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09-02-2009
Doctor Explosión, chupa aquí
Es saludable la cabezonería del señor Jorge Muñoz-Cobo, 18 años después de fundar Doctor Explosión, en seguir manteniendo engrasada a la mejor banda española de garage-punk de la historia y continuar predicando las santas enseñanzas de los rythm and blusers más salvajes de los 50 y 60, sus fans estamos de enhorabuena con el regreso discográfico de los Explosión, absolutamente por la puerta grande.
Desgraciadamente, y después del éxito que tuvo la banda a finales de los 90, dentro de todo el boom Subterfuge, soy consciente de que los Explosión apenas interesarán a esos aficionados de poco compromiso, que una vez que llegan a una determinada edad, por cosas inexplicables de la vida, dejan de comprar discos, y no digamos ya acercarse a las primeras filas de un concierto de rock and roll. Es por eso que es justo y necesario detenerse en este nuevo trabajo de los gamberros asturianos, porque, créame todo aquel que alguna vez fue fan de esta banda, este disco les situa nuevamente en la onda de "El loco mundo de los jóvenes" (es decir, en su mejor onda), una onda que fueron abandonando poco a poco por las propias inquietudes de Jorge, fanático no sólo del garage/r&b, si no también del power pop y el punk, los cambios de formación en la banda, y el hecho de dejar de trabajar con Liam Watson, el técnico ideal para una banda de estas características.
Olvídense por lo tanto de los Explosión de los dos últimos elepes, "¡¡Chupa aquí!!" es una vuelta a los origenes, un disco donde no hay power-pop ni punk, pero si mucho garage beat melódico, e incluso unas saludables dosis de folk-rock, y, a pesar del título y de la cazurrona foto de la portada, es un disco muy serio para tratarse de Doctor Explosión... ni versiones descacharrantes, ni mongolismo. Sin duda alguna el hecho de poder grabar en su propio estudio, tener el control de la situación, y la conexión con Mike Mariconda (otro entusiasta fanático de los sonidos sesentistas), ha propiciado que hayan facturado un trabajo tan purista y tan bien elaborado.
Continuan ofreciendo salvajes andanadas de garage-punk (las tres primeras canciones del disco, que duran seis minutos entre las tres, son tres pepinazos muy serios), pero al llegar a la cuarta ya nos encontramos una brillante y límpida lectura del "She don't care about time" de los Byrds, que nos anticipa por donde van a ir algunos de los tiros. Y es que realmente donde Jorge demuestra su destreza como autor de canciones es en los medios tiempos, y los que hay en este album son una auténtica maravilla, el más garagero "Worries", la folkie y lovinspoonfuliana "Sorry", o la gema pop que supone "Fishing" (co-escrita con Pibli), son tres joyas por las que vale la pena la compra del disco, háganme caso. Sigue habiendo sitio para el bailoteo y despendole, como en "Honey honey" o "She broke my heart" (cuya autoría viene semifirmada por Ángel Kaplan), amparadas en poderosos riffs con cierto aire pop-art y freakbeat y una base rítmica impecable (no vamos a descubrir ahora las virtudes como instrumentistas de Kaplan o Pibli, porque cualquiera que les haya visto alguna vez en un escenario sabe de que estamos hablando). Recuperan un tema ya grabado hace años pero que no había sido editado, la adaptación al castellano del "Night of the phantom" de Larry & The Blue Notes, titulada "Chesterfield Childish Club", en honor a un festivo club que organizaba el propio Jorge junto a Ángel Bordini, en el tema que más recuerda a los Explosión de la época Toe Rag, y cierran el disco con otra versión que es una pequeña obra maestra de artesanía pop, el "Summer sun" de los suecos y olvidados Beathoveens, uno de esos tantos tesoros ocultos de la década de los 60 que el amigo Jorge se ha encargado de recuperar para nuestro disfrute, una de esas canciones que se te pega como una lapa en el cerebro hasta obsesionarte noche y día, una composición a la altura del mejor Brian Wilson, no exagero un ápice, pongánsela y luego me cuentan.
En definitiva un disco que transcurre entre el savajismo garagero propio de los Explosión, pero que también ofrece (y este es el mayor acierto del album) luminosos destellos, deslumbrantes armonías, limpios arpegios y coros, muchos coros.
Me juego mi colección de singles de los Stones a que este disco pasará a ser uno de los clásicos de la sesentofilia española, a la altura de, como no, el imprescindible "El loco mundo de los jóvenes", o sea que vayan haciéndose con su copia y evitarán en el futuro grandes y mayúsculos arrepentimientos.
Autor: Pepe Kubrick







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