Conciertos

 

26-03-2013

Edwyn Collins. Teatro de las Esquinas, Zaragoza


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Edwyn Collins es un claro ejemplo de superación personal. Tras sufrir serios problemas de salud que le han llevado a una parálisis parcial de su cuerpo, el escocés sigue al pie del cañón, publicando discos y dando actuaciones en directo. Concierto emotivo serían las palabras que definirían lo vivido y no es para menos, ver salir a Collins apoyado en su bastón y contagiarnos con su buen humor, son experiencias que marcan a uno. Previamente, su guitarrista y teclista Carwyn Ellis ofreció un set en solitario con canciones que nos acercaban al country-folk de reminiscencias americanas. La banda de acompañamiento se completaba con James Walbourne, guitarrista en The Pretenders. Todavía sin su nuevo disco Understated en la calle, pudimos escuchar varias canciones suyas aunque el repertorio se inició mirando a su etapa con Orange Juice, “Falling and Laughing”, “Blue Boy” o “Rip It Up” fueron bien recibidas por un público nostálgico de la nueva-ola. Echó mano de varios temas de Losing Sleep como “It Dawns On Me”, “What is my Role?” o el mismo que da título, aunque se notó la falta de esos vientos que confieren un carácter northern soul al disco. Y así hasta llegar al momento culmen con “A Girl Like You”. Hay imágenes que nunca borrarás de tu cabeza, y ésta es una de ellas con Collins levantado de su silla y contoneándose al ritmo de la música, todo lo que su cuerpo le permitía. Inolvidable. Tras esto, tiempo de bises y un vibrante final con “Don’t Shilly Shally”. Me siento afortunado de haber sido testigo de este encuentro y espero, y deseo que continúe por muchos años demostrando lo gran compositor que es. 

 

Edwyn Collins. La 2 de Apolo. Barcelona.

Es sorprendente la capacidad que tiene el ser humano para recuperarse, hay verdaderos ejemplos de supervivencia y Edwyn Collins es uno de ellos. Un ejemplo lleno de amor y música, ambos consiguieron que Collins sobreviviera a dos hemorragias cerebrales en 2005 que le dejaron secuelas como una afasia que afortunadamente va superando y una hemiplejia en la parte derecha del cuerpo con la que tendrá que vivir el resto de su vida. Aquel fatídico día murió un Collins para nacer de nuevo, diferente pero más vivo que nunca. Fue un proceso muy duro y largo en el que su mujer Grace Maxwell le acompañó y en el que el músico volvió a renacer gracias a su apoyo incondicional, su amor y la música que le estaba esperando. Tuvo que ser terrible entre todo esto además sumarle, que estuvo un año entero en el que ni siquiera podía escuchar música, su cerebro era incapaz de unir las notas en algo coherente. Algo impensable para un músico. Doloroso, hiriente, desgarrador. La recuperación es lenta pero sin pausa y a base de una fuerza de voluntad sin límites, sigue componiendo y cantando encima de los escenarios. Y lo que es más importante aún, sigue haciéndolo siempre con una sonrisa. Tenemos suerte de poder disfrutarlo, esta vez presentando su nuevo trabajo, tras Losing Sleep, titulado Understated.

Antes tuvimos la ocasión de escuchar a Colorama, grupo del multiinstrumentista Carwyn Ellis que es miembro de la banda que acompaña a Collins. Un one-man band que sorprendió con el teclado y la guitarra por su folk psicodélico, totalmente fresco. Uno de esos músicos expertos, que consiguen hacer música inspiradora pero que al mismo tiempo es capaz de  hacerte bailar y que además consiguió ponernos a tono para lo que nos esperaba. Junto a Ellis, la banda de Collins se presentaba en formato trío, con el también excelente guitarrista James Walbourne, otro portento que ha trabajado con Pretenders, Son Volt o Pernice Brothers, entre otros. La complicidad entre los tres músicos era evidente, las miradas y las sonrisas así lo mostraban. Ambos subieron al escenario junto a Collins, que avanzaba sonriendo y cojeando ayudado por su inseparable bastón. Se acercó a la silla, se sentó, saludó y empezó uno de esos conciertos que recuerdas para siempre.

Es inevitable pensar en el sufrimiento que Edwyn Collins debió pasar pero por encima de eso, en la energía y la fuerza que tiene superarse día a día y seguir haciendo lo que más le gusta, cantar sobre un escenario. No hay mejor manera de empezar un concierto suyo que con una canción como “Falling and Laughing”, casi un himno a la visión de la vida que Collins tiene ahora. Estamos aquí y ahora, vivamos al 100%. “Make me feel again” parecía ideal y le siguió en un set list cuidado con mimo entre canciones de Collins y de Orange Juice, canciones que ahora suenan a canto a la vida. A esa vida a la que Collins se aferra y no deja escapar. Mientras sonaba la música, el cantante seguía el ritmo con su mano izquierda, dándose golpes acompasados en la rodilla. Sintiendo la música en cada nota. Tuvimos suerte, también nos deleitó con algunos temas de Orange Juice como “Consolation Prize”, “Blue Boy” o un “Rip it up” que el público coreó extasiado. Del nuevo disco sonaron “Dilemma”, “31 Years” o “Down in the Line” así como el propio “Undestated”. La conocida “A girl like you” despidió el concierto, momento en el que Collins aseguró que necesitaba cantarla de pie, paró un momento antes de recuperar su bastón, y esta vez si, cantamos sin parar, él y nosotros, él esta vez acompañado de su bastón, marcando el ritmo. Tras retirarse lentamente, casi como bailando, volvieron a salir para regalarnos dos bises, “Low Expectations” y “Don't Shilly Shally” que nos brindó la ocasión de despedir a Collins bailando. Y de marcharte con esa sensación de irte a casa feliz, de escuchar un muy buen concierto que no sólo te transmite buena música y buenas vibraciones sino la energía de saber que se pueden superar las experiencias más terribles con fuerza, amor y pasión por lo que uno hace. Siendo, al fin y al cabo, fiel a ti mismo, como hace cada día Edwyn Collins.

 

Anabel Vélez

Fotografía: Ramona Lowlands 

 

 

Autor: Rubén Vela (Zaragoza) / Anabel Vélez (Barcelona)

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