Conciertos

 

08-11-2012

Devil Dogs. El Sol, Madrid


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La tan deseada reunión de la mítica banda neoyorquina de punk-r'n'r, que en los 90 incendió los tocadiscos de legiones de fans de todo esto en aquella (visto ahora) feliz década, tenía visos de convertirse en la gira del año, y bien puede haber tenido tal honor, ya que al tour no le ha faltado de nada, incluida la polémica, en muchos casos gratuita. Es totalmente comprensible y entendible la lógica decepción y tristeza porque el guitarra Andy G, miembro fundador y compositor de gran parte del canon devildogiano, no se haya querido sumar a la fiesta (no sólo eso, si no que ha exhibido una vesánica beligerancia en contra de la reunión, condicionando la opinión de muchos fans a base de un activo boicot por medio de las redes sociales), lo cual ha obligado a la banda a adquirir el pintoresco nombre de "Devil Dogs -G", además de no interpretar temas del citado Gortler, no vaya a liarse más aún la cosa. Lo que no me parece tan lógico para cualquier fan del r'n'r es unirse al torpedeo a Steve Baise, como si el bajista no tuviera derecho a sacar a pasear a los perros del demonio acompañado del productor de la banda y miembro ocasional Mike Mariconda, y del baterista más reconocible y recordado del combo, como es Mighty Joe Vincent (es decir, todos Devil Dogs de pleno derecho), para deleite de muchos fans sin prejuicios dispuestos a disfrutar de lo que tenían que ofrecer estos tres fieras juntos. 

Las críticas que nos llegaban de los conciertos anteriores a su visita a la capital, increíblemente, no eran muy esperanzadoras sobre lo que nos íbamos a encontrar. Y digo increíblemente porque los que asistimos a El Sol disfrutamos de un bolazo irreprochable y que difícilmente puede haber dejado descontento a ningún seguidor del combo de NY, una vez asimilada y conocida la ausencia de Andy G desde hace varios meses, al poco de anunciarse la gira. Recuerden que estamos hablando de la banda que facturó la banda sonora ideal para atracar una gasolinera empapado en tequila, no de dulces y suaves melodías que susurrar al oído a tu chica mientras tocas el piano a la luz de las velas. Y ahí, como un granítico puñetazo y no como una caricia, los perros siguen funcionado de manera infernal. Más de una hora sin apenas respiro (bajando el pistón únicamente en algún medio tiempo como "Laugh at me"), sin parrafadas ante el micrófono, repasando una discografía mucho más extensa de lo que parece si uno escarba en la infinidad de recopilaciones, discos tributos, spilts, y artefactos de todo tipo en los que participaron los neoyorquinos durante su época en activo (esos gozosos 90 en los que dabas una patada a una piedra y aparecía un honesto label de rock'n'roll), pero lógicamente basándose en sus trabajos más recordados por los fans ("Big Beef Bonanza!", "We three kings","Saturday night fever", o su primer LP homónimo repleto de covers), así fueron subiendo la temperatura de la sala con himnos de puño en alto como "Baby i'm a king", "Strip search", "I don't believe you","Chinatown" o "North shore bitch", así como sus conocidas e incendiarias lecturas de "Ball me out" (DMZ) o "Gonna make you mine" (Shadows of Knight), claro que si de incendios hablamos, los fuegos mayores acaecieron con unos bises en los que rindieron pleitesía a Ramones ("Babysitter"), Elvis Presley ("Burnin' love") o sus compañeros de escudería Crypt en su momento, los Mighty Caesars del Sumo Sacerdote del garage-punk Billy Childish ("Suck the dog"), una de las figuras más fundamentales para la banda de Nueva York (y ahí están también "Hosebag" o "Pussywhipped", interpretadas de igual manera el pasado sábado), rematando un bolo de auténtico punk-rock "old school" con la maquinaria perfectamente engrasada, destacando un Mariconda que sigue siendo de los mejores blandiendo el hacha cuando de esta música se trata.

Es posible que el mayor rodaje de la banda a estas alturas desde el comienzo de la gira, y la calidad de sonido que siempre ofrece la sala El Sol, haya propiciado que el concierto en Madrid superase sus bolos anteriores, aún así no puedo evitar pensar que se ha tratado con demasiada ligereza la reunión de estos tres tipos que siguen siendo músicos de contrastada solvencia y que en ningún momento han abandonado este negocio con otros proyectos. Lo que vimos sobre las tablas de la sala madrileña es historia viva del mejor y más crudo rock'n'roll que se ha facturado en las tres últimas décadas. Sólo eso debería bastar para considerarlo como uno de los conciertos del año. A quien siga pensando que a finales de 2012 este trío no tenía nada que ofrecer, lo único que puedo decirle es lo mismo que a quien desprecia la NBA actual porque cree que ya lo vio todo: él se lo pierde.  

Fotografía: Luismipop 

Autor: Pepe Kubrick

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