Conciertos
01-08-2010
Contempopránea 2010. Alburquerque, Badajoz
La cita aconteció en Alburquerque, Badajoz, que no Nuevo México; pero bien habría podido suceder en la ciudad más grande del estado norteamericano. Cualquiera que haya podido escuchar la música de ARIZONA BABY comprenderá el por qué de estas palabras. Y es que este trío, natural de Valladolid, parecía un poco perdido en un festival de carácter pop: Contempopranea. Más tarde, la propia lógica del grupo me haría comprender el motivo de su intrusismo: “existen escasos festivales de rock estatales”. Toda una declaración de principios, y una reivindicación que debería ser escuchada. Pero entre tanto grupo pop e indie, su actuación en el festival no pasó, ni de lejos, desapercibida; y eso que la hora no acompañaba: 3:00 AM. Tras una buena actuación de MAGA, muy bien recibida por un público cuya mayoría había acudido a la cita para ver a los sevillanos, y también a SIDONIE, le tocaba el turno a estos “tíos peluos”; y acuño este término, no alegremente, sino porque tiene su explicación un poco más adelante. La expectación ya la tenían ganada: ARIZONA BABY es un grupo que está de moda y cuyo rock sureño recoge alabanzas desde su tierra origen, EEUU. Lo que faltaba por comprobar es la conexión que tendrían con los asistentes. Los inicios no fueron tan buenos como les habría gustado a la banda ya que, al no haber realizado las pruebas de sonido durante la jornada, tuvieron que realizar alguna previa, con afinaciones que se prolongarían a lo largo del bolo. A pesar de ello, las dudas y temores se despejarían casi de inmediato. Primeros acordes, una batería que entró con contundencia y Javi rompiendo con esa voz áspera que le caracteriza. ¡Y ya está! Ya teníamos sobre el escenario a los ZZ TOP vallisoletanos. Su rock crudo y directo, ofrecido bajo formación clásica de guitarra-bajo-batería, entró con la fuerza de una locomotora a vapor, por emplear un símil “western”… Los presentes comenzaron a botar, a corear e incluso a piropear a los artistas. El cantante y líder de la formación, Javi, ante tal acogida se pasó el directo jaleando al público; bueno, eso, y enjuagando su boca con tinto de verano de vez en cuando. Pero es que el calor extremeño en julio es casi insufrible, y si a esto añadimos que aquella noche sonaron temas como “Shiralee”, “The Truth”, “A Tale Of The West” o “Dirge” no es difícil adivinar que el termómetro alcanzó temperaturas extremas. ARIZONA BABY fueron lo mejor de la noche con diferencia: un soplo de rock en un festival que apuesta por sonidos más refinados, o también más ligeros. Lástima que no ofrecieran un bis que, sin duda alguna, habría sido la nota que redondeara la actuación. Pero ya se sabe, el formato de los directos ha de acomodarse a los horarios programados. A pesar de ello, nosotros nos quedamos con un más que buen sabor de boca, y con los gritos en la retina de nuestros oídos de unos seguidores que, en plan afición deportiva, no dejaron de corear: “¡Estos peluos, son cojonuos!”.

Tras 17 años de la publicación de su último disco, THE PRIMITIVES han decidido reunirse para volver a tocar en directo. Tal vez se deba a que el indie, más que pasar de moda, crece entre las nuevas generaciones, o a una estrategia económica y comercial, o simplemente es que echaban de menos tiempos mejores. Sea como fuere, la formación de Coventry vuelve a pisar los escenarios desde hace unos meses y, para suerte de los que allí estuvimos, el del festival celebrado en Alburquerque fue uno de ellos. Sin necesidad de banalizar o de exagerar la euforia, más aun cuando a THE PRIMITIVES los he seguido lo justo, se les ha de reconocer que están en plena forma. Los británicos salieron al escenario tras la actuación de SECOND; para ellos se había respetado un horario de lujo: las 23:00 horas. A pesar de que la gran asistencia de público estaba reservada para la última jornada, durante la actuación de THE PRIMITIVES se concentraría una afluencia importante. Tracy Tracy saltó al escenario ataviada con un modelo con ciertas reminiscencias a traje folclórico patrio, refinado por un diseñador de vanguardia, eso sí. Colores negro y rojo para un vestido cuyo detalle final era un enorme pañuelo vermellón en forma de rosa sobre el pecho. Muy kistch pero muy acertado a la vez. Estética llamativa aparte, Tracy demostró lo bien que se mueve sobre un escenario y que la edad, en contra de ser un obstáculo en detrimento de unos tiempos pasados que ya no han de volver, le está sentando de maravilla. Es cierto que su voz ya no es tan juvenil, pero ese toque de madurez dota a los temas de un matiz de depuración, logrando que estos, más que a hits históricos suenen a canciones actuales. Porque no olvidemos que los británicos han sido unos de los progenitores del plural término «indie»; término que ha sido prostituido hasta la saciedad con los años, pero que en aquel momento debía una razón a su existencia. Entre su repertorio, de lo bueno lo mejor: «Stop Killing Me», «Thru The FLowers», «Really Stupid», «Sick Of It» o la muy esperada «Crash». En definitiva un buen directo, con una puesta fantástica en escena y que puede haber servido de broche de oro a un festival que parece estar condenado a la desaparición y reconversión. Confiemos en que esta suceda cual Ave Fénix...
Fotografías: Jessica Corrales
Autor: Raül Ruiz







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