en New Jersey en 1974, y siempre me ha seguido desde entonces. Colaboró con Willie Deville durante muchos años y fue una sugerencia de Olivier el que trabajásemos juntos. Por supuesto es un amigo muy querido, aunque apenas sonría en el escenario...  

Mucha gente te sigue uniendo a Bruce desde el principio de tu carrera. Quizás también por la amistad y las colaboraciones varias en forma de directos y discos. ¿Eres consciente de qué ahora les darás más carnaza con los espléndidos coros de su colaboradora Lisa Lowell y con la cita explícita que haces de él y de su “Nebraska” en “Poise ‘N grace”? 

¡¡Me encanta dar que hablar!!Todo lo que he hecho con o sobre Bruce ha salido del corazón. Es un amigo maravilloso del que aprendo muchísimo cada vez que le veo tocar. Conocí a Lisa cuando cantaba con Garland Jeffries. ¿Y qué mejor forma de terminar una canción que con Johnny 99 conduciéndonos hacia la noche de New Jersey?  

Por cierto que algún fan acérrimo del Boss, como mi amigo Manolo Del Moral, al que además conoces de alguno de tus conciertos, no me perdonaría si no te preguntara si es “Nebraska” tu trabajo favorito del de New Jersey. 

‘Nebraska’ quizás sea mi disco favorito de Bruce Springsteen porque pienso que es su mejor trabajo literario, donde es fácil imaginar y dar vida a todos los personajes de sus canciones como si de una colección de relatos cortos se tratase. Además su voz es increíble en ‘Nebraska’ – es como si fuera un predicador rockabilly. Bruce sabe tocar muchos estilos de música igual de bien, desde folk hasta R’n’B – es como si la música fuera lo que corre por sus venas. Pero mi canción favorita sin duda es ‘Downbound Train’, me encanta la letra, especialmente lo de que trabaja en un túnel de lavado de coches y siempre está lloviendo... un puro genio!  

A lo largo de tres décadas te he visto en más de 20 ocasiones en directo con todo tipo de formatos y en muy diferentes escenarios. Siempre has conseguido captar mi atención (y la de todo el público) en las 2 a 3 horas que suelen durar tus shows y, lo más interesante, cada vez ha sido diferente. ¿Cómo se logra mantener esa ilusión, esa intensidad y esa capacidad de sorpresa a lo largo de tanto tiempo? 

Mi energía proviene del público y siempre que me subo a un escenario se produce una especie de milagro entre los dos. No lo sé explicar muy bien y tampoco sé si quiero hacerlo. Mis fans son mi mayor tesoro después de mi familia. Siento que tengo la responsabilidad de darles lo mejor y cuando veo, noche tras noches, algunas mismas caras entre el público, eso me da aún más fuerzas para hacerlo mejor e incluso cambio el repertorio y los arreglos de las canciones in situ. Una de las razones por las que me gusta hacer tantos shows cada año es quizás porque, de esta manera, me mantengo en el río de la música, el ‘green river’ (río verde) de mi vida...  

¿Es tu vida, así como la de Bob Dylan, el escenario? ¿Piensas morir “con las botas puestas”? 

¿Sabes? Cuando era joven y un loco romántico, admiraba a estrellas de rock como Jimi Hendrix, Jim Morrison o Janis Joplin, que murieron muy jóvenes, pero ahora suelo fijarme en ‘bluesmen’ como BB King, de quienes me llega, además de inspiración, mis ganas de seguir por mucho más tiempo encima de un escenario. No veo ninguna razón para retirarme mientras tenga voz para cantar y manos para tocar la guitarra. ¿Qué otra cosa podría hacer?  

De hecho tu trabajo anterior fue otro nuevo disco en directo (incluyendo DVD) como “Alive In Paris” (Last Call / Karonte). ¿Un directo muy especial para ti, no es así? 

‘Alive in Paris’ fue muy especial porque aquel concierto fue la quintaesencia parisina. Al concierto le siguió una exposición sobre mi carrera llamada ‘La última estrella del rock’ que atrajo a miles de visitantes y me hizo sentir como si tocara en casa. Cuando salí al escenario y el público se puso en pié aplaudiendo en aquella increíble Salle de Fêtes del Hotel de Ville me puse a llorar. Me sentí realmente en casa. ¿Y sabes? Los expatriados somos gente que nos sentimos más en casa cuanto más lejos estamos de ella...  

Observando el río Nervión, que pasa por mi pueblo y por Bilbao, compusiste “Green river”, una de tus mejores canciones en los últimos 15 años. Tocando en el Palacio Euskalduna podías asomarte y verlo. Este año pasas a tocar en la Sala BBK en Bilbao. ¿Guardas algún recuerdo especial del Euskalduna o de tus visitas al Guggenheim? ¿Echarás de menos su sonoridad y elegancia? 

No me acuerdo de cuántas veces he tocado en Euskalduna, quizás unas 10 veces o más, y cada una de ellas fue muy especial. Empecé solo y luego se me  unió Olivier Durand, incluso una vez toqué con banda y otra con Kenny Margolis como trío. Bilbao es una ciudad muy de rock’n’roll, como Liverpool, y tener el mar al lado le da cierto aire de ciudad en constante viaje. Voy a echar de menos el Palacio Euskalduna pero, ¿sabes? empecé esta serie de conciertos tocando en iglesias y ahora lo hago en un lugar con nombre de banco... los tiempos están cambiando... como dice el señor Dylan.  

Elvis, el Rey, está presente en la más emotiva de tus canciones para mí (“On Elvis Presley’s birthday” de “12” todavía me pone la piel de gallina cada vez que la oigo). Ahora vuelve a aparecer en la letra de “Rock ‘N Roll ‘N Rock ‘N Roll”, otro tema que se convertirá en uno de tus clásicos. ¿Qué significó y significa Elvis para ti? 

Antes de Elvis no había nada, tan simple como eso. Él fue la explosión posnuclear del rock’n’roll encarnada en el cuerpo de un chico sureño, guaperas y tímido. Mi abuelo era de la misma ciudad que Elvis, Tupelo -Mississippi, y eso siempre me ha hecho sentir una conexión especial con él, con quien también me siento de alguna forma en deuda por no seguir manteniendo vivo su nombre en mis canciones.  

Siguiendo con tus especiales letras tenemos que decir que siempre han estado llenas de imágenes. Músicos, literatos, pintores, cineastas, personajes históricos y artistas en general. Siempre han sido uno de tus destacados puntos fuertes, aunque haya entendidos que digan que esas letras tan “literarias” y menos “populares” te han impedido llegar a un público mayor en tu país. ¿Qué opinas sobre este comentario? 

Bueno, los críticos a veces usan unas teorías muy complicadas para explicar verdades muy simples. Cuando salió ‘Aquashow’, mi primer álbum, yo me sentía completamente formado como compositor y cantante, tal vez incluso como guitarrista, pero sin duda no como intérprete. Eso me ha llevado muchos años de aprendizaje. Interpretar es lo que verdaderamente hace que consigas una relación prolongada con el público. Cuando finalmente me he sentido maduro como intérprete ya estaba grabando con compañías independientes y me fue difícil conseguir una mega promoción como las que hacen las multinacionales. Pero no me arrepiento de nada porque sigo pensando que lo mejor está aún por llegar y que ‘Elliott Murphy’ es mi mejor disco.  

Por cierto que el libro “The Unfinished Complete Lyrics of Elliott Murphy” (Editorial Lenoir) es una preciosidad y las comprende todas hasta tu anterior trabajo de estudio. Además con la traducción del entendido y experto Alberto Manzano (toda una autoridad también en Leonard Cohen). ¿Qué sentimientos te despierta un libro así, tan cuidado y completo? 

‘The unfinished complete lyrics of Elliott Murphy’ surgió de la dedicación de Alberto Manzano, quien, por cierto, es un gran poeta también. Fue muy gratificante ver todas mis canciones juntas de esa manera, con algunas fotos raras y demás; trabajamos muy duro durante bastante tiempo para que todo quedara perfecto. Ahora tenemos que pensar en el próximo libro...  

En tu nuevo disco las guitarras suenan de miedo en “Counterclockwise” o en la frenética “Rain, rain, rain” que se convertirá en otro clásico de tus directos. ¿Una buena canción sigue siendo aquella que se puede sustentar sólo con una (o dos) guitarra y una voz? ¿También ayudará, como en tu caso, una buena historia detrás? 

Mi teoría es que quiero pensar a la vez que menear el esqueleto, así que se necesitan ambas cosas. Pero hay muy buenas canciones con letras mediocres y grandes letras cabalgando sobre pobres melodías. Pero cuando ambas cosas se dan juntas es mágico. Es por eso que canciones como ‘Satisfaction’ siempre serán un clásico. Hace falta que la música le de alas a la letra por eso pongo especial énfasis tanto en la música como en las palabras. Ambas funcionan juntas, es como lo masculino y lo femenino, aunque no sabría decir exactamente cuál es cuál.  

¿El tema “Rock ‘N Roll…” tiene algo que ver con el espíritu del “So you want to be a Rock ‘n’ Roll star?” de The Byrds (o de la magnífica versión de Patti Smith)? ¿Es el r’n’r la música clásica del siglo XX y lo será del futuro? 

Sí, el rock’n’roll es definitivamente la música clásica de nuestro tiempo y se irá apreciando mucho más a medida que pase el tiempo. Me encanta esa canción de The Byrds pero “Rock ‘n roll ‘n rock ‘ roll” es más una celebración de la vida que el rock’n’roll me ha dado a mí. Cuando era joven pensaba que era diferente porque tenía muchísima energía pero verdaderamente no supe qué hacer con ella hasta que encontré una guitarra y un micrófono. ¡Y eso me salvó la vida!  

Me ha encantado también el aire góspel en los coros al estilo de Bob Dylan de “Take that devil out of me”. A mis oídos han llegado repetidos rumores de qué puedes estar pensando en un disco con tan solo versiones del maestro. Con las que he oído en tus repetidas giras a lo largo de los años creo sinceramente que merecería la pena y que te quedaría mejor que el de Brian Ferry (que no está nada mal). ¿Hay algo de cierto en esta idea? 

Siempre he pensado en hacer un disco de versiones y podría fácilmente hacer uno de Dylan, o de Bruce, o incluso de Joni Mitchell. Tengo algo entre manos pero aún no puedo desvelar nada. A propósito, creo que ‘Avalon’ de Brian Ferry, cuando estaba con Roxy Music, es uno de los grandes álbumes clásicos de todos los tiempos.  

De hecho un punto muy especial de tus actuaciones han sido siempre tus peculiares y variadas versiones (quizás muy a pesar de los seguidores más acérrimos de ti como autor). ¿Alguna sorpresa especial en este sentido para los nuevos conciertos de presentación de “Elliott Murphy” entre nosotros? 

Siempre hay sorpresas en mis conciertos y este año no iba a ser menos. ¡Incluso soy capaz de sorprenderme a mí mismo!  

De nuevo cierras este disco con uno de tus característicos narrativos y extensos temas como el logrado “Train kept a rolling”. Explícanos un poco sobre qué trata y dínos hasta cuándo seguirá rodando tu tren. 

‘Train kept a rolling’ es una canción para soñar y bastante autobiográfica. Grabamos la música muy rápido y luego me puse a trabajar duro en el texto, quizás combinando palabras de diferentes estrofas. Tuve un sueño estando en Bar-Le-Duc, lugar donde fueron trasladados los pilotos americanos que volaban para la aviación francesa en la primera guerra mundial. Luego vi una película que trataba de ese mismo tema y eso me hizo ponerme a escribir y escribir. Escribí muchos más textos que finalmente no consiguieron entrar en ninguna canción, así que el próximo disco igual debería llamarse “Train kept a rolling... and didn’t stop” (el tren siguió su camino... y nunca se detuvo). 

Sabio como siempre y con las precisas palabras nos ha hecho un repaso a su trayectoria y nos ha defendido su nuevo “Elliott Murphy”, como lo que es, uno de sus mejores trabajos en muchos años. Ahora toca disfrutarlo junto a su ingente batería de clásicos en sus próximos conciertos de enero de los que te puedes informar en www.pserrano.com y en www.karonte.com. Allí estaremos para ser testigos de sus grandes celebraciones aunque le quedan muchos miles de conciertos sobre los escenarios si quiere llegar a la edad de B.B.King como es su deseo actual. ¡Ya no quiere eso de morir joven y dejar un bonito cadáver!

Autor: Txema Mañeru

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