Conciertos

 

27-02-2015

Deke Dikerson & Los Straitjackets. El Sol, Madrid


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Nueva aventura musical de los incombustibles Straitjackets junto con el hiper-prolífico Deke Dikerson. La excusa para esta gira conjunta es un nuevo disco en el que Deke pone voz a temas instrumentales, tanto de los Straitjackets cómo de clásicos varios. En fin, que ver sobre un mismo escenario a semejante combinación es algo que no se puede dejar pasar.

El show se estructuró de la misma manera que pudimos ver a la banda con Big Sandy. Una primera parte instrumental donde los Straitjackets perfilan parte de su repertorio, como con ese “Gazburn” y una segunda parte con Deke Dikerson a las voces. Se hace muy raro ver a Deke sin su guitarra, pero como cantante  puro y duro está a la altura de su apodo: Mr. Entertainer. Su pose de crooner, su humor y su capacidad de llegar al público hace que estés dentro del concierto antes de que cante el primer estribillo. Deke se mete en la piel del luchador The Crusher mientras canta entre el público “Fury!”, le dan un aire de ska al archiconocido bolero de “Perfidia” y las pequeñas coreografías y tics escénicos se suceden sin parar. Puradiversión.

Otro segmento instrumental y vuelve Deke con su guitarra. Ver sobre un escenario a tres guitarristas del nivel de Eddie Angel, Greg Townson (algunos esperamos como agua de mayo el retorno de los Hi-Risers) y el propio Dikerson, es todo un lujo. Cada uno tiene su hueco, sus momentos para explayarse y sus momentos para respaldar a los compañeros. Hasta el entrañable Chris “Sugarballs” Sprague tiene el suyo con su batería. Un show dinámico, natural e imaginativo, lleno de pequeños detalles muy disfrutables.

Suenan clásicos como “California Sun” o “Have love will travel” donde el concierto se pone serio de verdad y el respetable se desmelena a gusto. “Batman”, “Surfin’ bird”, “WollyBully” la fiesta es continua, con una versión de los Ramones en la que invitan a las chicas a balilar en el escenario, aunque algún tipo feo y peludo se coló. Fueron ciento veinte minutos de puro rock’n’roll y buenas vibraciones, con dos bises incluidos. Imprescindible poder vivir noches como esta. Gracias, amigos.

 

 

 

Autor: M. A. Velaza

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