Conciertos

 

12-02-2018

Colter Wall & Ian Noe. Boite Live, Madrid


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Que un artista tan joven visite tu ciudad por primera vez y encima agote las entradas sólo puede significar que estás ante un artista muy prometedor. Reconocido como uno de los músicos más relevantes de los últimos tiempos en la música country folk, como en su día admitió Steve Earle o que aparezca en la banda sonora de Hell or High Water de la mano de Nick Cave y Warren Ellis son palabras mayores. Así que sólo podías esperar encontrarte con un gran concierto.

La apertura de puertas fue a las nueve y media y quince minutos después estaba casi al completo. El telonero Ian Noe, estoy segura de que fue un descubrimiento para muchos esa noche, sonaba fantástico, con una voz muy dulce y melódica e inseparable de la sombra de Bob Dylan. Lo que no fue para nada algo negativo, gustó mucho y quizás más de lo que se esperaba. La gente estaba animada y el ambiente era bueno, quizás algún purista pedante se nos coló por ahí, de esos que te dan la noche con algún comentario absurdo y vacío, ¡pero oye! Esto es el pan de cada día.

Por fin llego la hora de ver a Colter Wall, subió al escenario con su guitarra y empezó a recitar sus canciones, la mayoría de su último disco homónimo y algunas de Imaginary Appalachia, de las que rescato “Caroline” y “Sleeping On The Backtop”. Porque si tengo que ser sincera, fue una noche de rescates, de salvar canciones, de salvar momentos….en definitiva, de salir a flote. Con salvar canciones quiero decir que fuesen canciones que me transmitieran algo, pero no puedo decir que alguna de ellas me tocase aunque fuese ligeramente la fibra y no porque fuese un mal músico, ni mucho menos, tiene una voz impresionante y eso es ineludible, pero no se trata sólo de una voz, tienes que expresar, transmitir, llegar a la gente. Me sorprendió encontrar a un público tan animado y deseoso por ver a Colter Wall y de hecho, esa ilusión se manifestó durante la primera parte del concierto pero a medida que avanzaba, el ánimo y las alusiones al músico decaían. El ambiente fue volviéndose cada más adormecido y monótono. El público comenzó a inquietarse, a distraerse y todo poco a poco fue viniéndose abajo. Un purista de esos que mencionaba al principio se dedico a mandar a callar a la gente con comentarios del tipo…  “Callaos, silencio de misa” lo que trajo después algunos vaciles, mientras tanto el señor Wall seguía soltando su plegaria con tristeza y amargura. El final llegó con Sleeping On The Backtop sin poco más que añadir. Para que os hagáis una idea más clara y directa,  fue como ver en vivo al personaje de los Cohen, el tan amargo y deprimente Llewin Davis. Desasosegante.

Autor: Cristina Sánchez

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