Conciertos

 

18-03-2014

Damien Jurado. Sala Apolo, Barcelona


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Volvía de nuevo a nuestras tierras el de Seattle. Nos tiene muy bien acostumbrados a sus directos impecables y esta vez no iba a ser diferente. Para ir abriendo boca, un descubrimiento: Courtney Marey Andrews. La telonera con su guitarra y su impresionante voz, nos dejó boquiabiertos. Habrá que seguirle la pista. Jurado salió al escenario acompañado únicamente por su guitarra para dar uno de los mejores que ha dado por aquí, el mejor. Esta vez divertido y simpático, contó anécdotas varias y nos hizo reír, algo poco habitual en sus conciertos, donde la melancolía de sus canciones y de su inconfundible voz nos mecía en una red de sentimientos tristes y emocionantes. La emoción sigue, pero está claro que Jurado está en un momento dulce de su vida. Nos habló de lo mucho que le gusta tocar en todos esos sitios a donde el resto de músicos ni van, sobre todo de su relación con Galicia, del arte de colocar bien las sillas para un conciertos y de un sinfín de anécdotas más que salpicaron su actuación. Momentos divertidos en contrapunto con su excelente música. Fue uno de esos conciertos de ir derritiéndose en cada canción, haciendo repaso a su último disco Brothers and Sisters of the Eternal Sun pero también a algunos de sus clásicos como “Museum of Fligth” o un “Ohio” que le dedicó a una persona de la primera fila que aplaudió a los primeros acordes. Situándose delante de su silla como si de una serenata se tratase. Emocionante, sentido y exquisito. Su voz y sus canciones son de aquellas que te atrapan, que te traspasan y te hacen sentir. Y nosotros aquella noche sentimos, gracias a Damien Jurado. 

Fotografía: Ramona Lowland 

Autor: Anabel Vélez

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